«Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos». — Mateo 5, 3 Recuerdo el día que me senté en esa silla por primera vez como CEO. No fue en una ceremonia solemne ni con fanfarria. Fue un día cualquiera, en una oficina que había imaginado mil veces. Miré laSigue leyendo «La Verdadera Naturaleza del Liderazgo Cristiano»
