¿Cuál es el boleto de entrada al cielo? Jesucristo Eucaristía – XIX Domingo del tiempo Ordinario

I. Experiencia de Vida

Muchos de nosotros hemos tenido algún momento de nuestra vida en la que nos hemos sentido que hemos tocado fondo, que nos hemos sentido desesperados, que nos hemos sentido que ya no hay nada más de futuro para nosotros, ya se puede ser en el tema espiritual, emocional, mental, o físico.

En lo particular puedo comentarles que en las últimas he estado haciendo ejercicio bastante intenso, bastante fuerte y tenido la sensación de que ya no puedo más, siento que ya no tengo fuerzas para poder continuar, y entonces viene una pausa, un respiro, unos segundos para tomar agua, para respirar con calma, y las fuerzas vuelven.

Este fin de semana tuve la oportunidad de hacer algo muy parecido para recuperar fuerzas tanto a nivel personal como un nivel de pareja; mi esposa y yo pudimos irnos 24 horas de escapada, mi cuñada nos hizo el favor de cuidar a nuestro bebe, y mi hija se fue de viaje con mis Papas. En esas 24 horas de descanso pude recuperarme físicamente, mental y emocionalmente, pude tener un reencuentro con mi esposa, pude platicar, pudimos estar enfocados el uno en el otro, y estas experiencias de recuperaciones son experiencias fundamentales porque involucra hacer una pausa, involucran salir del status quo, el crecimiento está ahí, en salir de la normalidad para reflexionar.

La liturgia de este domingo XIX del tiempo ordinario nos va a hablar, no de una recuperación física o mental, sino espiritual.

II. Mensaje

Si no somos cristianos eucarísticos, no somos verdaderos cristianos. 

Si nosotros no estamos comiendo y bebiendo el cuerpo y sangre de Cristo ¿de dónde vamos a sacar las fuerzas espirituales? 

Si únicamente escuchamos la palabra de Dios y reflexionamos sobre sus palabras, y buscamos ser personas buenas, lindas y agradables, no somos Cristianos, simplemente somos personas morales y correctas. 

Jesucristo lo va a decir con claridad: Yo soy el pan de Vida, Él que coma, no morirá. ¿por qué no deberíamos de consumir este pan? 

III. Lectura de la Palabra, Reflexión y Explicación

En la primera lectura de este domingo, leemos la parte subsecuente de Elías y los profetas de Baal

Elías es perseguido, derivado de esa persecución, emocionalmente Elías está destruido, le viene la sensación de estar perdido, de ya no tener sentido en la Vida. 

¿Cuáles son las palabras del Ángel ante la desesperanza? Levántate y come.

Esa frase hoy nos la quiere repetir Dios: Levántate y come.

¿Cuándo fue la última vez que te levantaste y comiste el cuerpo y sangre de Cristo?

¿Cuándo fue la última vez que pusiste tus necesidades en manos de Dios? 

Esta lectura tiene simbolismos hermoso, leamos la parte final el versículo 8 de este capítulo 19 del libro de los Reyes,  

  • Fortalecido con aquella comida. La lectura no habla de un alimento físico, es el alimento de Dios 
  • Caminó cuarenta días y cuarenta noches. El número 40 significa plenitud, es todo nuestro caminar hacia el cielo
  • Hasta Horeb, el monte de Dios. Caminar al monte, es caminar hacia Dios

Con esta lectura nos debe quedar clarísimo que la Eucaristía, la Comunión son el camino, la fuerza, el medio para poder llegar al encuentro con Dios. 

Dios puede hablarnos más fuerte, pero no más claro, el camino de esta vida en dirección al cielo solo se puede lograr fortaleciéndonos del alimento divino: La Eucaristía.

El salmo de este domingo, el Salmo 33 (34) se nos presentan 3 actitudes claves y fundamentales y después nos pone un reto:

  1. Bendecir. Alabar, engrandecer, ensalzar a Dios.
  2. Proclamar. Publicar en voz alta quién es Dios para ti y se haga notorio a todos.
  3. Confiar. Poner al cuidado de Dios tu vida.

Ahora viene el reto, y es muy sencillo: Haz la prueba. ¿Para qué se nos dan las pruebas? Las pruebas son para convencer de que la oferta es buena, pues Dios se baja a ese nivel.

Y tú, ¿ya hiciste la prueba? ¿Ya bendeciste a Dios? ¿Ya proclamarse a Dios? ¿Ya confiaste en Dios? Ese día, serás dichoso

San Pablo en la segunda lectura hace 2 invitaciones muy claras:

  • Desterrar, e 
  • Imitar 

Aquel que come el cuerpo de Cristo, aquel que come el pan de vida, tiene dos acciones, dos actitudes:

  • El destierro de la aspereza, de la ira, de la indignación, de los insultos, de la maledicencia, de toda clase de maldad, y 
  • La imitación de Cristo, como diría Tomás de Kempis en su libro: La imitación de Cristo, se da únicamente cuando nos comemos a Cristo

Si en nuestra vida sigue existiendo necesidad de desterrar, comulguemos. 

Si en nuestra vida sigue faltando imitar a Cristo, comulguemos.

En el Evangelio de San Juan, leeremos la parte final del capítulo sexto de su Evangelio. La lectura inicia con las murmuraciones contra Jesús ¿por qué murmuran contra Jesús? Porque aunque ven los hechos hay un sin razón entre lo que sus ojos ven, que son los milagros y lo que su razón les dice, normalmente la experiencia puede ser distinta del conocimiento, en este caso la experiencia que han tenido no hace sentido con el conocimiento previo, y es por eso que se hacen el cuestionamiento, ¿No conocemos a José, su Papá? ¿No conocemos a María, su Mamá? 

Jesús contesta con algo muy sencillo, muy simple: Nadie puede venir a mí si no la trae el Padre que me ha enviado. 

Ahora si queremos gozar de todo lo que es Él, debemos creer en Él, si creemos en Él,  entonces tengo que creer en sus palabra y en que Él diga: Yo soy el pan vivo que he bajado del cielo

Finaliza el evangelio con la frase clave: el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida

¿Que nos detiene para consumir este alimento que da la entrada al cielo?

Dios es muy sabio, y usa el alimento terrenal, para presentarnos una idea mucho más fundamental, el verdadero alimento, es Él. Si unas horas sin comer nos pone muy mal físicamente, ¿Qué es vivir sin Dios?

IV. Oración

Señor, bendito seas por  el gran  don de la Eucaristía.

Una vez más me has querido cerca de tu altar,

sirviéndote a ti y a los hermanos.

Gracias por tu Palabra, que me enseña

todo lo que has hecho y haces constantemente por mí;

gracias por el sacerdote, imagen tuya,

que eres el buen Pastor de todo el rebaño;

gracias por la comunidad de los hermanos,

que me ayudan a comprender que soy

miembro de la Iglesia;

que una vez más nos has dado por amor.

Ayúdame, ahora, al estar en casa a cumplir con mis obligaciones de

cada día, a ser buen cristiano.

Que sepa reconocer en cada persona a mi hermano,

que espera ser amado de todo corazón.

Así no me apartaré nunca de tu lado,

aquí en la iglesia y también fuera de ella.

Madre de Dios y madre mía,

intercede para que en todo lo que diga,

haga o piense, tu Hijo y Señor nuestro sea glorificado.

Amén

V. Compromiso

Reflexión: 

  • ¿De dónde tomas tu fuerza espiritual? 
  • ¿Qué te hace no comulgar?
  • ¿Cuándo fue la última vez que te levantaste y comiste el cuerpo y sangre de Cristo?
  • ¿Cuándo fue la última vez que pusiste tus necesidades en manos de Dios? 
  • ¿Qué te detiene para consumir el alimento que da la entrada al cielo?

Acción: 

  • Buscar comulgar lo más seguido posible.

Publicado por Juan Carlos Carrillo

Juan Carlos Carrillo es un predicador Católico. Ha trabajado para distintos movimientos religiosos, como el Regnum Christi, Familia Educadora en la Fe, la Arquidiócesis de Tlalnepantla, entre otros. Juan Carlos inicio su formación religiosa en Familia Educadora en la Fe desde los 3 años. A los 13 años se convirtió en animador de grupos juveniles. A los 19 años entro al movimiento Regnum Christi donde se encargo en durante varios años de los Círculos de Estudios, Horas Eucarísticas y Retiros. A los 24 años se convirtió en el Vice-Coordinador Nacional de Universitarios del Movimiento Familia Educadora en la Fe y a los 27 tomo la responsabilidad como Coordinador Nacional de Juveniles del mismo movimiento. Juan Carlos se dedica a dar charlas, conferencias y catecismo a jóvenes y adultos buscando que encuentren el amor de Dios en sus vidas.

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