Durante el siglo II a.C. se hizo la traducción de la Biblia al griego, versión conocida como «de los LXX», (ó Septuaginta) por haber sido compuesta -según la tradición- por setenta (o setenta y dos) sabios en igual número de días.
Por su parte, a fines del siglo IV, San Jerónimo recibió del Papa el encargo de corregir la versión latina del Salterio que se usaba en Roma. Lo hizo sobre la traducción griega de los LXX, con algunas imprecisiones. Esta versión se llamó Salterio Romano. Años más tarde encaró una nueva corrección del texto latino sobre la edición de Orígenes. Esta nueva versión se difundió por la Galia, de donde recibió el nombre de Salterio Galicano, y pasó a la Vulgata.
Como todos los textos litúrgicos provienen de la organización del texto en la Vulgata, en la liturgia se usa la numeración septuaginta/vulgata, mientras que en todo lo demás, se usa la numeración hebrea.
Siempre hay 150 salmo, pero en la tradición Septuaginta ó Vulgata, el Salmo 9 y el 10 del hebreo forman uno solo, por lo tanto, a partir del 11, todos los salmos tienen un número menos que en la numeración hebrea:
- el 11 es 10, el 12 es 11, el 51 es 50 etc… hasta el salmo 146 (es decir: 147 del hebreo), que se divide en dos, por tanto la segunda parte del 146 se llama 147, y como el hebreo no divide ese salmo, desde el 148 las dos numeraciones se igualan, y siguen igual hasta el 150.
Hay un problema más en medio:
Resulta que el salmo griego 113, que debería ser el 114 hebreo, también une dos salmos, el 114 y el 115, así que allí comienza una distancia de dos números en cada salmo, pero enseguida se subsana el problema, porque el griego divide en dos el salmo 116 hebreo (es decir, el 114 griego), así que de nuevo recobra la diferencia de 1 salmo, que se mantiene hasta el 148.
Cuando se citan las dos cifras, siempre se ponen en ese orden: la hebrea primero (por ser el idioma original de los salmos), y la griega entre paréntesis.


Excelente explicación, concreta y muy bien desarrollada. Bendediciones y gracias!
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