I. Experiencia de Vida
El día de ayer tomé una clase de box y me quedaron varias marcas en las manos. Lo más fácil, lo más común, lo más normal es pues pensar que esto va a sanar y que en un par de días van a quedar esas heridas cerradas pero me parece que debemos de ocupar siempre las heridas humanas ya sean físicas, emocionales, o mentales para llevarlas a un tema de trascendencia; de esto hablaba el Papa San Juan Pablo II en su carta Salvifici Doloris donde justamente Explica cómo podemos conectarnos con Cristo a través de nuestro dolor.
En el número 20 de la Carta Apostólica leemos: “El hombre halla en la resurrección una luz completamente nueva, que lo ayuda a abrirse camino a través de la densa oscuridad de las humillaciones, de las dudas, de la desesperación y de la persecución.”
No debemos de ver el dolor como algo puramente terrenal, debemos de llevar nuestro dolor a la trascendencia, a la santidad, a conectarlo con el mismo Cristo.
Santa Teresa de Ávila tuvo diferentes encuentros con Dios, y el diablo en alguna ocasión quiso aprovecharse de ellos, y la intento engañar, presentándose disfrazado de Cristo resucitado.
Al principio la Santa se sorprendió, pero luego se rió del diablo y le dijo que se largara. Mientras se iba le preguntó: “¿Cómo supiste que no era él?”. “No tienes ninguna herida”, le contestó la Santa.
Todos tenemos heridas. Dado que la vida es difícil y somos vulnerables, particularmente mientras somos jóvenes, crecemos con algún tipo de herida en el cuerpo, la mente o el espíritu. Nuestro impulso natural es proteger el lugar herido colocando ciertas defensas alrededor de él. Pero a diferencia de una costra exterior que se cae con el paso del tiempo, las defensas que utilizamos para proteger nuestras heridas personales se vuelven cada vez más fuertes y atrincheradas.
Para que Cristo pueda mostrar su Misericordia, primero debió pasar por el dolor de la cruz, para que nosotros podamos purificarnos, regenerarnos y redimirnos, debemos de estar dispuestos a entregarles nuestros dolores, penas, y heridas, para que Él las glorifique.
Si te quedas con tu dolor, solo será dolor, si le regalas tu dolor, ese dolor te abrirá las puertas de su Misericordia.
II. Mensaje.
La oración colecta de este domingo contiene el mensaje exacto de este domingo de la Misericordia.
- Dios de eterna misericordia.
- La liturgia no habla de un Dios que contiene misericordia, o que tenga instantes de misericordia, sino de un Dios que es completamente y eternamente misericordioso, es el ejemplo de la Misericordia.
- Aumenta en nosotros los dones de tu gracia, para comprender
- Para poder vivir en esa misericordia requerimos de recibir esa gracia de la comprensión de su misericordia, sin la gracia para comprender la misericordia divina, simplemente veremos la misericordia de Dios como coincidencia, casualidad, o circunstancias.
- Para poder ver la misericordia de Dios requerimos de la gracia de Dios.
- La excelencia del Bautismo que nos ha purificado
- La oración colecta nos hablará de 3 verbos. El primero es purificarnos, este verbo involucra que estamos empezando algo de nuevo. Lo que estaba sucio ahora está limpio, lo que tenía pecado, ahora tiene la gracia, lo que NO tenía misericordia, ahora lo tiene.
- Requerimos de la gracia de comprender la Excelencia de este Renacer a través del bautismo.
- La grandeza del Espíritu que nos ha regenerado.
- San Agustín en su carta de Trinitate nos explica que el Espíritu Santo es el amor que se tienen el Padre y el Hijo, y dicho amor que se tienen el Padre el Hijo regenera todo lo que toca, todo lo que convive con él.
- Nosotros estamos llamados a ser regenerados a través de estar en este flujo del Espíritu Santo, de estar en medio de esta convivencia amorosa proveniente del Padre y correspondida con la obediencia del Hijo.
- El Precio de la Sangre que nos ha redimido.
- Aquí conectamos con nuestra experiencia humana.
- La redención, el ser redimidos, no ha sido únicamente a través de una magia, de un deseo, sino de un acto de una entrega, en este caso de la sangre de Jesucristo.
- Conectemos nuestro sufrimiento con esa sangre, conectemos nuestro dolor con el sufrimiento que redime, no nos quedemos atorados en el dolor que lastima y no genera, sino conectemos con el dolor que construye, que redime, y que salva.
III. Lectura de la Palabra, Reflexión y Explicación
Nuestra primera lectura está tomada del libro de los Hechos de los Apóstoles, capítulo 4, versículos del 32 al 35 .
Hay que recordar que los hechos de los Apóstoles están escritos por el evangelista Lucas de hecho es la continuación del Evangelio de San Lucas, cuando queremos leer en mayor plenitud los hechos de los Apóstoles lo óptimo sería leer previamente el Evangelio de San Lucas.
Quiero resaltar del primer párrafo 5 puntos:
- Existe una multitud, probablemente el concepto de multitud puede ser muy distinto para Lucas debe haber sido un número superior al que él calculaba que podría ver para aquella época de cristianos, Es decir es superior al plan humano
- Tenía un solo corazón, San Agustín en sus confesiones inicia diciendo Nuestro corazón está inquieto, he explicado esto previamente, pero el combinar nuestro, qué es la primera persona del plural y corazón, qué es la primera persona del singular es un error gramatical, más no es un error de vida. Todos tenemos un solo corazón, es decir el mismo deseo de la felicidad, de la plenitud; todos deseamos llegar algún día con Dios, porque de Él venimos y hacia Él vamos.
- Una sola alma. Es decir, no solamente están conectados los deseos puramente humanos del corazón, sino que aún más profundo, nuestra alma, esa semilla que Dios ha dejado en nosotros, estaba sincronizada entre todos aquellos primeros cristianos.
- Todo lo poseían en común. El cristiano debe sentirse y vivir como Dueño de nada pero con derecho a todo, porque todo viene de Dios y nada es posesión personal. Por lo tanto en el buen uso, como en el jardín del Edén, podemos ocupar lo que Dios ha creado para nosotros, pero no para poseerlo, sino únicamente para tomarlo y darlo, nunca para tomar posesión, sino para donar y entregar. Es en esa actitud en la que nos conectamos con la misericordia divina.
- Finalmente, nadie consideraba suyo nada de lo que tenía. Nada es mío, porque todo ha sido dado por Dios, en los últimos años hemos desarrollado mucho el tema de poseer más cosas, como si la posesión de más cosas nos generará mayor felicidad, mayor alegría, NO es así, en la medida que necesitemos menos, en la medida que no tengamos que poseer nada para ser feliz, seremos mucho más libres y estaremos mucho más cercanos a Dios.
El salmo de este domingo, es el mismo salmo de la semana pasada, el 117 o 118, sí recuerdan el salmo de la semana pasada, utilizaba como estribillo: “Este es el día del triunfo del Señor” en este domingo el estribillo es “La misericordia del Señor es eterna” conectemos ambas estribillos de los salmos, ya que el día el triunfo del Señor lo podemos ver en nuestra humanidad a través de su misericordia, por eso el primer renglón habla que tanto Israel, como Aarón, como todos nosotros cristianos encontramos que la misericordia de Dios es eterna.
Finaliza el salmo diciendo “Este es el día del triunfo del Señor, día de júbilo y de gozo” su triunfo es la misericordia, después de haber resucitado podría haber buscado venganza, revancha, muerte, destrucción, más lo que muestra es amor, paz y misericordia.
No regresa de la muerte para atacar a Pilatos, para atacar a Herodes, para atacar al Sanedrín, sino que utiliza la resurrección para ser misericordioso, para darnos el Shalom, para darnos la paz, Jesús nos está buscando para darnos paz y en eso vemos su misericordia, y por eso sabemos que es el triunfo del Señor.
En muy pocas ocasiones la segunda lectura y el Evangelio están escritas por la misma persona, el día de hoy así es. Vamos a leer de la primera carta del apóstol San Juan capítulo 5 versículos del 1 al 6 y quiero rescatar 4 ideas fundamentales:
- El amor de Dios consiste en que cumplamos sus preceptos. Nos llamamos cristianos porque seguimos el ejemplo de Cristo. La obediencia y el cumplimiento del plan divino son parte fundamental de cualquier cristiano.
- Nuestra fe es la que nos ha dado la victoria sobre el mundo. Así como la primera lectura mencionamos esta sensación de no necesitar nada, de no requerir ser poseedores de nada, también aquí, San Juan nos presenta victorioso sobre los deseos puramente humanos, los deseos del mundo, los deseos, como diría Santo Tomás de Aquino, de Poder, Placer, Honor y Dinero. Nuestra fe en que Cristo ha vencido a la muerte, nuestra confianza en esa experiencia con un Cristo resucitado, es lo que nos pone por encima del Poder, del Placer, del Honor y del Dinero.
- ¿Quién es el que vence al mundo? No es aquel que necesita más del mundo, sino el que está por encima del mundo, el que tiene una trascendencia, el que su vida está en una metafísica, en algo superior a lo que está en nuestras manos, en nuestro haber, en nuestro poseer, en nuestros sentidos o en nuestro intelecto.
- Sólo el que cree que Jesús es el hijo de Dios. Por lo tanto, los que viven de forma tal que el centro de su vida es Cristo, transforman su vida, ya que dicho hecho cambia nuestro estilo de vida, no es únicamente un conocimiento, sino un estilo de vida, el estilo de vida de la primera lectura, es la sincronización de mi vida con el hecho de que,Jesús, el hijo de Dios, ha resucitado y nos ha conseguido la vida eterna.
Finalmente leeremos el Evangelio de San Juan sí ven estamos leyendo La continuación del capítulo 20 que leímos la semana pasada pero ahora los versículos 19 al 31 hay varias palabras claves en esta lectura voy a Resaltar algunas de ellas.
- Cerradas. Muchos de nosotros al estar lejos de Dios estamos cerrados, nos adentramos, nos encerramos, nos metemos en el ego, no volteamos a ver algo más allá de nosotros si te la frase no vemos Más allá de la punta de nuestras narices.
- Miedo. Cuando lo más valioso de nuestra vida es mantener la misma vida,o mantener las posesiones, eso nos genera miedo, ese miedo que tienen los discípulos a los judíos se va a finalizar cuando se den cuenta que la muerte es algo a lo cual ya no estamos sujetos.
- Jesús en la lectura de este domingo dirá en 3 ocasiones “La paz esté con ustedes” esta Paz es conocida como el Shalom, y nosotros estamos llamados a esa paz, a la paz de Cristo, la paz de aquel que es capaz de curar a los enfermos, de resucitar a los muertos, de multiplicar los panes, de resucitar asimismo, no hay nada imposible para este hombre, porque no es solo un hombre, es el Hijo de Dios, hagámonos uno con Él, vivamos en su paz.
- Les mostró las manos y el costado. Claro que Jesús nos da su paz, más no es una paz cualquiera, es una paz que solo Dios nos puede dar, no es una paz que borre las heridas, las llagas en las manos, en los pies, o en el costado de Cristo. No se borran, no podemos vivir la misericordia sin haber pasado por la entrega, por el sufrimiento; La misericordia de Cristo es eterna porque viene después del mayor dolor y del mayor sufrimiento.
- El Padre me ha enviado, Así también los envío yo. Jesucristo llamó a sus discípulos pero ahí vemos la misericordia, no los quiso para sí mismo, no los quiso para tenerlos como sus amiguitos por el resto de su vida, sino que los preparó, los formó, y después los envió. Dice Fulton Sheen, de forma muy bella, Dios es un Dios que llama y envía; fíjense como el Llamar es un verbo de atracción pero no de posesión, Jesus nos llama para transformarnos, reconstruirnos, reformarnos y después entregarnos al mundo, entregarnos al servicio, entregarnos a los demás, es por eso que Jesús finaliza con esta frase: El Padre me ha enviado, y así también los envió yo.
- Finalmente tenemos la historia de Tomás. Tomás no vio a Jesús, y por lo tanto no creyó, quería, como muchos de nosotros en la actualidad, evidencia, datos, hechos, estudios, poderlo capturar a través de los sentidos, a través del intelecto, a través de meter el dedo en la llaga, de meter la mano en el costado. Este cuestionamiento debemos de hacerlo junto con los discípulos, junto con la iglesia, no separado de ella. El negar desde la primera instancia lo que el otro me habla de Cristo, es negar al propio Cristo, ahora, para hablar en forma positiva de Tomás, el hecho de que tuviera tal duda, también lo lleva a una las confirmaciones más bellas sobre Cristo: reconocerlo como su Señor, y como su Dios.
IV. Oración
Oh Dios, Tu Misericordia es infinita y los tesoros de compasión que tienes para nosotros no tienen límites,
Míranos con Tu favor y aumenta Tu Misericordia dentro de nosotros,
para que en nuestras grandes ansiedades no desesperemos, sino que siempre, con gran confianza, nos conformemos con Tu Santa Voluntad, la cual es idéntica con Tu Misericordia.
Por Nuestro Señor Jesucristo, Rey de Misericordia, quien con Vos y el Espíritu Santo manifiesta Misericordia hacia nosotros por siempre.
Amén, Aleluya.
V. Compromiso
Reflexión:
- ¿Cómo hacer que la misericordia de Dios se vea en mi vida?
- ¿Qué requiere Cristo purificar, regenerar o redimir en mi vida?
Acción:
- Vivir la misericordia, para descubrir la misericordia.
- Ver la serie “The Chosen”, bajo la mirada de que Jesús te ha elegido para que seas Misericordios CON Él.
