Salmo 94: Un Recordatorio de Fe Diaria

Scenes of Moses providing water from rocks for the Israelites at Masah and Meribah

Esta semana comencé algo que llevo tiempo queriendo incorporar a mi rutina espiritual:

La Liturgia de las Horas del Pueblo.

Es una forma de oración estructurada de la Iglesia Católica que santifica el tiempo a lo largo del día. No es solo para sacerdotes o religiosos — es para el pueblo de Dios. De ahí su nombre.

Y el primer salmo que se ora cada día — todos los días — es el Salmo 94.

Hay una razón para eso. Y cuando llegas al final del salmo, entiendes por qué.

¿Qué pasó en Meribá y en el día de Masá?

El texto dice:

No endurezcan el corazón como en Meribá, como el día de Masá en el desierto: cuando sus padres me pusieron a prueba, y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.”

Masá y Meribá no son dos lugares distintos. Son dos nombres del mismo episodio, narrado en Éxodo 17 y retomado en Números 20. El nombre lo dice todo:

  • Masá significa “prueba” — el lugar donde Israel puso a prueba a Dios.
  • Meribá significa “querella” o “disputa” — el lugar donde el pueblo pleiteó contra Él.

¿Qué ocurrió exactamente?

El pueblo llevaba tiempo en el desierto. No había agua. El miedo se convirtió en queja, la queja en acusación: ”¿Para qué nos sacaste de Egipto, para que muramos aquí?”

No es una pregunta. Es una acusación.

Y lo más revelador que señala el Salmo: “dudaron de mí, aunque habían visto mis obras”.

Habían visto las plagas. Habían cruzado el Mar Rojo. Habían comido el maná. Y aun así, ante la primera escasez, la memoria espiritual se borró. La duda reemplazó a la gratitud. El miedo venció a la fe.

Más allá del dato histórico: ¿por qué esto importa hoy?

Porque yo soy Israel en el desierto, y Tú también.

Cada vez que algo nos falta — trabajo, salud, relaciones, certezas — hay una tentación muy humana: “Si Dios fuera real, esto no estaría pasando.” Es la misma lógica de Meribá. La misma querella. El mismo corazón endurecido.

El Salmo 94 se ora al inicio de cada día no como un regaño, sino como una vacuna preventiva. Antes de que empiece el ruido del día, la Iglesia nos invita a recordar: no endurezcas el corazón. No conviertas la dificultad de hoy en evidencia de que Dios te ha abandonado.

La fe madura no ignora el desierto. Lo atraviesa sin olvidar lo que Dios ya hizo.

El Catecismo de la Iglesia Católica en el siguiente número, el 2089:

La incredulidad es el menosprecio de la verdad revelada o el rechazo voluntario de prestarle asentimiento. 

¿Estoy sintonizando mi vida para escuchar la voz de Dios? ó ¿Quiero que Dios haga mi voluntad?

Para ti, que estás leyendo esto:

¿En qué desierto estás hoy?

Te invito a que esta semana, aunque sea una sola mañana, abras el Salmo 94 antes de revisar el teléfono. Léelo despacio. No como texto religioso, sino como una conversación con Alguien que ya te ha sacado de otros desiertos antes.

Si nunca has orado la Liturgia de las Horas, hay una versión accesible para todos: la Liturgia de las Horas del Pueblo, editada por San Pablo. Con ella empecé yo. No se necesita ser teólogo — solo querer orar con la Iglesia, día a día.

¿Has tenido tu propio momento de Meribá? Cuéntame en los comentarios.

Publicado por Juan Carlos Carrillo

Juan Carlos Carrillo es un predicador Católico. Ha trabajado para distintos movimientos religiosos, como el Regnum Christi, Familia Educadora en la Fe, la Arquidiócesis de Tlalnepantla, entre otros. Juan Carlos inicio su formación religiosa en Familia Educadora en la Fe desde los 3 años. A los 13 años se convirtió en animador de grupos juveniles. A los 19 años entro al movimiento Regnum Christi donde se encargo en durante varios años de los Círculos de Estudios, Horas Eucarísticas y Retiros. A los 24 años se convirtió en el Vice-Coordinador Nacional de Universitarios del Movimiento Familia Educadora en la Fe y a los 27 tomo la responsabilidad como Coordinador Nacional de Juveniles del mismo movimiento. Juan Carlos se dedica a dar charlas, conferencias y catecismo a jóvenes y adultos buscando que encuentren el amor de Dios en sus vidas.

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