Cuando uno no tiene claro la meta, no importa cuanto camine, cuanto se esfuerce o cuanto trabaje, nunca lograra llegar a la meta.
¿Tengo clara cuál es mi meta?
El día de hoy en las 3 lecturas: en la primera lectura (Hechos 2: 14,36-41), en la segunda lectura (1 Pedro 2: 20-25), y el Evangelio (Juan 10: 1-10), Dios nos dará referencia de cual es la meta del Cristiano.
Pedro inicia su predicación en el día de Pentecostes dandonos 2 constituciones dadas por Dios Padre a Jesucristo: Señor y Mesías.
¿Jesús es mi Señor?
¿Jesús es mi Mesías?
Si la respuesta es: Si, luego entonces debemos preguntarnos como la multitud: ¿Qué tenemos que hacer?
- Covertirnos,
- Bautizarnos,
- Buscar el perdon de los pecados, y
- Recibir al Espíritu Santo.
¿Cuáles de estas 4 cosas estoy realizando? No puedo decir que el Jesús es el Señor y es el Mesías si no estoy buscando constantemente mi conversión, buscar como bautizado (como hijo de Dios), buscando el perdón de mi pecados, y abriendo mi corazón para que el Espíritu Santo haga sus maravillas en mi.
El Salmo de este domingo que es el 22 (23), tiene 2 lineas que se conectan perfectamente con el mensaje de la liturgia de la palabra de este domingo:
- Dios es fiel a sus promesas,
- Su vara y su cayado nos dan seguridad.
La forma en la que Jesús es Senor, Mesías, Pastor y Perta es mediante un plan, ese plan es perfecto y no se modifica en el objetivo: nuestra salvación, Dios pone TODO de si para que nos salvemos, ahora no es posible lograr esto sin tener una guia clara, un camino recto dirigiro por un pastor que con su cara y su cayado van rectificando constatemente nuestro caminar, para no perdernos en nuestra propia apreciación del mundo.
¿Busco la seguridad en las reglas de Dios?
San Pedro nos escibe hoy en la segunda lectura, una idea de la cual San Juan Pablo II escibio ampliamente en la Carta Apostolica: SALVIFICI DOLORIS.
La idea es simple y compleja: los sufrimientos de esta vida nos llegan con un sentido. El propio Cristo es ejemplo del uso del sufrimiento al encomendar su causa al único juez trascendental: Dios Padre.
Si de verdad Cristo es nuestro Señor, Mesías, Pastor y Puerta, debemos de soportar con paciencia y causa los sufrimientos de esta vida, dirigiendo los frutos a la gloria de Dios.
Finalmente Jesús en el texto del Evangelio nos da caracteristicas del que reconoce a Cristo como Pastor y como Puerta:
Jesús no es tu Pastor sino tiene una relación personal, una relación en la cual te llama por tu nombre, por tu apodo, por tus motes. Por eso muchos al consagrarse cambian su nombre, para que ya no sea un nombre de este mundo, ni dado por nuestros Padres, sino dado por Dios.
Jesús no es tu Puerta si no pasa cada detalle de tu vida a traves de Él. En eso esta la Santidad en llevar cada cosa terreneal a lo trascendental mediante Jesús.
¿Qué hay al cruzar la Puerta que es Cristo? La vida eterna.
Termino este domingo con la reflexión final de Pedro el día de Pentecostes: Pónganse a salvo de este mundo.
La unica forma de salvarme de este mundo es mediante Jesús, quien es nuestro Señor, nuestro Mesías, nuestro Pastor y nuestra Puerta.

En medio de tanta confusión que el mundo nos ha presentado, no hay nada tan liberador como sentir que: El Señor es la puerta a la plenitud y al descanso que anhela nuestra alma.
Gracias Juan Carlos, te quiero mucho
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