¿Cuáles son mis mayores tentaciones? – I Domingo de Cuaresma

I. Experiencia de Vida

Ayer empecé a escuchar el podcast de Paints with Aquinas (La traducción sería algo como cervezas con Santo Tomas de Aquino) que constantemente escucho, es de Matt Fradd sobre las 100 cosas a las que podríamos abstenernos esta Cuaresma.

Al escucharlo me hizo pensar en un texto que me gusta mucho del libro del Padre Iraolagoitia: “Que buenos son Los Santos”, en especial la lectura de San X%.

En muchas ocasiones nos ponemos objetivos muy complejos, casi imposibles de lograr, pero me parece que la Cuaresma es un tiempo de constancia, mucho más que un tiempo de extremos. 

Personalmente me he puesto un par de sacrificios que me llevan a estar en constante conciencia de que este es un tiempo de Dios, un regalo que me da para recordarme que debo arrepentirme de mis pecados, y en particular debo de buscar de forma constante el camino de Cristo, que es el camino de la Cuaresma con un solo destino, la resurrección pasando por el Calvario.

El Sacrificio que debemos de buscar es uno que nos saque de nuestro círculo de confort, uno que nos saque de nuestro egocentrismo, que nos lleve a la trascendencia que sólo Cristo nos puede dar, uno que vaya contra nuestra principal debilidad, uno que podamos compartir con Jesús, y que podamos como el mismo Cristo ofrecer al Padre Celestial.

II. Mensaje

El número 540 del Catecismo de la Iglesia Católica nos dice:

La tentación de Jesús manifiesta la manera que tiene de ser Mesías el Hijo de Dios, en oposición a la que le propone Satanás y a la que los hombres (cf Mt 16, 21-23) le quieren atribuir. 

El inicio de este 540 del CIC nos está describiendo una comparativa y nos lleva a una triple pregunta: ¿Sigo la propuesta del Hijo de Dios, la propuesta de Satanás o la propuesta de los hombres? ¿Quién es la máxima autoridad en tu vida: Dios o tú mismo?

Por eso Cristo ha vencido al Tentador en beneficio nuestro: «Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado» (Hb 4, 15). 

Parecería que todas las tentaciones y problemas que tenemos son imposibles de vencer, más Cristo ha pasado por las mismas tentaciones, y las ha vencido ¿Cómo la venció? Poniendo el plan de Dios Padre por encima del Honor, Poder, Placer o Dinero. Que nos son malos en sí mismos, pero que no son nunca el destino final del Cristiano.

La Iglesia se une todos los años, durante los cuarenta días de la Gran Cuaresma, al Misterio de Jesús en el desierto.

Finaliza el 549 del CIC con el objetivo de la Cuaresma: unirme a Cristo en su preparación para cumplir el plan de Dios.

¿Ya sabes cuál es el plan de Dios en tu vida?

Si ya lo sabes, la Cuaresma es el tiempo de redoblar esfuerzos en ese plan.

Si no sabes cual es plan de Dios para tu vida, es el momento de ponerte frente a Él a dialogar sobre lo que Él planeó antes de formarte en el seno materno,y que te consagro desde antes de nacer (Jeremías 1:5)

III. Lectura de la Palabra, Reflexión y Explicación

La primera lectura está tomada del libro del Génesis es sobre la caída del hombre, una caída que podríamos pensar que es solo de Adan y de Eva, pero no es así su caída narrada en el génesis es una historia personal, real y actual narrada en una forma simbólica.

El jardín, los 2 árboles y la serpiente son símbolos más que realidades, pero son completamente reales.

Dios NO nos creó sin pecado, pero SI nos creó inocentes.

Nuestro propio libre albedrío, no Dios, es el origen del pecado y de sus inevitables consecuencias.

Adan y Eva, al igual que nosotros, pecaron porque confiaron más en la voz sutil y sexy de la serpiente (el demonio) más que en la voz de Dios.

Adan y Eva, al igual que nosotros al nacer, no tenían la experiencia del mal hasta probar el fruto prohibido: la desobediencia. 

El pecado original no es el pecado de la desconfianza del plan de Dios, y hoy sigue estando vigente en todos nosotros, seguimos como Eva volteando nuestra atención hacia el fruto prohibido en vez de ver a Dios, creyendo que el camino del ego, de la satisfacción personal, de los placeres mundanos es el camino a la alegría.

No nos equivoquemos el pecado se verá siempre divertido, agradable, atractivo, pero en la realidad nunca lo es, es por eso que una de las definiciones del demonio es el engañador o el defraudador.

La Cuaresma es la oportunidad de descubrir o hacer conciencia de nuestra principal tentación y mediante Cristo, mediante la obediencia al plan de Dios: vencerla.

El Salmo de este domingo, es el Salmo 50 (51), que escribió el Rey David después de cometer adulterio con Betsabé, y asesinar a Urías, podemos leer dicha historia en el segundo libro de Samuel 11:1 y la respuesta de Dios mediante el profeta Natán a David en el capítulo 12.

Dicho texto termina con una pregunta de Natan a David: ¿Por qué has despreciado la palabra de Dios? La pregunta es personal, actual y cuaresmal, cuando contestamos a dicha pregunta encontraremos nuestra principal tentación, y por lo tanto aquello que debemos de cambiar en esta Cuaresma.

Una vez encontrada dicha tentación, usemos el Salmo para recitar: Lávame por completo de mi maldad, Y límpiame de mi pecado.

Este Salmo, es el Salmo de los Santos, porque los Santos son personas que saben que son pecadores, mientras que los pecadores son en muchas ocasiones personas que se creen santos.

La segunda lectura de este domingo es de la Carta de San Pablo a los Romanos, y quisiera únicamente usar el último versículo, el 19, de este texto:

Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de Uno los muchos serán constituidos justos.

El pecado original fue la desobediencia a Dios, nuestros pecados son la desobediencia al plan de Dios, los males de este mundo son desobediencia de la visión que Dios tenía para nosotros.

Nosotros preferimos obedecer a nuestro dietista, a nuestro coach del ejercicio, a nuestro jefe, a nuestros políticos, y después a Dios, y ahí estamos repitiendo el pecado de Adan y Eva.

Más Dios no se da por vencido y nos pone al modelo de obediencia, a su Hijo, no desde la visión divina, sino desde la visión humana, es decir se hace como nosotros para mostrarnos cómo debemos obedecer a Dios, muchas veces desobedeciendo a nuestro propios Padres (lean el texto de Lucas 2,41-51), o en muchas ocasiones contras las tradiciones (lean el texto de Marcos 2,27)

¿Cómo quiere Dios que lo obedezcas?

En el Evangelio leeremos las tentaciones de Cristo, en el texto de San Mateo.

¿Estaba Mateo en el desierto con Jesús ó como sabe que esto pasó? Lo más probable es que Jesús le contara a sus discípulos de estas 3 tentaciones, por lo que leeremos la propia narración de Jesús de sus tentaciones.

El texto inicia con un acto de obediencia: Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. ¿Se puede leer que Jesús quería ir al desierto? ¿Dice que Jesús deseaba vivir en el desierto? ¿Dice que Jesús buscaba ir al desierto? NO. Jesús obedece al Espíritu Santo para cumplir el plan de Dios Padre. 

¿Qué involucra que ayunó cuarenta días y cuarenta noches? El número 40 tiene un valor simbólico. Representa el “cambio”, de un período a otro, los años de una generación, en el caso de Jesús es el cambio de su vida privada a su vida pública. ¿Para ti qué significado tendrán estos 40 días? ¿Qué cambio tendrás en tu vida? 

Las tres tentaciones que Cristo tuvo son tentaciones que hoy tenemos nosotros:

  1. Si eres Hijo de Dios, ordena que estas piedras se conviertan en pan.
    1. La tentación es que el centro sea su hambre, no el plan de Dios. El Placer.
  2. Si eres Hijo de Dios, lánzate abajo
    1. La tentación es que se ponga en una situación donde Dios esté al servicio del deseo humano. El Honor.
  3. Todo esto te daré, si te postras y me adoras.
    1. La tentación es tener dominio sobre las cosas. El Poder.

Las tres tentaciones buscan la desobediencia del plan de Dios.

Si leemos con detenimiento, veremos que el demonio, ocupará las propias escrituras para tentar al Hijo de Dios, es el engañador, el defraudador, puede usar la propia palabra de Dios para engañarnos.

El texto termina con una frase que siempre me ha dejado frío: “El diablo entonces lo dejó” ¿Cuando volvió? Lean el texto de Mateo 26,36-41

El demonio va a buscar tentarnos en todo momento y en todo lugar, nuestra labor no es enfocarnos en ello, es enfocarnos en poner nuestra obediencia a Dios como prioridad.

IV. Oración

Conviértenos a ti, Dios salvador nuestro, 

Ayúdanos a progresar en el conocimiento de tu palabra, 

Que la celebración de esta Cuaresma dé en nosotros fruto abundante. 

Que podamos vivir esta Cuaresma de tal manera que la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo tenga el impacto y el efecto que tu planeas para nuestras vidas.

Amén

V. Compromiso

Reflexión:

  • ¿Estoy comprometido a buscar la voluntad de Dios?
  • ¿Obedezco a Dios?
  • ¿Cómo quiere Dios que lo obedezcas?

Acción:

  • Elegir al menos 1 sacrificio que se lleve acabo TODA la Cuaresma.

Publicado por Juan Carlos Carrillo

Juan Carlos Carrillo es un predicador Católico. Ha trabajado para distintos movimientos religiosos, como el Regnum Christi, Familia Educadora en la Fe, la Arquidiócesis de Tlalnepantla, entre otros. Juan Carlos inicio su formación religiosa en Familia Educadora en la Fe desde los 3 años. A los 13 años se convirtió en animador de grupos juveniles. A los 19 años entro al movimiento Regnum Christi donde se encargo en durante varios años de los Círculos de Estudios, Horas Eucarísticas y Retiros. A los 24 años se convirtió en el Vice-Coordinador Nacional de Universitarios del Movimiento Familia Educadora en la Fe y a los 27 tomo la responsabilidad como Coordinador Nacional de Juveniles del mismo movimiento. Juan Carlos se dedica a dar charlas, conferencias y catecismo a jóvenes y adultos buscando que encuentren el amor de Dios en sus vidas.

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