Llamados a la Resurección en comunidad – XXXII Domingo Ordinario

I. Experiencia de Vida

Hay una película que me gusta mucho que se llama Rudy, es sobre la vida de Rudy Ruettiger; es de esas películas que puedo ver cualquier día y siempre me motiva, Rudy se pone un propósito en la vida y hace todo por lograr esa meta ¿Cuál es el propósito de la vida de un Cristiano? Cuál es la meta de la vida del Cristiano? La Salvación, Resucitar a la vida eterna.

Otra de mis películas favoritas es: The Martian, es sobre el rescate de un hombre del planeta Marte, y me parece que tiene un componente fundamental de la vida Cristiana, nadie nos salvamos solos, yo solo no puedo rescatarme del pecado, ¿De quién requiero? Requiero de Cristo, y en la misma línea necesito de una comunidad, de un grupo, de una sociedad unida que me impulse, para que cuando yo flaquee estén ellos a mi lado.

Tengo la bendición de que en los momentos en los que mi Fe se ha visto complicada, mis amigos, mi familia, mi comunidad de FEF, han estado ahí, para levantarme, para recordarme mi propósito en esta vida, para impulsarme ¿Quién está en tu vida conduciéndote a la salvación? ¿Quién está buscando que cumplas con tu propósito? ¿Quién es tu red de salvación?

II. Mensaje

La salvación siempre viene en racimo, en bloque, en comunidad. Si uno analiza en la historia de la humanidad encontramos binomio o trinomios de Santos: Pedro y Andres (hermanos), Santa Monica y San Agustín (madre e hijo), Santa Felicita y Santa Perpetua (ama y esclava), San Juan Bosco y Santo Domingo Sabio y San Juan Bosco (maestro y alumno), San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier (compañeros de la universidad), San Juan Pablo II y Santa Teresa de Calcuta (amigos).

Desde el 1878 hasta el 1896 del Catecismo de la Iglesia Católica, se habla de ese sentido de comunidad, de unidad, de sentido en común, de propósito compartido.

En particular el numero 1891 explica que el ser humano NECESITA la vida social, ahora es tema de cada uno de nosotros elegir si esa necesidad de vida social esta llena de un clima social que nos lleve a la salvación o nos pervierta y nos lleve a la condenación.

Quiero compartir esta foto de la misa de cuerpo presente de mi Papá, en ella se muestra en mi vida lo que Dios me ha cuidado, mi Madre y mi Hermano en la tierra, y mi Papá desde el cielo, están buscando constantemente que no me pierda de mi camino hacia la salvación.

III. Lectura de la Palabra, Reflexión y Explicación

La primera lectura está tomada del segundo libro de los Macabeos, este desgarrador relato de la tortura y el martirio de siete hermanos judíos y su madre es típico de la vida de los santos.
No pretende ser una especie de novela de Steven King o una película de terror religiosa, sino un estímulo para nosotros. No estamos destinados a mirarnos con horror o asombro, sino a tener coraje, a ser alentados por su coraje.
El coraje es quizás la más dura de todas las virtudes, y se da siempre en los grupos, en las comunidades, en las familias, porque implica sacrificio y sufrimiento por alguien o por algo más grande. El sacrificio y sufrimiento de nuestra propia voluntad y nuestro propio egoísmo natural y espontáneo por alguien o algo más grande.

¿Qué puede ser más grande o más importante que nuestra salvación? NADA
Decimos todos los domingos el Credo, y uno de los doce artículos es la creencia en «la comunión de los santos«. Somos parte de esta compañía, nadie se salva solo. Todos los creyentes fieles son «santos» en el sentido más básico del término. Los grandes santos y mártires que ahora nos miran a nosotros ya nuestras vidas desde su lugar en el cielo le piden a Dios nuestra salvación.

Los 2 primeros hermanos hablan en sentido plural, y eso se ve representado con claridad en los hermanos subsecuentes. Mi hermano con su testimonio de vida y búsqueda de la santidad, hace que la Santidad sea un objetivo de vida. ¿Mi testimonio de vida hace que otros busquen la Santidad?

Del Salmo de este domingo 16 (17) solo tomaré una frase: «Mis pies en tus caminos se mantuvieron firmes, no tembló mi pisada» Cuando use el Waze o Google Maps, voy seguro, confió en el plan que me traza la plataforma ¿Por qué no confió en el plan que Dios tiene para mi salvación?

La segunda lectura está tomada de la segunda carta del Apóstol San Pablo a los Tesalonicenses, el texto es un espejo de la primera lectura, es una puesta teórica de lo que vimos en la práctica en la historia de los Macabeos. La lectura está escrita en plural es a una comunidad de la ciudad de Tesalónica por lo tanto le está dando un mensaje para que lo trabajen TODOS los de la comunidad.

El punto está en la primera línea: «Que nuestro Señor Jesucristo mismo y Dios nuestro Padre, que nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por su gracia, aliente sus corazones y los fortalezca en toda buena obra y palabra«.

El coraje necesario para el martirio, y para los pequeños martirios de renunciar a nuestra propia voluntad y aceptar la voluntad de Dios como el Señor mismo nos ordena orar en «El Padre Nuestro», la más básica de todas las oraciones, «Hágase tu voluntad», este coraje de sacrificar nuestra propia voluntad al poder o al placer o la comodidad o la seguridad o la vida misma es una virtud en nosotros, pero también es una gracia que viene de Dios.
Así es nuestra esperanza por este regalo de coraje, del carácter, del sacrificio, de la entrega.
El valor y la esperanza son virtudes y dones de Dios. No son cosas que elaboramos desde dentro de nosotros mismos por nuestro propio poder; son regalos de Dios.
Nuestra parte es confiar en él y aceptar los regalos.
Dios siempre elige darnos las gracias que necesitamos, pero no siempre elegimos aceptar estas gracias. Dios siempre está más dispuesto a darnos gracia que nosotros a recibirla.

La gracia es un don, y todo don es doblemente gratuito: Dado gratuito y Recibido gratuito.

Cuando te ofrezco un consejo, pero no confías en mí o no me crees o actúas de acuerdo con mi consejo, ese es un regalo que se da de forma gratuita pero no se recibe de forma gratuita.
Cuando te doy un regalo y me lo agradeces, ese es un regalo que se da y se recibe gratuitamente.
Cuando Dios nos da su gracia, ese es un regalo que siempre es dado gratuitamente por Dios, y a veces también es recibido gratuitamente por nosotros, pero a veces no lo es.
Si no creemos en la gracia de Dios, si no confiamos en él, entonces no la recibimos, no recibimos el regalo.
Dios nos regala amigos, familia, sacerdotes, monjas o extraños que buscan acercarnos a Él, son esas bellísimas Diocidencias que en muchas ocasiones Dios me las regala y tristemente, pocas veces estoy dispuesto a recibir. Por eso decía San Agustín: “Temo la gracia de Dios que pasa y tal vez no vuelva

El Evangelio de este domingo, del texto de San Lucas, vuelve a poner a 7 hermanos, el 7 en la Biblia significa plenitud.

Los saduceos quieren usar el sentido de comunidad y de cumplir la ley de Dios escrita por Moisés en contra de la salvación y de la comunidad.

Me quiero concentrar en una línea del texto de hoy: «En esta vida, hombres y mujeres se casan, pero en la vida futura…» ¿Qué involucra esta línea? Que muchas de las cosas que nos importan en esta vida, no trascenderán. Se que mis esposa leerá estas líneas, y deseo con todo mi corazón, mi alma y mis fuerzas que podamos compartir el cielo juntos, más en el cielo nuestro matrimonio no será fundamental. Lo fundamental en el cielo será disfrutar y gozar de la Gloria de Dios. ¿Significa que en la tierra el matrimonio no es importante? Claro que no, lo que significa es que el matrimonio no debe estar supeditado a lo terrenal, a lo carnal, a lo temporal, sino que debe estar alineado a la salvación.

Toda comunidad terrenal tendrá sentido en la medida que ponga sus ojos en la trascendencia, en la Resurrección en la Salvación.

Mi objetivo como esposo es la salvación de mi esposa, mi propósito como Papá es la salvación de mis hijos, mi meta como miembro de una comunidad es que todos los que participan de ella logren la Santidad.

IV. Oración

EL    METRO, de Michel Quoist (Oraciones para rezar por la calle)     

Pssssss…  ¡clac! La puerta se ha cerrado,los  cuchillos  mecánicos  han  cortado,  en  la  masa humana del  andén,  una  «ración  de  metro». 

Arrancamos.

No puedo  menearme. 

He  dejado  de  ser una  persona,  soy  masa. 

Una  masa  que  se  desplaza  en  bloque,  como  una  tarta helada  en una  caja un  poco  grande. 

Masa   anónima,   indiferente,   alejada   tal   vez   de   Ti,  Señor.

Yo  formo  un  todo  con  ella  y  a  veces  me  doy  cuenta de  lo  difícil que resulta  elevarse. 

La multitud es torpe, pone suelas de plomo  a mis  pies, ya  de por  sí tan lentos,somos  demasiados  pasajeros  en  esta  mi  barquilla atestada.

Y,  con  todo,  Señor,  yo  no  tengo  derecho  a  ignorarlos, ya  que  son  mis hermanos.

Yo  no puedo  salvarme  solo,  en taxi.

Puesto que  tú  lo  quieres,  me  salvaré  «en metro».

V. Compromiso

Reflexión:

  • ¿Quién está en tu vida conduciéndote a la salvación? ¿
  • Quién está buscando que cumplas con tu propósito?
  • ¿Quién es tu red de salvación?
  • ¿Quiénes son tus 7 hermanos que te apoyaran en los retos de la vida espiritual?
  • ¿Mi testimonio de vida hace que otros busquen la Santidad?

Acción:

  • Buscar un grupo de amigos que me acerque a Dios.

Publicado por Juan Carlos Carrillo

Juan Carlos Carrillo es un predicador Católico. Ha trabajado para distintos movimientos religiosos, como el Regnum Christi, Familia Educadora en la Fe, la Arquidiócesis de Tlalnepantla, entre otros. Juan Carlos inicio su formación religiosa en Familia Educadora en la Fe desde los 3 años. A los 13 años se convirtió en animador de grupos juveniles. A los 19 años entro al movimiento Regnum Christi donde se encargo en durante varios años de los Círculos de Estudios, Horas Eucarísticas y Retiros. A los 24 años se convirtió en el Vice-Coordinador Nacional de Universitarios del Movimiento Familia Educadora en la Fe y a los 27 tomo la responsabilidad como Coordinador Nacional de Juveniles del mismo movimiento. Juan Carlos se dedica a dar charlas, conferencias y catecismo a jóvenes y adultos buscando que encuentren el amor de Dios en sus vidas.

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