I. Experiencia de Vida
En los días de la muerte de mi Papá, creí que en algún momento me doblaría y sentiría desesperanza, de la tristeza no tuve duda, pero la desesperanza nunca llegó ¿Por qué? Por la fe de mi Mamá y de Julio, mi hermano, claramente yo solo no podría tener ni la Fe, ni la Esperanza, ni el Amor que tengo si no fuera por mi familia.
El testimonio de la Fe de mi Madre y de mi Hermano me dieron una fortaleza que incremento mi Fe.
En la Misa de cuerpo presente mi amigo, el Padre Carlos, nos dejó decir unas palabras, mi Hermano hablo de Creer, ¿Creer en qué? En Jesucristo, ese mismo Jesucristo que murió por nosotros en la cruz y que tengo la Esperanza que llevo de la mano a mi Papá hasta el cielo.
Por la Fe, un momento de dolor y debilidad humano, se transformó en un momento de alegría divina, es por esa misma Fe que creemos que todo su dolor lo ayudó a ser uno con los dolores de Cristo en la Cruz, y por lo tanto compartir su muerte y su Resurrección.
Es por esa misma Fe que al rezar el Credo de Nicea-Constantinopla puedo decir y vivir:
Espero (Esperanza) en la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
II. Mensaje
¿De verdad creemos que todo lo que Dios nos promete se va a cumplir?
La aclamación antes del Evangelio es muy clara:
La palabra de Dios permanece para siempre.
El riesgo de no creer en Dios surge de una ceguera, de una ceguera espiritual. Cuando yo no veo, como Santo Tomás, no creo.
La duda surge de no ver, de no observar; Dios está presente y se te muestra en todo momento, pero no lo queremos ver, y por lo tanto no creemos en su Palabra.
No existe una sola promesa del Mesías planteada en el Antiguo Testamento, que Jesús no haya cumplido; y entonces, ¿Por qué no pongo toda mi confianza en Dios?
La confianza involucra la alta probabilidad de que algo suceda.
La Esperanza involucra la total fiabilidad en la palabra de Dios
¿Tengo confianza o Esperanza en Dios?
III. Lectura de la Palabra, Reflexión y Explicación
La primera lectura está tomada del libro del profeta Habacuc, de la cual voy a tomar la segunda parte, la del capítulo 2.
Esta lectura nos define la Esperanza:
- Se puede leer de corrido
- Es una Visión de algo lejano
- Viene Corriendo
- No fallará
- Si se tarda, espera, llegará sin falta
Y finaliza diciendo, aunque pareciera que Dios nos olvida, o que al malvado lo deja hacer sus cosas, es muy claro en decir que sin lugar a dudas, sin posibilidad de error, sin temor a equivocarnos van a pasar 2 cosas:
- El malvado sucumbira
- El justo vivirá por su Fe
Vamos a vivir, la vida eterna, por nuestra Fe ¿Tu Fe es tan plena que será tu entrada al cielo?
La Fe es una experiencia, es una relación, es práctica y efectiva.
Nuestra salmo es el salmo 94 (95), y quiero hacer mención de un par de conceptos que el Salmo nos explica:
El Señor nos hizo, somos su pueblo, somos sus ovejas.
Si somos de su propiedad, no podemos cerrarnos a sus palabras, no podemos dudar de Él.
¿De dónde surge la duda? De no ver las obras de Dios.
La gente más alejada de Dios, es la que menos está dispuesta a ver las maravillas que Dios hace por nosotros. Quieres estar cerca de Dios, ve las obras de Dios.
En nuestra segunda lectura continuamos con la carta de San Pablo a Timoteo. San Pablo nos trae de nuevo el concepto de duda o de temor y nos pone 3 remedios ante el temor:
Fortaleza ¿Cuándo tengo temor, es por falta de fortaleza en el poder de Dios?
Amor ¿Cuándo tengo temor, es por falta de amor ?
Moderación ¿Cuándo tengo temor, es por falta de moderación?
Por el contrario ante la duda o el temor, no debemos de avergonzarnos, sino dar testimonio de Dios, compartir, así como mi Madre y mi Hermano me compartieron su Fe y su Fortaleza, y nos hicimos fuertes sostenidos por la fuerza de Dios.
Finalmente, el Evangelio de San Lucas, lo quiero hacer muy simple, ante la petición de los apóstoles de un aumento en su Fe, Cristo pide de ellos un mayor compromiso, un mayor involucramiento, un mayor apostolado.
¿Quieres tener más fe? Cumple todo lo que Cristo te ha mandado.
IV. Oración
Señor, ayúdame a escucharte decir: «Yo soy tu esperanza»
Ayúdame a decirte: «Tú eres mi esperanza»
Ayúdame a poner tu voz sobre todas las demás voces.
Señor, tu eres la esperanza de los desesperados,
Así que estoy corriendo hacia ti con ambas manos extendidas y agarrándote.
Lléname de esperanza y dame un recordatorio hoy de que la esperanza es una línea de vida espiritual inquebrantable.
Quiero tener una Esperanza tal que en mis días no exista ni la duda, ni la angustia.
Señor Jesús, Tú eres mi esperanza.
Amén.
V. Compromiso
Reflexión:
- ¿En qué está puesta mi confianza?
- ¿Tengo confianza o Esperanza en Dios?
- ¿Dónde observó las obras de Dios?
Acción:
- Pedirle a Dios que aumente nuestra Fe
- Cumplamos todo lo que Dios nos pide

Con la esperanza enlazamos la fe y la caridad.
Gracias Juan Carlos por esta invitación a vivir en la esperanza de la vida eterna que nos promete Jesús
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