Fundamentos del Matrimonio: el Consentimiento

Uno de los fundamentos del matrimonio es el consentimiento, sin consentimiento, el matrimonio es nulo, inexistente.

Hay circunstancias internas que afectan la voluntad de los que se van a casar, la pareja, que hacen que el matrimonio sea nulo; conocemos esto como vicios del consentimiento.

¿Qué son los vicios del consentimiento?

El consentimiento debe ser LIBRE

Dios nunca impone… propone.

La verdad del amor de Dios por nosotros es que siempre somos LIBRES de decirle que no. Pero eso es una muy mala idea.

Si la novia o el novio, o ambos, se ven obligados a casarse por algún temor grave o presión, no son verdaderamente libres para decir no, y así su sí pierde sentido.

Por lo tanto, su consentimiento no es uno que refleje la libertad que Dios nos da, y es inválido.

El consentimiento debe ser COMPLETO

«Completo» significa en todas las áreas y para siempre (hasta la muerte).

El consentimiento no puede ser parcial. 

Ninguno de nosotros rechaza por completo a Dios, pero hay partes de Él que quizás no queramos. 

Otra mala idea. 

En el sentido de dar o recibir solo una parte de alguien -y no todo de esa persona- se podría decir que algunas personas entran al matrimonio con solo una parte de su corazón: quieren las alegrías, la diversión, el placer y la seguridad del matrimonio, pero no las dificultades o las luchas.

Ponen condiciones a su amor y se dejan un escape, como la opción del divorcio. Este tipo de unión es parcial, y en el mejor de los casos invalida el «consentimiento».

El consentimiento debe ser FIEL

La mayoría de las personas tienen la intención de ser fieles, pero algunas no lo hacen.

Hay muchas formas de infidelidad en el matrimonio.

A veces, en una boda, la novia o el novio pensarán: «Si las cosas se ponen muy feas, si me engaña, entonces se acabó. Adiós. No sigo este camino«.

Y dado que esa forma de pensar nunca puede reflejar el «matrimonio» que Dios tiene con nosotros, para bien o para mal, no es un verdadero matrimonio. 

El consentimiento deja de ser válido.

El consentimiento debe ser FRUCTÍFERO

Dios es amor y vida. 

Los dos no se pueden separar.

Pero eso es lo que hacemos cuando nos negamos a estar abiertos a los hijos en el matrimonio.

Para aquellos que no pueden tener hijos, Dios los invita a dar frutos en la familia, en la comunidad, en la Iglesia, es decir, el amor no puede quedarse únicamente en los esposos, debe de darse a un tercero.

¿Cuáles son los vicios del consentimiento?

Los vicios del consentimiento pueden ser 6, de acuerdo al Código de Derecho Canónico:

  1. Falta de uso de razón (canon 1095, 1º).
    • Puede darse el caso de que una persona, aun siendo mayor de edad, no tenga suficiente uso de razón a causa de una enfermedad mental.
    • La persona no puede expresar un consentimiento válido para que el matrimonio celebrado pueda considerarse nulo por falta de consentimiento.
  2. Falta grave de discreción de juicio (canon 1095, 2º).
    • Puede ocurrir en el caso de unos novios que después de años de noviazgo se dan cuenta de que están embarazados.
    • Los padres al enterarse del hecho, presionan a los jóvenes para que se casen, ya sea en contra de su voluntad o sin haberlo ni siquiera pensado.
    • Si uno o ambos no han sido internamente libres para expresar su consentimiento, ese matrimonio puede declararse nulo.
  3. La incapacidad para asumir las obligaciones esenciales del matrimonio por causas de orden psíquico (canon 1095, 3º).
    • Son casos de inmadurez grave al momento del matrimonio y cuyo diagnóstico se obtiene a través de pruebas psicológicas y/o psiquiátricas.
    • Por ejemplo, la necesidad psicológica de uno de los novios de su padre, madre, hermano, amigo u otro, la existencia de un trastorno de personalidad que, a pesar de no ser considerado una enfermedad mental, sí incapacite a la persona para cumplir con sus deberes conyugales.
  4. Error sobre la persona (canon 1097).
    • Ocurría más en otras épocas, cuando se acordaban los matrimonios y los futuros cónyuges se vieron por primera vez el día de la boda.
    • Solo hasta dicho momento se daban cuenta que la persona que se había presentado no era el futuro esposo o esposa.
    • Hoy es difícil que esto ocurra, pero podría ocurrir en el caso de un matrimonio por poder o cuando la pareja no se ha conocido suficientemente durante el período, a veces breve y superficial, del noviazgo.
  5. Ilusión provocada para obtener el consentimiento (canon 1098).
    • Ser estéril no es causa de nulidad del matrimonio si la otra parte es consciente de esta circunstancia.
    • Por otro lado, si la persona sabe que es estéril, o tiene algún mal que provoca que el matrimonio no cumpla con sus fines y lo oculta porque de lo contrario no se celebrará el matrimonio, entonces es causa probable de nulidad.
  6. Simulación del matrimonio por exclusión de una de sus propiedades esenciales.
    • Fidelidad, Indisolubilidad y Apertura a la vida (canon 1101).
    • Este es el caso de una persona que en el momento del matrimonio simula el consentimiento.
    • En su interior, excluye algunas de las características esenciales del matrimonio, como la fidelidad, la indisolubilidad o la procreación.
    • Por ejemplo, se casa pero no con la intención de tener hijos y su cónyuge no lo sabe.
    • El problema en estos casos es la prueba, pero normalmente hay testigos que probablemente han escuchado a una de las partes expresar sus verdaderas intenciones.

Publicado por Juan Carlos Carrillo

Juan Carlos Carrillo es un predicador Católico. Ha trabajado para distintos movimientos religiosos, como el Regnum Christi, Familia Educadora en la Fe, la Arquidiócesis de Tlalnepantla, entre otros. Juan Carlos inicio su formación religiosa en Familia Educadora en la Fe desde los 3 años. A los 13 años se convirtió en animador de grupos juveniles. A los 19 años entro al movimiento Regnum Christi donde se encargo en durante varios años de los Círculos de Estudios, Horas Eucarísticas y Retiros. A los 24 años se convirtió en el Vice-Coordinador Nacional de Universitarios del Movimiento Familia Educadora en la Fe y a los 27 tomo la responsabilidad como Coordinador Nacional de Juveniles del mismo movimiento. Juan Carlos se dedica a dar charlas, conferencias y catecismo a jóvenes y adultos buscando que encuentren el amor de Dios en sus vidas.

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