¿En dónde encuentro a Dios? – XIX Domingo Ordinario

I. Experiencia de Vida

Muy a menudo, particularmente cuando termino de dar alguna catequesis, plática o conferencia, la gente me pregunta: ¿Cómo le haces para estar tan cerca de Dios? JA, internamente me rio, y normalmente pongo otros ejemplos de personas a quienes deberían preguntarles eso, mucho más que a mí, tengo la bendición de tener una Mama que constantemente me «exige» a estar más cerca de Dios, de la forma más tierna, y linda, con su amor; tengo una cuñada que ha transformado su vida una vez que ha encontrado en Cristo a su Salvador, tengo a mis compadres que son un ejemplo de alegría y entrega en un apostolado hermosísimo, y podría continuar, ya que tengo la bendición de estar cerca de muchas personas que son las manos, la boca, los pies, o la voz de Cristo.En muchas ocasiones estamos esperando que Dios se presente a nosotros como a Moisés en la zarza, o como a Elías en la primera lectura de este domingo, en el monte Horeb, o como a Pedro, Santiago y Juan en la festividad del pasado 6 de Agosto: La Transfiguración, y si Dios te regala ese encuentro místico, bendito tú, más les diría que para el resto de nosotros, nos viene una misión muy importante, la de guardar silencio, la de hacer silencio, la de ser silencio para poder escuchar, encontrar y vivir en la presencia de Dios.EL mundo moderno con las superproducciones de Hollywood, y el volumen de series y películas de ciencia ficción, no permite que nos sorprendamos con casi nada, recuerdo que mis Padres me cuentan que la primera vez que mi hermano a ver Star Wars, y mi hermano, que habría tenido 3 años, se la pasó toda la película parado viendo los efectos especiales, hoy 43 años después, a nadie nos sorprende los efectos de la maravilla que realizó George Lucas en 1977.A nosotros nos puede pasar igual, tenemos un gran encuentro con Cristo, en un retiro, en una plática, en una conversación con algún amigo, o un sacerdote, y esperamos seguir encontrando a Dios en esos grandes momentos, en esos momentos extraordinarios, ¿Dónde y Cómo debemos encontrar a Dios?


II. Mensaje

  1. Nuestra religión es distinta al resto, ya que es Dios quien siempre viene a buscarnos, es Él el que pasa, es Él el que viene a nuestro encuentro.
  2. Debemos pedir constantemente a Dios, un espíritu dispuesto, un espíritu de hijos adoptivos, que puedan ver en Dios a su Papa.
  3. La forma de experimentar a Dios involucra al menos 2 acciones: 
    1. Salir de nuestra comodidad, y
    2. Obedecer los mandatos de Dios. (No se puede experimentar a Dios, en tus términos)
  4.  La falta de confianza en Dios hace que nos hundamos, es decir confiar en nuestras fueras por encima de las de Dios, nos hunde, y no nos deja ir hacia Él.

III. Lectura de la Palabra, Reflexión y Explicación

La primera lectura tomada del primer libro de los Reyes (19, 9. 11-13), nos cuenta la historia de uno de los profetas más importantes del Antiguo Testamento, es más por lo que vemos en la Transfiguración, a Jesús lo vemos junto a Él refrendando su título de EL Profeta: Elías.El profeta viene de uno de los eventos más importantes de la historia de Israel, el triunfo de Yahvé sobre Baal en el monte Carmelo, dense la oportunidad de leer la historia en el capítulo 18 del 1er libro de los Reyes. Elías debe escapar y vivir la persecución de la Reina Jezabel, Elías se siente derrotado y pide la muerte, para dejar de sufrir, el pecado más grande que podemos cometer es confiar en nuestras fuerzas por encima de las fuerzas de Dios. Cuando para nosotros todo está perdido, es muy probable que, para Dios, apenas estemos empezando nuestro caminar, cuando nosotros vemos que la cosas van muy mal, seguramente Dios tiene planes MUY distintos.Es importante en esta lectura ver el recorrido de Elías del monte Carmelo, al monte Horeb, es decir son 2 momentos «cercanos» a Dios, al leer monte en la Biblia, debemos siempre reconocer un lugar, situación o momento cercano a Dios, ahora, mientras que en el Carmelo, Elías se encontró con un Dios poderoso, que actuó de forma que a Él le convenía, en su caminar hacia el Horeb, siente a un Dios lejano, distante, un poco enojado con Elías. No es así, Dios tiene distintos rostros, para poder verlos. Aquí aplicaría la famosa frase de San Agustín: Si Comprehendis non est Deus (Si lo comprendes no es Dios).
En la segunda lectura continuamos con la carta de San Pablo a los Romanos, entramos al capítulo 9, que es muy intenso en la materia de la elección de Israel como pueblo elegido, y el dolor que siente San Pablo al ver que ellos no ven todas las promesas del Antiguo Testamento culminadas en Jesús.La preocupación de San Pablo la podemos dividir en 8 puntos muy importantes:

  1. Siente dolor, ya que Él es judío, y desea que sus parientes y compatriotas vean en Jesús al salvador
  2. Sabe que el pueblo de Israel era el elegido por Dios, por eso para ellos es primicia el ministerio de Cristo, queda claro en Éxodo 4, 22-23 en Deuteronomio 14:1-2, en Isaías 63: 16 y 64:8, en Jeremías 31, 9, Oseas 11:1 o Malaquías 1:6 y 2:10
  3. Dios le había dado su «Gloria» a Israel en lo que los rabinos llamaban shekinah, es decir morar, la gloria de la presencia divina, convencionalmente representada como luz.
  4. Los Pactos que había realizado Dios con Israel, eran variados, con Adán, Noé, Abraham, Moisés y David.
  5. La entrega de la Ley, los 10 mandamientos a Moisés, como símbolo de elección del pueblo que debería extender dichas reglas al mundo entero.
  6. El culto verdadero y correcto que realizaba el pueblo de Israel versus muchos de los rituales enfermizos y dañinos que se promulgaban en otras religiones
  7. Las Promesas realizadas de Dios, y de los Patriarcas de Israel, y ahora de toda la Iglesia (Abraham, Isaac y Jacob).
  8. Y el mayor de todos, de que el Salvador surgiría de Israel, Jesús es judío, y por lo tanto, para ellos debería ser el mensaje primero predicado.

Ahora, para nosotros como no judíos, nos debería doler de la misma forma el ver aquellos Cristianos que no viven como tales, ya que si tomáramos las 8 razones de San Pablo, más otras tantas más de los 2000 años de nuestra Iglesia, sería casi imposible no creer en Jesús y su Iglesia.

El Evangelio, nos da el cierre perfecto a la forma en la que debemos conocer a Dios, no solo en los elementos de la naturaleza, como en la primera lectura, o con los datos históricos de San Pablo en la segunda lectura, sino por un tema experiencial como el de San Pedro.

El Evangelio de este domingo se da justamente donde nos quedamos el domingo pasado, después de la multiplicación de los panes. Jesús camina sobre las aguas, que es un símbolo del mal en los textos bíblicos, es decir, está por encima de los elementos de la creación. Jesús al igual que el Espíritu Santo en Génesis 1:2: «se movía sobre la faz de las aguas.» 

Los discípulos están en la barca (símbolo de la Iglesia) y ven algo, ¿Cuál es la respuesta humana?, el miedo, los gritos de terror, la respuesta negativa, por eso Jesús viene y los calma: «Tranquilícense y no teman. Soy yo.»

Si hoy Jesús en medio de esta pandemia, o en medio de esa crisis, o en medio de tus miedos se aparece a ti y te dice: Cálmate. Soy yo… lo vas a poder ver? lo vas a reconocer? lo vas a escuchar?

Pedro no se quiere tranquilizar, es como muchos de nosotros que quieren la experiencia grande de Dios, la experiencia completa de estar con Dios, y le pide: «mándame ir a ti», Jesús como cada vez que le pidamos estar cerca de Él, contesta: «Ven».

Mientras los ojos de Pedro están puestos en Jesús, Él puede caminar, puede seguir, puede estar por encima de las reglas, de la propia ley de la gravedad, más al entrar el elemento humano (Poder, Placer, Honor, Dinero), el elemento de la naturaleza que es el viento, pierde su Fe, pierde la capacidad de confiar en Dios. 

La actitud de Pedro es la correcta al tener miedo, nos hundimos, y debemos gritar, no decir, no murmurar, GRITAR: «¡Sálvame, Señor!», ya que el Señor inmediatamente nos tenderá la mano y nos sostendrá, no bajo nuestras propias fuerzas, sino como en la aclamación antes del Evangelio, nuestra confianza no está NUNCA en nuestras propias fuerza, sino en la palabra de Dios.

Una vez que Jesús sube a la barca, al igual que en la primera lectura, viene la paz, la tranquilidad, más aquel miedo, aquel terror, sirve para que la Fe de los discípulos se incremente, y así termina la lectura con la actitud física de la postración, y la alabanza vocal de reconocer en Jesús al Hijo de Dios.
Suena muy extremo, pero, ¿qué pasaría si esta pandemia es el viento en contra, el terremoto o el fuerte viento? Si eso me hace estar más cerca de Dios, ¿Valdrá la pena? Claro que sí.

IV. Oración

Señor, Señor Jesús, Hijo de Dios y Salvador de los hombres, ilumina mi vida con tu luz y dame la gracia de creer en ti, con una fe alegre y gozosa, jubilosa y entusiasta, sean cuales sean las circunstancias de la vida en las que me encuentre.Dame, Señor Jesús, una fe que me permita vencer todos los temores que invaden mi alma. Una fe que destruya para siempre los miedos que me acosan. Una fe que dé sentido y valor a todas y cada una de mis alegrías y de mis sufrimientos.Dame, Señor, una fe llena de esperanza; una fe valiente; una fe siempre joven, aunque los años pasen; una fe profunda y fuerte, que fortalezca mi debilidad, y me ayude a vencer todas mis limitaciones.Dame, Señor, una fe que sepa reír y cantar, en medio del dolor y a pesar de él; una fe capaz de hacer frente a todas las adversidades y fracasos, con tranquilidad y buen humor.Dame, Señor, una fe que atraiga; una fe que motive; una fe que entusiasme a otros a creer; una fe viva, alegre y contagiosa.Dame, Señor, una fe activa y creativa, que no sea sólo de palabras, de rezos y promesas, sino también, y muy especialmente, una fe de obras.Dame, Señor, una fe perseverante, que no retroceda ante las dificultades, sino que, por el contrario, crezca y se desarrolle en medio de ellas.Dame, Señor, una fe comunicativa, que se haga testimonio claro y cierto, de que creer en ti y en tu Verdad, en tu Amor y tu Palabra, nos trae dicha y felicidad.Señor, yo creo, pero quiero pedirte hoy y todos los días de mi vida, desde lo más profundo de mi corazón, que aumentes mi fe y me ayudes a creer con una fe semejante a la fe de María, Madre y Maestra de todos los que creen, por haber creído siempre con corazón humilde y generoso.
Amén.

V. Compromiso

Reflexión

¿En qué momento de mi vida le he pedido a Dios, caminar por encima de los problemas?¿Cuándo siento que me hundo, le grito a Jesús? ¿Le pido ayuda?

Acción: 

En familia, pedirle a Dios que los haga caminar sobre los problemas, y si caemos en la tentación, que nos ayude a salir.

Como un favor, hoy es el cumpleaños de mi hija, así que te pido una oración por su Santidad.

De antemano, Gracias

Publicado por Juan Carlos Carrillo

Juan Carlos Carrillo es un predicador Católico. Ha trabajado para distintos movimientos religiosos, como el Regnum Christi, Familia Educadora en la Fe, la Arquidiócesis de Tlalnepantla, entre otros. Juan Carlos inicio su formación religiosa en Familia Educadora en la Fe desde los 3 años. A los 13 años se convirtió en animador de grupos juveniles. A los 19 años entro al movimiento Regnum Christi donde se encargo en durante varios años de los Círculos de Estudios, Horas Eucarísticas y Retiros. A los 24 años se convirtió en el Vice-Coordinador Nacional de Universitarios del Movimiento Familia Educadora en la Fe y a los 27 tomo la responsabilidad como Coordinador Nacional de Juveniles del mismo movimiento. Juan Carlos se dedica a dar charlas, conferencias y catecismo a jóvenes y adultos buscando que encuentren el amor de Dios en sus vidas.

2 comentarios sobre “¿En dónde encuentro a Dios? – XIX Domingo Ordinario

  1. Juan Carlos… he rezado por tu hija! NO tengo idea cómo has llegado a mi computadora pero te doy la bienvenida a mi vida y alma! Soy católica, trato de amar y servir a Jesús a pesar de ser “barro humano”. Tu comentario me gustó, coincido contigo y me encantó q NO olvides la enseñanza del Antigüo Testamento!! Que Jesús y la Virgen te bendigan junto a tu familia. CAIA CANTARELLI de Buenos Aires, Argentina

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