I. Experiencia de Vida
Tuve la oportunidad de ir con mi primo, Pepe, a Londres en 1998, justo antes del Mundial de fútbol, era mi primera experiencia en Europa y Londres no me decepciono.
Una noche quisimos ver un poco de la vida nocturna londinense y fuimos a dar una vuelta por la zona de Picadilly Circus, hacia la plaza de Leicester.
Para 2 jóvenes Mexicanos aquello era extraordinario, mucha luz, mucha vida, mucha novedad… de la nada un Señor , con un letrero colgado nos pregunta: «Conoces a Jesús?» Se podrán imaginar que en primera instancia la frase me sacó de mi zona de confort, y al recomponerse, contesté con firmeza: «claro», a lo que el Señor me preguntó: «y haz vuelto a pecar?» Y yo con cierta tristeza y cara de eso que tiene que ver, conteste: «si», el Señor se me quedó viendo, con una mirada que hoy 22 años después recuerdo, me dijo: «Si de verdad conoces a Jesús no hay forma de que vuelvas a pecar», acto seguido se dio media vuelta y si fue.
Me quedé helado, al día de hoy, creo que Dios se me presento y yo solo supe estar en shock.
No vi que Dios me había hablado hasta unos días después que volví a contar la historia, creo que aun no entiendo toda la profundidad de ese día.
II. Mensaje
- El Evangelio, la buena nueva, no excluye sino a los que se excluyen por sí mismos.
- ¿Qué se requiere para estar cerca de Dios? Estar sedientos
- Quienes están satisfechos con el mundo, sus placeres y sus comodidades, no están sedientos, porque no reconocen su necesidad
- Es obligatorio para el Cristiano, sentirse sediento, insatisfecho, indigno.
- Cuando Dios da su gracia, da primero sed de ella; y una vez que ha dado esta sed, da también la gracia.
III. Lectura de la Palabra, Reflexión y Explicación
La primera lectura nos habla de un Dios que sorprende, que da todo lo que es, al que lo necesita, al que tiene sed, tanto es lo que nos da y no pide nada a cambio, se ofrece al que no tiene dinero y al que no puede pagar.
Esto implica que lo que Dios nos ofrece:
- No tienen precio, su valor excede a todo precio.
- Quien los ofrece no tiene necesidad de nosotros ni de ninguna cosa que podamos darle a cambio.
- Que lo que le ofrecemos fue antes dado por El a nosotros, y pagadas con la propia vida de Jesús.
- Entre más en necesitados nos sintamos de Él, más cerca estaremos de Él.
Dios dice: escúchenme y vivirán, ¿Qué es lo que escucharemos? Su Palabra, el Logos, al mismo Jesús.
Pongan mucha atención ya que hay una pista en esta primera lectura que se conectara con el Salmo. El que escucha, vive.
El Salmo tiene inicialmente una afirmación, cuando Dios da, quedamos saciados.
Y entonces ¿por qué no me siento saciado todo el tiempo? Porque nos alimentas a tu tiempo, no al nuestro
Es ahora cuando conectamos con la pista de la primera lectura, «Cuantos viven quedan satisfechos», el que escucha, vive, el que vive queda satisfecho.
Finalmente el salmo nos deja otra pista para conectarnos con la segunda lectura, dice el Salmista: «No está lejos de aquellos que lo buscan»
En la Segunda lectura continuamos con la carta de San Pablo a los romanos, y San Pablo inicia preguntando ¿Quién puede apartarnos apartarnos del amor con que nos ama Cristo? conectando con el salmo, solo nosotros mismos cuando dejamos de buscarlo, dejamos de sentir el amor de Cristo, no que Cristo nos deje de amar, sino que al alejarse uno de la fuente de calor, la inmediata sensación es la de frió, no porque el fuego deje de dar calor, si no porque nosotros decidimos alejarnos de la fuente.
San Pablo conecta bellamente la lectura de este domingo con la de los pasados domingos, y en el modo de Santo Tomás del Honor, Poder, Placer o Dinero, nos explica por cuestionamientos que gracias al amor de Dios, en Jesucristo nosotros podemos estar 100% seguros que podemos vencer esas tentaciones, más para lograrlo necesitamos estar cerca de la fuente, que es el amor de Jesús.
El Aleluya de este domingo es hermoso por la simbología del juego de palabras. No solo vivimos de los bienes de este mundo, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios, ¿quien es la palabra? Cristo, Él es el logos, y por lo tanto es la fuente de la vida.
Llegamos al evangelio, podrán ver que dejamos el capítulo 13, que estaba lleno de parábolas, salimos del mundo del cuento, fábulas, ejemplos, para llegar a la verdad, a la historia, a los hechos.
Jesús está dolido por la muerte de su primo, Juan el Bautista, y busca un tiempo de reflexión, más al ver a la muchedumbre se compadece, ¿Qué es lo que le ofrece esa muchedumbre a Jesús? NADA, su necesidad, su deseo, su sed ¿Cómo responde Jesús? Compadeciéndose de ellos y curandolos. ¿Quieres que Jesús se compadezca de ti y te cure?, muestrale tus carencias, muestrale que solo tienes 5 bollos y 2 charales, demuestrale cuanto lo necesitas, porque cuando le digas que solo tienes eso, Él dirá: TRÁEMELO.
Esto es exactamente lo que sucede en la misa, nosotros presentamos nuestras ofrendas, nuestras carencias, nuestras pequeñeses, y Jesús dice, venga, tráemelo, lo voy a convertir en un manjar, voy a cumplir la profecía de Isaías.
Una vez que le presentamos nuestra nada, nos ordena que nos sentemos sobre un pasto, sobre un campo, sobre un lugar preparado para nosotros, como un anticipo del paraíso.
Vean como funciona la providencia Divina, Jesús hace el milagro de multiplicar los panes, pero «necesita» de los apóstoles para entregar su milagro, ¿Te está pidiendo Jesús que distribuyas su milagro a los demás?
Siempre me ha fascinado que el Evangelista recuerda cuántos canastos de comida sobraron, doce, esto no es coincidencia, Jesús tiene para alimentar a los que están ahí y sobran doce canastos, doce en la Biblia es un pueblo entero, las 12 tribus, los 12 apóstoles, los 144 mil que se salvaran. Esos doce canastos son para ti y para mi, que completamos el Reino de Dios.
Es la multiplicación de los panes una precuela de lo que instaurara Jesús en la Ultima Cena: la Eucaristía.
IV. Oración
Señor, te doy gracias porque me llamas nuevamente a estar en tu presencia.
En esta momento que acabo de tener junto a ti.
Ayúdame a estar siempre dispuesto a ofrecerte mis 5 panes y 2 peces
Ayúdame a siempre sentir sed de ti
Ayúdame a estar muy atento para reconocerte
A escuchar con provecho en tu Palabra.
A alimentarme dignamente con tu Cuerpo y tu Sangre, y
A reconocerte presente en medio de la asamblea de los hermanos.
Amén.
V. Compromiso
Reflexión:
¿Te sientes sediento de Dios?
¿Cuándo fue la última vez que le entregaste tus panes y tus peces?
¿Que tan necesitado te sientes de Dios?
Acción:
Pensar en los dones que Dios me ha dado y poner al menos 1 al servicio de mi familia

Gracias muy interesante Dios los bendiga
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