Rosa de Lima (1586-1617), nacida en la capital del Perú, se llamaba Isabel pero la llamaron Rosa porque una sirvienta vio su rostro de niña transformado por una rosa mística. La belleza de Rosa se convirtió en un problema cuando maduró, atrayendo la atención no deseada de admiradores masculinos. Su solución fue simple: se frotóSigue leyendo «Santa Rosa de Lima»
