El riesgo de vivir.
Todos los días tomamos decisiones: qué estudiar, en qué trabajar o a quién amar. Pero hay una decisión que lo cambia todo: ¿En qué vamos a invertir nuestra eternidad?
Blaise Pascal, un genio de las matemáticas y hombre de fe, nos dejó un razonamiento brillante que hoy conocemos como «La Apuesta de Pascal«. No es un juego de azar, es un ejercicio de honestidad sobre lo que realmente importa.
La Lógica de la Esperanza
Imagina que la vida es una gran apuesta donde el premio es la felicidad eterna. Pascal nos invita a mirar los números con el corazón:
- Si eliges creer y vivir el Evangelio:
- Si Dios existe (¡y lo creemos con todo el alma!), lo ganas TODO. Ganas el Cielo, el amor infinito y un sentido pleno para tu existencia.
- Si Dios no existiera, no habrías perdido nada real. Habrías vivido una vida llena de valores, de paz y de entrega a los demás. ¡Tu paso por el mundo habría sido una bendición!
- Si eliges vivir como si Dios NO estuviera:
- Arriesgas perderlo TODO (la eternidad) a cambio de beneficios temporales que, al final del día, se marchitan.
¿Es «interesada» esta fe?
Muchos critican a Pascal diciendo que uno no puede creer solo «por si acaso». Y tienen razón: la fe es un don. Sin embargo, la apuesta es el primer paso: es abrir la puerta.
Pascal decía que si sientes que no puedes creer, empieza actuando como si creyeras.
La oración, los sacramentos y la caridad van suavizando el corazón. Lo que empieza como una «apuesta lógica» termina convirtiéndose en un encuentro personal con Jesús.
«En el corazón de cada hombre hay un vacío que solo puede ser llenado por Dios.» — Blaise Pascal.

Conclusión: El valor de elegir bien
Al final, creer en Dios es la única apuesta donde el riesgo es pequeño y el premio es infinito. En nuestra catequesis, no buscamos convencer por miedo, sino por la alegría de saber que, al apostar por el Reino, ya estamos empezando a vivir el Cielo aquí en la Tierra.
¿Y tú? ¿Te animas a confiar en el Infinito?
¿Cuál ha sido el momento en que más has sentido que apostar por Dios valió la pena?
