De David a Jesús: Lecciones de Unidad en Cristo Rey

Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo

Hoy, al cerrar el año litúrgico con la Solemnidad de Cristo Rey, la Iglesia nos lleva en la primera lectura (2 Samuel 5, 1-3) a un momento histórico decisivo: la coronación de David en Hebrón.

Si miramos los mapas de la historia sagrada, antes de este momento existía una frontera. Había un «Norte» (Israel) y un «Sur» (Judá). Eran hermanos, pero vivían separados, a veces incluso enfrentados. La lectura de hoy nos sitúa justo cuando esa división desaparece.

Las tribus del norte bajan al sur, a la ciudad de Hebrón, y le dicen a David una frase que cambiaría la historia:

«¡Hueso y carne tuya somos!»

No lo eligen solo por estrategia militar o política; lo eligen porque reconocen que son familia.

De David a Jesús: La verdadera unidad

Aquí es donde la fiesta de hoy cobra todo su sentido. David logró una unidad territorial y política, borrando las fronteras de los mapas de la época. Pero Jesús, el verdadero «Hijo de David», viene a realizar una unidad mucho más profunda.

  1. «Hueso y carne nuestra»: En la Encarnación, Dios se hizo hombre. Jesús no es un Rey tirano que nos mira desde una torre de marfil inalcanzable. Él asumió nuestra naturaleza humana. Al igual que las tribus se reconocieron en David, nosotros podemos mirar a Jesús y decir: «Tú eres uno de los nuestros; conoces nuestro dolor, nuestro trabajo y nuestra alegría».
  2. El fin de las fronteras: David unió a las 12 tribus. Cristo Rey rompe los límites de Israel para abrazar a todas las naciones. En su Reino no hay extranjeros; todos somos ciudadanos de pleno derecho mediante el Bautismo.

El Secreto de Hebrón

Hay un detalle hermoso que une el Antiguo y el Nuevo Testamento en esta ciudad.

La lectura nos cuenta que David fue ungido en Hebrón con aceite para ser rey de todo Israel. ¿Pero estuvo Jesús en Hebrón? Aunque los Evangelios no narran un ministerio público de Jesús allí, la tradición y la geografía bíblica nos indican algo sorprendente.

Hebrón era la ciudad sacerdotal por excelencia en las montañas de Judá, el lugar donde vivían Zacarías e Isabel. Es muy probable que La Visitación ocurriera allí.

  • Mientras David fue ungido visiblemente por los hombres en Hebrón…
  • Jesús llegó a Hebrón «escondido» en el vientre de María para ungir con el Espíritu Santo a Juan el Bautista antes de nacer.

En el mismo lugar donde se selló la unidad política de Israel, Jesús comenzó, desde el silencio, a santificar a su pueblo.

Conclusión: Un Reino de Corazones

Hoy, el mundo sigue lleno de mapas divididos: norte contra sur, izquierda contra derecha, nación contra nación. Incluso dentro de nuestras familias a veces levantamos fronteras.

La fiesta de Cristo Rey nos recuerda que la solución no es un pacto político, sino reconocer a Aquel que es «hueso y carne nuestra». Solo cuando dejamos que Jesús reine en nuestro corazón, las divisiones caen y la verdadera unidad comienza.


Oración para el día de Cristo Rey

Señor Jesús, Rey del Universo y Pastor de nuestras almas.

Al igual que las antiguas tribus de Israel subieron a Hebrón para unirse bajo el rey David, hoy nosotros acudimos a Ti, superando nuestras distancias, para renovar nuestra alianza.

Te reconocemos como «hueso y carne nuestra»; no eres un rey lejano, sino el Dios con nosotros que conoce nuestra fragilidad y nuestra historia.

Te pedimos que sanes las divisiones en nuestras familias, en nuestra empresa y en nuestra sociedad. Que donde nosotros hemos levantado muros, Tú construyas puentes; que donde haya un «norte» y un «sur» enfrentados, Tú traigas la unidad de Tu Espíritu.

Reina en nuestra voluntad para que no busquemos el poder, sino el servicio. Reina en nuestros corazones para que seamos un solo pueblo bajo tu guía.

¡Viva Cristo Rey! Amén.

Publicado por Juan Carlos Carrillo

Juan Carlos Carrillo es un predicador Católico. Ha trabajado para distintos movimientos religiosos, como el Regnum Christi, Familia Educadora en la Fe, la Arquidiócesis de Tlalnepantla, entre otros. Juan Carlos inicio su formación religiosa en Familia Educadora en la Fe desde los 3 años. A los 13 años se convirtió en animador de grupos juveniles. A los 19 años entro al movimiento Regnum Christi donde se encargo en durante varios años de los Círculos de Estudios, Horas Eucarísticas y Retiros. A los 24 años se convirtió en el Vice-Coordinador Nacional de Universitarios del Movimiento Familia Educadora en la Fe y a los 27 tomo la responsabilidad como Coordinador Nacional de Juveniles del mismo movimiento. Juan Carlos se dedica a dar charlas, conferencias y catecismo a jóvenes y adultos buscando que encuentren el amor de Dios en sus vidas.

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