Fe vs Miedo: ¿Cuál moldea tu futuro?

El fin de semana vi un video en Instagram, y me dejo pensando mucho

El video básicamente plantea lo siguiente:

La fe y el miedo piden lo mismo: que creas en algo invisible. 

¿La diferencia? 

  • El miedo te muestra todo lo que podría salir mal. 
  • La fe te recuerda lo que es posible. 
  • El miedo genera dudas. 
  • La fe genera impulso. 

Tú decides a cuál alimentar, pero recuerda esto: ambos moldean tu futuro. 

Solo uno te ayudará a construirlo con libertad.

Lo compartí con mi cuñada y me compartió un texto maravilloso del Obispo Barron, que está en la Biblia editada por Word on Fire.

¿Cuál es el problema con la forma en que pensamos y vemos? 

Para dar una respuesta adecuada a esa pregunta, tendríamos que recorrer toda la Biblia y la tradición cristiana, ya que el intento de nombrar y curar la ceguera espiritual es uno de los motivos más básicos de nuestra religión. 

Para dar una respuesta simple en estos términos: vemos, conocemos y percibimos con una mente de miedo en lugar de una mente de Fe

Cuando tememos, nos aferramos a quienes somos y a lo que tenemos; cuando tenemos miedo, nos vemos a nosotros mismos como el centro amenazado de un universo hostil, y por lo tanto nos defendemos violentamente y arremetemos contra posibles adversarios. Y el miedo, según muchos de los autores bíblicos y muchos de los místicos y teólogos de nuestra tradición, es una función de vivir nuestras vidas a un nivel superficial, un resultado de olvidar nuestra identidad más profunda. 

En la raíz y en el fundamento de nuestro ser, en el «centro» de lo que somos, está lo que el cristianismo llama «la imagen y semejanza de Dios«. Esto significa que en el fundamento de nuestra existencia, somos uno con el poder divino que crea y sostiene continuamente el universo; somos sostenidos y atesorados por el amor infinito de Dios. Cuando descansamos en este centro y nos damos cuenta de su poder, sabemos que, en un sentido último, estamos a salvo, o en un lenguaje religioso más clásico, «salvados». Y por lo tanto podemos dejar ir el miedo y empezar a vivir en una confianza radical. Pero cuando perdemos de vista esta raíz en Dios, vivimos exclusivamente en la pequeña isla del ego, y nuestras vidas son dominadas por el miedo. 

El miedo es el «pecado original» del que hablan los Padres de la Iglesia; el miedo es el veneno que fue inyectado en la conciencia humana y en la sociedad humana desde el principio; el miedo es el elemento debilitante y negador de la vida que altera el «equilibrio químico» tanto de la psique como de la sociedad.

Superar el miedo es pasar de la pusilla anima (el alma pequeña) a la magna anima (el alma grande). Cuando somos dominados por nuestros egos, vivimos en un espacio muy estrecho, en las angustiae (los aprietos) entre este miedo y aquel, entre este apego y aquel. 

Por otro lado, cuando nos rendimos en confianza al poder sustentador de Dios, nuestras almas se vuelven grandes, espaciosas, expansivas. Nos damos cuenta de que estamos conectados con todas las cosas y con la energía creativa de todo el cosmos. Curiosamente, el término magna anima comparte una raíz sánscrita con la palabra mahatma, y ambas significan «gran alma«. A lo que Jesús llama metanoia es a la transformación del alma pequeña, aterrorizada y egoísta, en el alma grande, confiada y que se eleva. El ver el reino, en resumen, no es para los pusilánimes sino para los magnánimos.

Cuando Jesús insta a sus oyentes a creer, los está invitando, no tanto a adherirse a un nuevo conjunto de proposiciones, sino más bien a dejar ir el ego dominante y temeroso y a aprender una vez más a vivir en la confianza del magna anima

Cristo nos llama a encontrar el nuevo centro de nuestras vidas donde él mismo encuentra el suyo, en el amor incondicional del Padre. 

Tiene que ver con un cambio radical de vida y visión, con el simple (y terriblemente complejo) proceso de permitirse nadar en el mar divino, de encontrar el verdadero yo al soltar el viejo centro: el ego.

Y Jesús dijo eso?

Aquí tienes 3 ejemplos donde Jesús es claro en que el miedo no es parte de la vida Cristiana.


1. En la tormenta del lago

En Mateo 14:27, cuando los discípulos ven a Jesús caminando sobre el agua durante una tormenta, se asustan mucho. Jesús les dice de inmediato: «¡Calma! ¡Soy yo: no tengan miedo!».


2. Ante la muerte de la hija de Jairo

En Marcos 5:36, después de que a Jairo le dicen que su hija ha muerto, Jesús escucha la noticia y le dice: «No temas; solo cree».


3. Al enviar a los doce discípulos

En Lucas 12:4-7, Jesús está preparando a sus discípulos para los desafíos de su misión. Él les dice: «A ustedes, mis amigos, les digo: no tengan miedo de los que matan el cuerpo y después no pueden hacer nada más. […] ¿No se venden cinco gorriones por dos céntimos? Pues bien, ni uno solo de ellos es olvidado por Dios. […] No tengan miedo, pues, son más valiosos que muchos gorriones».

Publicado por Juan Carlos Carrillo

Juan Carlos Carrillo es un predicador Católico. Ha trabajado para distintos movimientos religiosos, como el Regnum Christi, Familia Educadora en la Fe, la Arquidiócesis de Tlalnepantla, entre otros. Juan Carlos inicio su formación religiosa en Familia Educadora en la Fe desde los 3 años. A los 13 años se convirtió en animador de grupos juveniles. A los 19 años entro al movimiento Regnum Christi donde se encargo en durante varios años de los Círculos de Estudios, Horas Eucarísticas y Retiros. A los 24 años se convirtió en el Vice-Coordinador Nacional de Universitarios del Movimiento Familia Educadora en la Fe y a los 27 tomo la responsabilidad como Coordinador Nacional de Juveniles del mismo movimiento. Juan Carlos se dedica a dar charlas, conferencias y catecismo a jóvenes y adultos buscando que encuentren el amor de Dios en sus vidas.

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