Según la enseñanza de la Iglesia, los sacramentos, especialmente la Eucaristía y la Penitencia, tienen un papel específico en la remisión de los pecados veniales.
Los sacramentales, por sí mismos, no remiten los pecados veniales, pero pueden mover a una mayor devoción y amor hacia Dios, lo que a su vez puede llevar a la gracia que remite esos pecados.
Los sacramentales son signos sagrados instituidos por la Iglesia con el propósito de santificar diversas circunstancias de la vida cristiana y preparar a las personas para recibir los frutos de los sacramentos. Estos incluyen oraciones y a menudo están acompañados de signos específicos, como la imposición de manos, el signo de la cruz o la aspersión con agua bendita, que recuerda el Bautismo.
Los sacramentales son distintos de los sacramentos, aunque ambos son medios a través de los cuales se puede recibir la gracia divina. Mientras que los sacramentos son signos eficaces de gracia instituidos por Cristo, los sacramentales son más flexibles y pueden adaptarse a las necesidades y culturas de los pueblos cristianos en diferentes momentos y lugares. Por ejemplo, los sacramentales pueden incluir bendiciones, que son alabanzas a Dios y oraciones para obtener sus dones, así como la consagración de personas y la dedicación de cosas para el culto divino.
La función de los sacramentales es, por tanto, ayudar a los fieles a crecer en su vida espiritual y a acercarse a Dios, excitando buenos pensamientos y aumentando la devoción. Se considera que, a través de estos actos, se pueden remitir pecados veniales y fomentar una mayor disposición para recibir la gracia de los sacramentos. (CIC 1677 y 1688)
Otros actos que ayudan a la remediación los pecados veniales
El Acto de Contrición, que debe de incluir el dolor por los pecados, lo que contribuye al perdón.
Un acto de contrición, que involucra el arrepentimiento, expresar dolor por los pecados, es esencial para obtener el perdón.
El golpe de pecho. Aunque es un gesto tradicional de arrepentimiento, golpearse el pecho en sí mismo no perdona automáticamente los pecados. Es la disposición interior de contrición lo que importa.
Rezar el Padrenuestro: El Padrenuestro incluye la petición «perdona nuestras ofensas», que expresa un deseo de perdón.
Cualquier acto que incluya un movimiento hacia la reverencia de Dios conducirá a la remisión de los pecados veniales:
La bendición de un obispo: La bendición de un obispo puede llevar una indulgencia, que puede remitir el castigo temporal debido al pecado.
Rociarse con agua bendita: El agua bendita es un sacramental que puede remitir los pecados veniales cuando se usa con la debida disposición.
Cualquier unción sacramental: Las unciones sacramentales, como la Unción de los Enfermos, pueden remitir los pecados.
Orar en una iglesia dedicada: Orar en una iglesia, especialmente cuando se centra en el arrepentimiento y la búsqueda de la misericordia de Dios, puede contribuir al perdón.
Diferencia entre los pecados
Pecado mortal vs. venial.
Los pecados mortales requieren el Sacramento de la Reconciliación (Confesión) para el perdón, con sus 5 pasos:
- Examen de conciencia.
- Dolor por haber pecado.
- Propósito de no volver a pecar.
- Decir todos los pecados al sacerdote.
- Cumplir la penitencia.
Disposición: La eficacia de estas acciones para remitir los pecados veniales depende de la disposición de la persona, incluyendo el dolor por los pecados y el deseo de perdón.
Indulgencias: Algunas acciones, como la bendición de un obispo o el uso de agua bendita, pueden estar asociadas a indulgencias, que remiten la pena temporal debida a los pecados ya perdonados.

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