Santa Teresa de Avila

Santa Teresa no es cualquier Santa, es una gran Santa, virgen, fundadora y doctora de la Iglesia (1515-1582)

Teresa de Jesús es célebre por sus encumbradas obras místicas, escritas en purísimo castellano clásico. Pero quizá pocos saben de cuántas luchas estuvo colmada su vida para cumplir finalmente con su vocación contemplativa. Santa Teresa no se conformó con la vida religiosa tradicional de su época, sino que sintió un llamado a reformar la Orden del Carmelo, volviendo a la austeridad y la vida contemplativa de sus orígenes, fundó numerosos conventos, y logró, tras diffciles oposiciones, la reforma de la Orden del Carmelo, y sin embargo pudo gozar de la quietud que reclama la más alta contemplación.

Nació Teresa en el año 1515. Fueron sus padres Alfonso Sánchez de Cepeda y Beatriz Ahumada.

Cuando era niña, Teresa y su hermano soñaban con convertirse en mártires, así que partieron hacia la tierra de los moros. Sin embargo, su plan de acceder fácilmente al Cielo se vio frustrado por un tío que los encontró en el camino y rápidamente los llevó de regreso a su preocupada madre. Luego decidieron convertirse en eremitaños, pero necesitaban más piedras para construir sus ermitas en el jardín familiar.

Recibió muy cristiana educación, pero en la adolescencia se dejó ofuscar un tanto por los atractivos del mundo; mas pronto emprendió una vida más comprometida con Cristo e ingresó, contra la voluntad de su padre, en el monasterio carmelita de Avila.

Al principio fue religiosa muy cumplida y fervorosa, pero los enemigos del alma luchaban encarnizadamente contra ella y lograron que cayera en la mediocridad durante algún tiempo, hasta casi los cuarenta años de edad.

Es un dicho popular que Santa Teresa murió dos veces, pero en realidad se refiere a un evento extraordinario que ocurrió en su vida, no a dos fallecimientos literales. En una experiencia mística profunda que vivió, conocida como éxtasis o transverberación. En este estado de unión con Dios, su alma se sintió tan arrebatada y separada del cuerpo que lo describió como una especie de muerte: una muerte al mundo y a sí misma para vivir solo en Dios. Al volver de está «muerte» resolvió, de una vez para siempre, entregarse a una vida más cumplida y de perfecta contemplación, sin entrar nunca más en componendas con la mundanidad.

Tan generosa resolución la hizo avanzar rápidamente por los caminos de la oración hasta alcanzar, entre los años de 1555 y 1557, éxtasis místicos.

Comprendió que era necesario, si ella y las religiosas de su espíritu querían perseverar en ese género de elevada oración, reformar su Orden. Entre tanto diversos teólogos, poco entendidos en el misticismo, la llenaban de confusión y vanos temores sobre la vida de oración. Afortunadamente la aconsejaron también San Francisco de Borja y San Pedro de Alcántara (los Santos siempre vienen en racimos), quienes aprobaron su género de oración y sus propósitos de reforma personal y comunitaria.

En el año de 1562 logró fundar el primer convento reformado, y con el tiempo, no sin tener que superar grandes oposiciones aun de personas buenas pero mediocres, llegó a fundar hasta 17 conventos más entre los años de 1567 a 1582. Lo que tuvo que batallar la santa en esta diffcil empresa se puede ver en su Vida (también conocido como «Libro de la Vida», es una autobiografía espiritual donde relata su camino de fe, sus experiencias místicas y las dificultades que enfrentó. Es considerada una obra maestra de la literatura española) y en el Libro de las Fundaciones (Narra la historia de la fundación de sus conventos, las dificultades que superó y los detalles de la vida en cada uno de ellos) así como en sus no pocas cartas.

Y a pesar de todo Teresa perseveraba entregada a la contemplación. escalando siempre las más elevadas cumbres, hasta Ilegar a la cima por la década de 1570.

Con la generosa ayuda de San Juan de la Cruz logró que su reforma se extendiera también a la Primera Orden del Carmelo, a fin de formar «padres contemplativos«, que supieran guiar sabiamente a las religiosas de las fundaciones teresianas en su plena consagración a la contemplación. Cuando se trató de la reforma de los varones, las dificultades fueron aún mayores, hasta el punto de que el mismo general de la Orden se opuso a la reforma teresiana en el perfodo comprendido entre 1570 y 1579, e impuso a la gran santa que se encerrara en su convento y se mantuviera callada.

Santa Teresa no perdió la paz ni la tranquilidad: su espíritu se mecía en las altas cimas de la más pura contemplación, que, lejos de obstaculizar su apostolado de reforma, lo hacía más eficaz y persuasivo. Antes de morir tuvo la dicha de ver aprobadas sus constituciones de reforma (1581).

La gran contemplativa había salido victoriosa de todas las pruebas y había vencido felizmente a todos sus adversarios, sin dejar por ello de mantenerse en la cumbre y componiendo a la vez obras de tan subida doctrina espiritual y mística, que le han valido ser declarada por Pablo VI doctora de la Iglesia universal, en el año de 1970.
Cumplida felizmente su misión, Teresa descansó en la paz del Señor la noche del 4 al 15 de octubre. No, no es un error tipográfico.

Falleció el día en que el calendario gregoriano reemplazó al juliano, un ajuste que requirió la eliminación de 10 días a partir de 1582. Por lo tanto, la mañana después del 4 de octubre en ese año singular fue el 15 de octubre.

Fue canonizada en 1622.

Publicado por Juan Carlos Carrillo

Juan Carlos Carrillo es un predicador Católico. Ha trabajado para distintos movimientos religiosos, como el Regnum Christi, Familia Educadora en la Fe, la Arquidiócesis de Tlalnepantla, entre otros. Juan Carlos inicio su formación religiosa en Familia Educadora en la Fe desde los 3 años. A los 13 años se convirtió en animador de grupos juveniles. A los 19 años entro al movimiento Regnum Christi donde se encargo en durante varios años de los Círculos de Estudios, Horas Eucarísticas y Retiros. A los 24 años se convirtió en el Vice-Coordinador Nacional de Universitarios del Movimiento Familia Educadora en la Fe y a los 27 tomo la responsabilidad como Coordinador Nacional de Juveniles del mismo movimiento. Juan Carlos se dedica a dar charlas, conferencias y catecismo a jóvenes y adultos buscando que encuentren el amor de Dios en sus vidas.

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