Nuestra dependencia y obediencia a Dios – V Domingo de Pascua

I. Experiencia de Vida

Ayer estaba en una reunión familiar y escuche la frase: No me gusta que me digan que debo de hacer.

Esto indica una preferencia personal e individual. Muy valida. 

En esencia, expresa la incomodidad o desagrado que siente alguien cuando le imponen una acción o una obligación. 

La modernidad nos ha traido una preferencia y un valor altisimo a la autonomia, a la libertad, la voluntad propia por encima de todo.

“No me gusta que me digan que debo de hacer” es una afirmación que resalta la importancia que tiene la persona a tomar sus decisiones sin sentirse presionada por las opiniones o directrices de los demás. 

Es un recordatorio de que cada individuo tiene sus propias preferencias y límites en cuanto a la influencia externa en su vida. A veces, simplemente queremos ser dueños de nuestras acciones y no estar sujetos a las expectativas de los demás. ¿Te identificas con esta frase?

II. Mensaje

La obediencia y la dependencia están intrínsecamente relacionadas en el ámbito moral y social. Permítanme explorar estas ideas en detalle:

Obediencia y Autoridad:

En la Ilustración, se estableció la autonomía moral como un ideal, considerando la obediencia como una conducta ciega e irracional.

Sin embargo, autores contemporáneos como H.G. Gadamer han cuestionado esta visión, argumentando que la autoridad es una fuente de verdad y que la obediencia no debe ser vista como un sometimiento ciego, sino como una virtud.

Simone Weil, filósofa francesa, también defiende la obediencia como una necesidad vital del alma, siempre que esté en armonía con la conciencia.

Dependencia y Obediencia:

La dependencia y la obediencia están vinculadas por un fin común que otorga sentido a ambas disposiciones: La verdad.

La autoridad debe basarse en el ser, mientras que la obediencia se fundamenta en la esperanza de alcanzar lo que es bueno para uno mismo.

La obediencia no es simplemente una sumisión ciega, sino una virtud racional que se relaciona con la autoridad y la búsqueda del bien. La dependencia, cuando se entiende correctamente, puede conducir a una obediencia virtuosa y al autogobierno personal

El texto del primer libro de Samuel en su capitulo 15 nos da una claridad sobre lo que los Cristianos entendemos sobre obediencia a Dios, en un dialogo entre el profeta Samuel (Aquel que dijo: Habal Señor tu siervo escucha) y el Rey Saúl.

¿Acaso el Señor valora más los holocaustos y sacrificios que la obediencia a su palabra? 

Mira, la obediencia vale más que el sacrificio y la docilidad más que la grasa de carneros. 

En cambio, la rebeldía es como el pecado de espiritismo, y la arrogancia, como el delito de idolatría.

III. Lectura de la Palabra, Reflexión y Explicación

La primera lectura está tomada del libro de los Hechos de los Apostoles.

Saulo (antes de ser Pablo) pensaba que sabía exactamente quién era Dios, rigurosamente quién era Jesús y precisamente quiénes eran estos cristianos, y se equivocaba en los tres aspectos.

Una vez que Saulo se convirtió en Pablo y comenzó a predicar a favor de Jesús en lugar de contra él, se convirtió en el perseguido en lugar del perseguidor. Sus enemigos ahora intentaban matarlo. 

La guerra entre Cristo y el Anticristo es real y perpetua. Los cristianos han sido odiados, temidos, perseguidos y asesinados en varias partes del mundo durante dos mil años y continúan siendolo dondequiera que la fe esté viva, fuerte y creciendo en los países comunistas, en los países islámicos e incluso, recientemente, en la India.

Lamentablemente no es el caso en nuestra querida América Latina (salvo algunas excepciones puntuales). Satanás no necesita inspirar violencia contra los cristianos en Europa o América porque la fe no está creciendo aquí sino que está disminuyendo rápidamente. Pronto habrá más musulmanes practicantes que cristianos practicantes en Europa occidental, donde cada año diez veces más católicos abandonan la Iglesia que los que entran en ella.

Pero en otras partes del mundo, la Iglesia está creciendo, no a pesar de sus persecuciones sino gracias a ellas. Ha habido más mártires en el siglo pasado que en los diecinueve siglos anteriores; Cuando Lucas, el autor de los Hechos de los Apóstoles, escribe que hubo paz por un tiempo en la Iglesia en Israel, lo mencionó porque era inusual. 

Por supuesto, deberíamos estar agradecidos por la paz dondequiera que la tengamos, pero no debemos darla por hecho. 

No debemos buscar la paz con el mundo, la carne y el diablo, sólo con el prójimo, con nosotros mismos y con Dios. 

Ya sea que la sociedad en la que vivimos nos odie y teme, nos tolere o nos ame y respete, en las tres circunstancias, todos estamos llamados a ser testigos, evangelistas y misioneros, a ser distintivos y desafiar al mundo con nuestras vidas.

La política es el arte del compromiso. 

En nuestra religión ante la guerra espititual, no hay compromiso ni neutralidad. 

En la guerra espiritual en la que se encontraba San Pablo, la misma guerra que todo cristiano debemos pelear, ya sea de manera extraordinaria, como San Pablo, o en pequeñas formas, como la mayoría de nosotros. 

Todo cuenta. 

Cuando recogemos un pedazo de basura, eso es parte de la guerra espiritual, porque estamos llamados a hacer todo por él, no solo cosas grandes. A Santa Teresa de Calcuta le encantaba decir: «Haz las pequeñas cosas con gran amor«. 

San Pablo escribió: «Ya sea que comas o bebas, o hagas cualquier otra cosa, hazlo todo para la gloria de Dios” (1 Cor. 10:31). 

Dios no es parte de nuestras vidas porque Dios no es parte de nada. Dios es el origen último y el fin último de todas nuestras vidas y de todo lo que hay en nuestras vidas. 

Si ese no es tu Dios, entonces tu dios (en minusculas) es demasiado pequeño.

El Salmo de este domingo es el Salmo 21 (22

El salmista dice: «Alabarán al Señor los que lo buscan». Y esta es la explicación perfecta de las acciones de Pablo en la primera lectura.

¿Por qué?

Porque todos los que lo buscan lo encontrarán, y todos los que lo encuentran lo alabarán; por lo tanto, todos los que lo buscan lo alabarán.

Todos los que buscan a Jesús lo encuntran porque Cristo clara y deliberadamente nos prometió precisamente eso.

Pascal dijo que sólo hay tres tipos de personas.

  1. Hay quienes han buscado a Dios y lo han encontrado. Estas personas son a la vez sabias y alegres: sabias porque han buscado a Dios y alegres porque lo han encontrado.
  2. Algunos buscan a Dios con un corazón honesto y abierto pero aún no lo han encontrado. Estas personas son sabias pero aún no encuentran la alegria: sabias porque buscan a Dios pero aún no plenamente alegres porque aún no lo han encontrado.
  3. La tercera clase de personas son las que ni buscan a Dios ni lo encuentran. Estas personas son a la vez insensatas e infelices: insensatas porque no buscan a Dios y tristes porque no lo encuentran.

Veamos que Pascal no presenta una cuarta clase de personas; aquellos que no buscan a Dios y lo encuentran. Dios no rechaza a nadie que lo busca, pero sí rechaza a quienes no lo buscan. Él no nos impone la fuerza. Él respeta el poder de libre elección que nos dio al crearnos. De modo que todos los que buscan a Dios eventualmente lo encontrarán: a veces rápidamente, a veces fácilmente, a veces claramente, a veces antes de la muerte, a veces no.

Y todos los que encuentren a Dios lo alabarán porque Dios es todo bueno, todo sabio, todo amoroso, todopoderoso y digno de toda alabanza. Conocer a Dios es conocer la fuente del gozo, el motivo del gozo y la causa de nuestro gozo. 

Conocerlo es alabarlo. 

Entonces, sin alabanza no hay conomiento. Así que la secuencia es irrompibles: 

  • Si lo buscas, lo encontrarás, 
  • Si lo encuentras, lo alabarás; 
  • Por lo tanto, quien lo buscá, lo alaba.

Las tres cosas: 

  1. Buscar, 
  2. Encontrar y 
  3. Alabar. 

No son solo emociones. 

Buscar no es un sentimiento; es una elección. Eliges ser honesto y buscar la verdad, o no. 

Lo que debemos buscar y lo que debemos alabar es a Dios, no nuestros sentimientos acerca de Dios. En lo que debemos tener fe es en Dios.

Dios es quien es sin importar lo que sientas o no sientas. Él no es producto de nuestros sentimientos, nuestra fe o nuestra imaginación. Él Es.

La segunda lectura está tomada de la primera carta de San Juan.

San Juan nos aterriza el Salmo. “No amemos solamente de palabra” la busqueda no es de palabra, es de acción, al igual que alabar y encontar.

Vean como San Juan no dice acción, sino verdad y obras.

Es lo que dice Santiago: “La fe, si no tiene obras, esta muerta

¿A qué acciones nos llama San Juan?

  1. Creer en la persona de Jesús
  2. Amarnos los unos a los otros.

San Juan nos ha sintetizado el Cristianismo, en resumen: ser de Cristo y amar como Cristo.

El evangelio de este domingo es del Evangelista San Juan.

Al igual que la semana pasada (El buen Pastor) Jesús usará simbolos, este domingo nos da la relación en tres bandas:

  1. Dios Padre es el viñador,
  2. Jesús es la vid,
  3. Nosotros somos los sarmientos.

No hay un solo sarmiento que de frutos si esta despegado de la vid, y no hay forma que los sarmientos den frutos estaticamente, deben ser cortados y podados por el viñador.

Nuestra dependencia y obediencia a Dios, no es esclavitud, sino plenitud.

Si queremos dar los mejores frutos debemos estar lo más cerca, es más ser uno con la vid y el viñador.

IV. Oración

Espíritu Santo, te pedimos que amplíes nuestra capacidad de amar. 

Concede que nuestro corazón se llene de caridad, para que podamos amar a Dios con todo nuestro ser y a nuestros semejantes como Tú deseas que los amemos. 

Que en nosotros florezcan los frutos del Espíritu: gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, longanimidad, mansedumbre, fe, modestia, continencia y castidad.

Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Amen

V. Compromiso

Reflexión: 

  • ¿Cómo busco a Dios?
  • ¿Cómo alabo a Dios?
  • ¿Cómo amo a Dios?

Acción: 

  • Practicar alguna de las 7 obras de misericordia corporales:
    • Dar de comer al hambriento: Alimentar a quienes sufren hambre y carecen de recursos para satisfacer sus necesidades básicas.
    • Dar de beber al sediento: Proporcionar agua y alivio a quienes padecen sed y deshidratación.
    • Dar posada al necesitado: Acoger a los forasteros y brindarles refugio y hospitalidad.
    • Vestir al desnudo: Ayudar a quienes carecen de ropa adecuada para protegerse del frío y la intemperie.
    • Visitar al enfermo: Acompañar y cuidar a quienes están enfermos, ofreciendo consuelo y apoyo.
    • Socorrer a los presos: Brindar asistencia y compasión a quienes están en prisión, reconociendo su dignidad humana.
    • Enterrar a los muertos: Realizar los ritos funerarios y dar sepultura a los fallecidos, mostrando respeto y compasión hacia ellos.

Publicado por Juan Carlos Carrillo

Juan Carlos Carrillo es un predicador Católico. Ha trabajado para distintos movimientos religiosos, como el Regnum Christi, Familia Educadora en la Fe, la Arquidiócesis de Tlalnepantla, entre otros. Juan Carlos inicio su formación religiosa en Familia Educadora en la Fe desde los 3 años. A los 13 años se convirtió en animador de grupos juveniles. A los 19 años entro al movimiento Regnum Christi donde se encargo en durante varios años de los Círculos de Estudios, Horas Eucarísticas y Retiros. A los 24 años se convirtió en el Vice-Coordinador Nacional de Universitarios del Movimiento Familia Educadora en la Fe y a los 27 tomo la responsabilidad como Coordinador Nacional de Juveniles del mismo movimiento. Juan Carlos se dedica a dar charlas, conferencias y catecismo a jóvenes y adultos buscando que encuentren el amor de Dios en sus vidas.

Deja un comentario