Aunque el autor del Salmo 116 permanece desconocido, sin embargo el lenguaje usado por Jonás en su oración desde el vientre del pez es notablemente semejante. Es un poema bíblico que expresa acción de gracias.
Encontramos un texto que contiene al menos 7 puntos o aspectos exclusivamente cristianos.
- El cristiano puede decir: «Preciosa a los ojos del Señor es la muerte de sus fieles» porque la resurrección de Cristo ha vencido a la muerte, de modo que nuestra muerte, como la suya, es una puerta a una vida superior.
- El cristiano puede decir: «Oh Señor, yo soy tu siervo; yo soy tu siervo, el hijo de tu sierva«, porque es María, la Madre de Dios, quien nos mostró la vocación de todos los cristianos cuando dijo: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1:38) – y eso no fue solo piedad sino poder, porque en ese momento el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. (Como lo repetimos todos los domingos en el Credo)
- El cristiano puede decirle a Dios: «Has desatado mis ataduras«, porque las peores ataduras no son el sufrimiento, la enfermedad, la muerte, ni la esclavitud, sino el pecado, y Cristo ha desatado esas ataduras, esas cadenas, con su muerte en la cruz.
- El cristiano puede decir a Dios: «A ti te ofreceré un sacrificio de acción de gracias«, porque eso es lo que es la Misa: acción de gracias no sólo por todas las bendiciones de esta vida sino, sobre todo, por la salvación que Dios ha obrado en ella: Cristo.
- El cristiano puede decir: ”Invocaré el nombre del Señor» porque Cristo reveló el nombre de Dios como nuestro Padre al hacernos sus hijos adoptivos.
- El cristiano puede decir: «Mis votos al Señor los pagaré en presencia de todo su pueblo» porque la Misa es un culto público y colectivo, el culto al Cuerpo de Cristo. Todas las descripciones de la Biblia sobre la adoración celestial son comunitarias.
- El cristiano puede decir: «En los atrios de la casa del Señor, en medio de ti, oh Jerusalén«, porque la ciudad santa para los cristianos no depende de ninguna ciudad o edificio terrenal, como Jerusalén, La Meca o Roma. La ciudad de Dios es la Iglesia de Cristo, el Cuerpo Místico de Cristo, la verdadera Jerusalén. Todas las ciudades santas de la tierra son símbolos de esa ciudad celestial. El cielo es donde está Dios, y Dios está en su pueblo; por lo tanto, la Misa es el culto al cielo. Los ángeles y los santos se unen a nosotros no porque el edificio sea la ciudad santa sino porque nosotros lo somos; esto es válido sólo a través de Cristo.
¿Es la actitud del salmista hacia Dios, la misma que yo tengo?
Este Salmo es un ejemplo de la cercanía que se puede llegar a tener con Dios siendo enteramente francos. Lo único que caracteriza el corazón del Salmista es que acude genuinamente al Eterno en sus dificultades, aflicciones y sufrimientos, pero cuando está alegre, reconoce que está alegre por sus bendiciones, por su amor, por su misericordia. De esta manera, el Dios Todopoderoso se place en el creyente, le ofrece su favor, su misericordia y se hace evidente en su vida cada día.
Hoy tenemos el riesgo de ver a un «dios – ibuprofeno»; el ibuprofeno es un fármaco antiinflamatorio no esteroideo que se utiliza para aliviar el dolor, la fiebre y la inflamación. Esto incluye períodos menstruales dolorosos, migrañas y artritis reumatoide. ¿No es lo que busco en muchas ocasiones de Dios? Que solo me desinflame, me quite el dolor, el problema. !ESE NO ES DIOS!
El Ibuprofeno no es un amigo, Jesucristo busca no solo consolarte, cuidarte, el quiere tener una relación personal, una relación que va y viene, un dialogo, no es solo algo que me tomo, y tiene un resultado.
