5° Domingo del tiempo Ordinario – Predicar el Evangelio

Como seres humanos nos encanta escuchar buenas noticias. Cuando llego a casa y le digo a mi esposa que tengo algo que decirle, ella deja lo que está haciendo para escucharme, y si es una buena noticia, lo comentará durante minutos incluso horas. Como seres humanos siempre estamos buscando buenas noticias. Cuando recibimos una llamada de uno de nuestros familiares, esperamos que sea una buena noticia.

Ahora, en el corazón del evangelio hay buenas noticias.

Jesús vino a proclamar el evangelio, la buena nueva, que es el evangelion.

La palabra «Evangelio» tiene una rica historia y su etimología se remonta a las lenguas antiguas. Veamos:

– En latín, la palabra es «evangelium«, que a su vez proviene del griego «εὐαγγέλιον» (euangélion).

– «εὐαγγέλιον» se compone de dos partes:

    – «eu», que significa «bien«.

    – «angelos», que se traduce como «mensajero«.

– Por lo tanto, «Evangelio» es «el mensajero del bien» o «el que trae las buenas nuevas».

En el contexto bíblico, el Evangelio representa la buena noticia que Dios nos anuncia sobre nuestra salvación del pecado. El sacrificio expiatorio de Jesucristo nos permite renacer, liberarnos de la muerte y dejar atrás nuestros pecados.

Es algo interesante porque el mundo tiene su versión de las buenas noticias y Jesús tiene su versión de las buenas noticias.

Eso no es algo nuevo. Así ha sido siempre.

A la gente le sorprende darse cuenta de que justo antes de que Jesús apareciera en escena hace unos 2000 años, había una gran parte del mundo involucrada en la adoración del César, y otro evangelio (con e minuscula).

La República Romana antes de la llegada de Jesús estaba dirigida por lo que se llamaba un triunvirato: tres líderes principales.

El primero triunvirato fue Julio César (junto a Pompeyo Magno, y Marco Licinio Craso, duró desde el 60 a. C. hasta el 53 a. C.) Cesar se proclamó Dios.

El 15 de marzo del año 44 a.C. sucedio el fatídico y sanguinario asesinato de Julio César, conocido como el idus de marzo.

Antes de morir, Cesar, adoptó a un joven llamado Octavio, que pasó a formar parte del segundo triunvirato (junto a Marco Antonio y Marco Emilio Lépido) de la República Romana. Eventualmente hubo una guerra entre Marco Antonio y Octavio, quien quería ser el único líder de la República Romana, por lo que desafió a Marco Antonio a una batalla en Actium.

El 2 de septiembre del año 31 a.C. en el golfo de Ambracia y el promontorio de Accio se dio un enfrentamiento naval entre dos flotas poderosas:

  • Por un lado, la flota de César Octavio, comandada por Agripa.
  • Por otro lado, la flota de Marco Antonio y su aliada Cleopatra

Cleopatra junto con Marco Antonio terminaron suicidándose, dejando a Octavo como único líder de la República Romana. Octavio, quien habia sido adoptado previamente por Julio César, se le conocía como el Hijo de Dios.

Octavio entró en Roma y le dieron el nombre senatorial de César Augusto. Y al día de hoy es el nombre con el que lo conocemos.

Años más tarde, hubo un hallazgo en Corinto, un hallazgo arqueológico que tenía una inscripción que hablaba de César Augusto. Y decía que ni antes, ni ahora, ni después nadie eclipsará la gloria de César Augusto, el Hijo de Dios, el Príncipe de Paz y el que trae el evangelion—las buenas nuevas—al mundo.

Si leemos el 2° capitulo de Lucas, leeremos: En aquellos días que salió un edicto de César Augusto, para que se hiciera un censo de todo el mundo habitado.

Es la razón por la que María y José salieron de Nazareth a Belén, donde naceria el verdadero Príncipe de Paz, el verdadero Hijo de Dios, el que anunció las buenas nuevas para el mundo.

Aunque por lo general el Estado romano era tolerante con los cultos, el mensaje cristiano tenía, y tiene, implicaciones que podían poner en peligro pilares esenciales para la estabilidad del dominio romano, como el culto a los emperadores, un sistema político y económico que dependía de la guerra y una desigualdad clara entre clases, pueblos y sexos, podriamos sin temor a equivocarnos decir que Poncio Pilato, dio muerte a Jesucristo por proclamar un reino que no era el de Roma, que era el Reino de Dios, el Reino de la Paz, el Reino del Perdon, el Reino del Amor. 

Ahora bien, siempre hemos tenido las buenas noticias del mundo versus las buenas noticias de Dios.

Hoy podemos ver a muchas personas dando su versión de las buenas noticias, pero el problema es que no son buenas noticias las que te llevan al cielo ni son buenas noticias las que nos permiten vivir la vida que Dios quiso que vivieramos, esa buena noticia solo viene de Jesús.

Jesús lo dice hoy en el Evangelio: Vamos a los pueblos cercanos para predicar también allá el Evangelio, pues para eso he venido.

Jesús viene hoy a nuestro corazón a darnos una buena noticia: Que ha venido a liberarnos del pecado y de la muerte.

¿Crees en la buena noticia de Jesús?

Si de verdad creemos en el Evangelio de Jesús (con e Mayuscula) no tenemos más que seguir la linea que hoy nos da San Pablo en la segunda lectura: ¡Ay de mí, si no anuncio el Evangelio!

Publicado por Juan Carlos Carrillo

Juan Carlos Carrillo es un predicador Católico. Ha trabajado para distintos movimientos religiosos, como el Regnum Christi, Familia Educadora en la Fe, la Arquidiócesis de Tlalnepantla, entre otros. Juan Carlos inicio su formación religiosa en Familia Educadora en la Fe desde los 3 años. A los 13 años se convirtió en animador de grupos juveniles. A los 19 años entro al movimiento Regnum Christi donde se encargo en durante varios años de los Círculos de Estudios, Horas Eucarísticas y Retiros. A los 24 años se convirtió en el Vice-Coordinador Nacional de Universitarios del Movimiento Familia Educadora en la Fe y a los 27 tomo la responsabilidad como Coordinador Nacional de Juveniles del mismo movimiento. Juan Carlos se dedica a dar charlas, conferencias y catecismo a jóvenes y adultos buscando que encuentren el amor de Dios en sus vidas.

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