¿Qué involucra el llamamiento de Dios? – II Domingo del tiempo ordinario

I. Experiencia de Vida

Hace 27 años escuche la primera lectura que hoy vamos a escuchar el llamamiento de Dios a Samuel, recuerdo perfectamente ese fin de semana, habíamos ido varios amigos y familia a pasar el fin de semana a una cabaña al poblado de El Oro, en los limites del Estado de México y Michoacán, por lo que fui a Misa tarde ese domingo, y fui a la Misa en la Catedral de Tlalnepantla; Cuando escuche la lectura, sentí perfectamente que Dios me estaba hablando, que esa llamada a Samuel, Dios la hacía a mí. Aquella noche decidí ir al seminario en aquel verano de 1997. Aunque solo estuve unas semanas en el seminario, mi vida cambio y creo que la vida de mi familia y mis seres cercanos también tuvo un toque de Dios.

¿Cómo después de 27 años puedo recordar eso? Porque el llamado de Dios es bello, es impactante, es único, es irrepetible, es tan potente que decirle que no, es casi imposible.

Si no has tenido la oportunidad de recibir este llamado de Dios, búscalo, pídele que te llame, que te diga que busca y espera de ti.

Dios te llama, y te quiere marcar de por vida, te quiere hacer su hijo amado, y te ofrece una familia.

Dios te llama hoy a ti y tú puedes responder, abre tu corazón a su voz, y déjate sorprender.

Hay 3 componentes básicos de la vocación, lo que depende de ti, es solo responderle con amor al llamado de Dios.

II. Mensaje

Samuel fue el último juez de Israel y el primer gran profeta después de Moisés. Ungió a Saúl y a David como reyes de Israel por orden de Dios.

¿Qué entendemos por Jueces en la época desde el regreso de Egipto hasta el Rey Saul?

Un juez de Israel en la época de Samuel (1000 a.C.) era un líder espiritual y político que guiaba al pueblo de Dios en la justicia y la adoración. Los jueces también defendían a Israel de sus enemigos, como los filisteos, y resolvían las disputas entre las tribus.

La Biblia habla de al menos 14 jueces entre los más famosos están:

  • Débora: Fue la única mujer juez de Israel y una profetisa que lideró al pueblo en la victoria contra los cananeos.
  • Gedeón: Fue un valiente guerrero que derrotó a los madianitas con solo 300 hombres, confiando en el poder de Dios.
  • Sansón: Fue el juez más fuerte de Israel, dotado de una fuerza sobrenatural por el Espíritu de Dios. Luchó contra los filisteos y realizó proezas asombrosas, como matar a un león con sus manos o a mil hombres con una quijada de asno.
  • Samuel: Fue el último juez de Israel y el primer gran profeta después de Moisés. Ungió a Saúl y a David como reyes de Israel por orden de Dios.

Para dar contexto pondré un breve cuadro con las fechas/años de los que estamos hablando:

Año (a. C.)Evento
1450Éxodo de Egipto bajo el liderazgo de Moisés
1406Entrada a la Tierra Prometida bajo el liderazgo de Josué
1375-1050Período de los Jueces
1050Saúl es ungido como el primer rey de Israel
1010David sucede a Saúl como rey de Israel
970Salomón sucede a David como rey de Israel
930División del reino de Israel en dos: Israel (norte) y Judá (sur)

En el tema de la vocación, la Iglesia nos ayuda en el CIC en al menos 3 puntos:

  1. El número 1877: La vocación de la humanidad es manifestar la imagen de Dios y ser transformada a imagen del Hijo Único del Padre. Esta vocación reviste una forma personal, puesto que cada uno es llamado a entrar en la bienaventuranza divina; pero concierne también al conjunto de la comunidad humana.
    1. Habla de la vocación de la humanidad a manifestar la imagen de Dios y ser transformada a imagen del Hijo Único del Padre.
  2. El número 1533: Los Sacramento…Fundamentan la vocación común de todos los discípulos de Cristo, que es vocación a la santidad y a la misión de evangelizar el mundo.
    1. Los sacramentos de la iniciación cristiana (Bautismo, Confirmación y Eucaristía) fundamentan la vocación: A la santidad y a Evangelizar el mundo.
  3. El número 1803: Con todas sus fuerzas sensibles y espirituales, la persona virtuosa tiende hacia el bien, lo busca y lo elige a través de acciones concretas.
    1. Define la virtud como una disposición habitual y firme a hacer el bien, y dice que el objetivo de una vida virtuosa consiste en llegar a ser semejante a Dios.

III. Lectura de la Palabra, Reflexión y Explicación

El texto de la primera lectura es del primer libro de Samuel (I Samuel 3).

El tercer capítulo del primer libro de Samuel nos cuenta un episodio clave en la historia de Israel: la vocación de Samuel, el último de los jueces y el primero de los profetas. Samuel era un niño dedicado al servicio del Señor en el santuario de Silo, bajo la tutela del anciano sacerdote Elí. En aquellos días, la palabra del Señor era escasa y no había visiones frecuentes. Pero una noche, mientras Samuel dormía cerca del arca de la alianza, el símbolo de la presencia de Dios, el Señor lo llamó por su nombre. Samuel, creyendo que era Elí quien lo llamaba, se levantó y fue a verlo. Elí le dijo que él no lo había llamado y lo mandó a acostarse. Esto se repitió dos veces más, hasta que Elí se dio cuenta de que era el Señor quien llamaba al joven. Entonces le aconsejó que respondiera: “Habla, Señor, que tu siervo escucha”. Así lo hizo Samuel, y el Señor le habló y le reveló el juicio que iba a ejecutar sobre la casa de Elí, por la impiedad de sus hijos, que habían abusado de su ministerio sacerdotal y habían deshonrado a Dios y a su pueblo. Samuel recibió este mensaje con temor y respeto, y al día siguiente se lo comunicó a Elí, sin ocultarle nada. Elí aceptó la voluntad de Dios con humildad y sumisión, reconociendo su culpa y la de sus hijos. Desde entonces, Samuel fue reconocido como un fiel profeta del Señor, y el Señor lo acompañó y cumplió todas sus palabras. Samuel se convirtió así en el portavoz de Dios para todo Israel, y en el líder que guio al pueblo en la transición de la época de los jueces a la de los reyes.

¿Qué podemos reflexionar de esta lectura?

  • La importancia de escuchar la voz de Dios y obedecerla.
  • Hay que reconocer que en muchas veces no sabemos reconocer que es Dios quien nos habla.
  • Que necesitamos ayuda para aprender a responderle a Dios.
  • Dios puede hablar a través de diferentes medios: la voz, la visión, el sueño, un amigo, un maestro, un evento, etc.
  • Nosotros debemos estar atentos y dispuestos a escucharlo y obedecerlo.

El Salmo de este domingo es el Salmo 39 (40) y es la respuesta humana a la invitación de Dios..

El salmista nos pone un concepto básico, nuestro fin es hacer la voluntad de Dios ¿Hacer la voluntad de Dios es el fin más importante para el Cristiano? Sí.

Cuando logremos entender que nuestra existencia, alegría y satisfacción en esta vida está en hacer la voluntad de Dios encontraremos la paz y la tranquilidad que tanto nos inquieta.

Recitar este Salmo involucra fe y sumisión, reconocer que Dios es el Señor y que sus caminos son perfectos.

La segunda lectura de este domingo es del texto de la primera carta de San Pablo a los Corintios.

El texto trata sobre la santidad del cuerpo y la huida de la terrenal. El apóstol Pablo les recuerda a los cristianos de Corinto que sus cuerpos son miembros de Cristo, templos del Espíritu Santo y comprados por un precio.

Por lo tanto, la invitación de Pablo es a glorificar a Dios con nuestros cuerpos, con nuestras vidas y no usarlos para cosas mundanas que afectan nuestra dignidad y nuestra relación con Dios.

¿Cómo se conecta este texto con el llamamiento de la primera lectura y del evangelio?

El llamamiento de Dios es a la trascendencia, Dios no está en contra de nuestra humanidad, pero el quiere y busca nuestro crecimiento, nuestra mejor versión, por eso nos llama a un plan creado desde la eternidad solo para nosotros; el tiempo que le dedicamos a cosas mundanas y no a su plan, es tiempo que estamos desperdiciando.

¿Cuánto de tu tiempo le dedicas al plan de Dios para tu vida?

Llegamos al evangelio, hoy tomamos el texto de San Juan.

Este texto nos muestra cómo se inicia el seguimiento de Jesús:

  1. Por el testimonio de alguien que lo conoce y lo anuncia,
  2. Por la curiosidad de conocerlo personalmente,
  3. Por la invitación de Jesús a compartir su vida,
  4. Por el encuentro con él que transforma nuestra identidad.

¿Qué método usa Jesús para llamarte? ¿Le contestas?

La vocación es un llamado de Dios a una relación de amor y de misión con él y con los demás. Para descubrir nuestra vocación, debemos estar atentos a las señales que Dios nos envía, buscarlo con sinceridad, aceptar su invitación y dejarnos cambiar por él.

Eso significa que todo ser humano tiene un plan diseñado por Dios, como le dice Dios a Jeremías: Antes de darte la vida, ya te había yo escogido; antes de que nacieras, ya te había yo apartado (Jeremías 1:5).

La pregunta de Andrés y Juan a Jesús: “¿Dónde vives, Rabí?” tiene un significado profundo y simbólico. No se trata solo de una curiosidad geográfica, sino de un deseo de conocer más a Jesús, de entrar en su intimidad, de compartir su vida y su misión. Por eso, Jesús no les responde con una dirección, sino con una invitación: “Venid y lo veréis”. Jesús quiere que los discípulos lo experimenten personalmente, que lo sigan y lo acompañen, que se conviertan en testigos de su obra y de su palabra.

La hora que Juan recuerda tiene un significado especial, pues indica el momento en que los primeros discípulos tuvieron su encuentro personal con Jesús. Fue una experiencia tan importante y decisiva para ellos, que no pudieron olvidar más esa hora.

La hora de las cuatro de la tarde era la hora del sacrificio vespertino en el templo de Jerusalén, lo que hace una conexión con el título de Jesús como el Cordero de Dios, que se ofrece por la salvación del mundo, por lo tanto, la vocación de los discípulos está ligada a la vocación de Jesús, y que seguirlo implica compartir su vida, su misión y su destino.

IV. Oración

Señor, me invitas a ser santo como Tú lo eres, ilumina mi mente y mi corazón para que pueda discernir tu voluntad.

Dame la gracia de escuchar tu voz en la oración, de abrirme a tu amor y a tu misericordia, de servirte con generosidad y alegría.

Si me llamas a la vida consagrada o al sacerdocio, dame el valor de decir «sí» y de entregarme totalmente a Ti.

Si me llamas al matrimonio, guíame al encuentro de la persona que Tú has pensado para mí.

Si me llamas a la soltería, ayúdame a vivir en comunión contigo y con los demás.

María, Madre de la Iglesia y modelo de santidad, intercede por mí y por todas las vocaciones.

Amén

V. Compromiso

Reflexión:

  • ¿Cuál es el plan de Dios en mi vida?
  • ¿Cada cuánto le pregunto a Dios sus planes para mi vida?
  • ¿Cuál es mi vocación?

Acción:

  • Dedicarme a buscar la vocación que Dios tiene para mí.

Publicado por Juan Carlos Carrillo

Juan Carlos Carrillo es un predicador Católico. Ha trabajado para distintos movimientos religiosos, como el Regnum Christi, Familia Educadora en la Fe, la Arquidiócesis de Tlalnepantla, entre otros. Juan Carlos inicio su formación religiosa en Familia Educadora en la Fe desde los 3 años. A los 13 años se convirtió en animador de grupos juveniles. A los 19 años entro al movimiento Regnum Christi donde se encargo en durante varios años de los Círculos de Estudios, Horas Eucarísticas y Retiros. A los 24 años se convirtió en el Vice-Coordinador Nacional de Universitarios del Movimiento Familia Educadora en la Fe y a los 27 tomo la responsabilidad como Coordinador Nacional de Juveniles del mismo movimiento. Juan Carlos se dedica a dar charlas, conferencias y catecismo a jóvenes y adultos buscando que encuentren el amor de Dios en sus vidas.

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