El amor involucra actuar – XIII Domingo del tiempo ordinario

I. Experiencia de Vida

En esta semana platiqué en varias ocasiones con mi esposa sobre lo que vemos que está faltando en las parejas actuales, debo aclarar que nosotros no somos perfectos, y tampoco modelos. 

El modelo que se nos ha propuesto el día de hoy es que en el amor las cosas se deben dar solas, sin forzarlas, y por una magia cósmica deberíamos vernos: Felices por siempre.

Más el amor de las películas dista de una realidad, ese sería el amor de fin de semana, nos falta mostrar el amor de lunes a jueves, el que se necesita trabajar, donde se necesita luchar, donde uno se da al otro, y tristemente ese amor hoy se nos está extinguiendo.

¿Qué pasaría si midiera el amor en la medida del cansancio que me causa mi familia? Sería más real que medirlo en los besos, abrazos, regalos, palabras lindas o muestras de cariño.

Si logramos medir el amor en los minutos, horas o días en los que me he puesto en segundo lugar y he puesto al ser amado en primer lugar podremos ir transformando nuestra visión de egoísmo compartido, en verdadero amor.

La persona más importante en el amor, nunca seré yo, es el otro.

II. Mensaje

“Mi yugo es suave y mi carga, ligera».

Dios no miente, no hay forma de ser Cristiano y no llevar una carga. Si Cristo llevó la cruz y murió en ella, ¿Por qué esperó que yo no tendré una cruz, una carga, una dificultad?

El número 1033 del Catecismo de la Iglesia Católica nos habla de la importancia del amor y de las consecuencias de la falta de amor:

  • Salvo que elijamos libremente amarle no podemos estar unidos con Dios. 
  • Pero no podemos amar a Dios si pecamos gravemente contra Él, contra nuestro prójimo o contra nosotros mismos: «Quien no ama permanece en la muerte. Todo el que aborrece a su hermano es un asesino; y sabéis que ningún asesino tiene vida eterna permanente en él» (1 Jn 3, 14-15). 
  • Nuestro Señor nos advierte que estaremos separados de Él si omitimos socorrer las necesidades graves de los pobres y de los pequeños que son sus hermanos (cf. Mt 25, 31-46). 
  • Morir en pecado mortal sin estar arrepentido ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de Él para siempre por nuestra propia y libre elección. 
  • Este estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los bienaventurados es lo que se designa con la palabra «infierno».

No puedo decir que amo a Dios, sino amo a mi prójimo, y no puedo amar a mi prójimo desde la comodidad de mi sillón, o acostado en mi cama, el amor surge en las acciones, en el día a día en tomar la cruz de cada día y, con amor, llevarla con amor a la presencia de Dios.

No hay salvación sin amor, No hay amor sin entrega. 

III. Lectura de la Palabra, Reflexión y Explicación

El texto de la primera lectura, de Zacarias (Zac 9, 9-10), implícitamente nos habla de una forma diferente de hacer las cosas.

Aquel que viene a cambiar las cosas:

  1. Viene montado en un burrito,
  2. Desaparecerá los carros de guerra,
  3. Romperá el arco del guerrero,
  4. Anunciará la paz a las naciones, y
  5. Su poder se extenderá de mar a mar.

El Dios en el que creemos no se dirige ni trabaja con los estándares de este mundo, no se maneja con Poder, Placer, Dinero u Honor, su búsqueda es el amor y la paz.

¿Cuánto tiempo del día pasamos buscando el amor y la paz?

El Salmo de este domingo es el Salmo 144 (145) se centra en la magnificencia de Dios como creador y dador de vida. Si estoy buscando el amor y la paz debo reconocer que debo de ser guiado por aquel que es amor.

La contemplación de Dios en su magnificencia debe ser uno de los motores que nos llevan a tener un amor activo. Dios no nos ama desde lejos, Dios tiene un amor activo que se muestra en cada momento de nuestra vida, ¿Qué tan consciente estoy del amor de Dios? ¿Qué tanto reflejo el amor de Dios a mi prójimo?

La segunda lectura nos lleva por el mismo camino, el camino del amor. San Pablo en la carta a los Romanos (Romanos 8:9-13) nos está explicando que el amor humano, no es el fin último del hombre, no estamos configurados para el desorden egoísta de este mundo, estamos llamados al amor de Dios, al amor de Padre por el Hijo y del Hijo por el Padre, que es el Espíritu Santo. 

En muchas ocasiones confundimos origen con destino, inició con fin, arranque con meta.

El origen de las buenas acciones, es el amor, no es que siendo buenos lleguemos a ser amorosos, sino que amando somos buenos; De la misma manera si todo lo que hacemos lo hacemos por amor, por consecuencia seremos buenos y alcanzaremos la santidad.

Finalmente el evangelio de san Mateo Jesús empieza explicando cosas “ocultas”, cosas “escondidas” ¿Qué esconde Dios Padre a los sabios y entendidos? La fuerza del amor.

Los que nos sentimos conocedores, poderosos, entendidos, honorables, ponemos nuestras fuerzas en nosotros mismos, y por lo tanto somos finitos.

La gente sencilla descubre que la fuente de la paz, de la trascendencia, de la tranquilidad, es la confianza plena en Dios, una vez que uno confía plenamente en Dios no hay otra forma de corresponderle que amándolo y se le ama en su creación, se ama al prójimo, se ama las situaciones y problemas que tenemos en el día a día.

Jesús no dice que los que creamos en Él tendremos una vida fácil o light, lo que dice Jesús es que esa vida tendrá sentido, tendrá trascendencia, y que unidos a Él, esa carga del día a día será: suave y ligera.

IV. Oración

Hazme un instrumento de Tu Paz .

Donde hay odio, que lleve yo el Amor.

Donde haya ofensa, que lleve yo el Perdón.

Donde haya discordia, que lleve yo la Unión.

Donde haya duda, que lleve yo la Fe.

Donde haya error, que lleve yo la Verdad.

Donde haya desesperación, que lleve yo la Alegría.

Donde haya tinieblas, que lleve yo la Luz.

Oh, Maestro, haced que yo no busque tanto ser consolado, sino consolar;

ser comprendido, sino comprender;

ser amado, como amar.

Porque es:

Dando , que se recibe;

Perdonando, que se es perdonado;

Muriendo, que se resucita a la Vida Eterna.

Amén

V. Compromiso

Reflexión:

  • ¿Cómo le demuestro a Dios que lo amo?
  • ¿Cuántos de mis sufrimientos diarios le son ofrecidos a Dios ?
  • ¿He tomado el yugo de Cristo?
  • ¿Soy como Cristo, manso y humilde de corazón?

Acción:

  • Tomar la cruz que Dios me da con amor y ofrecerla en todo momento a Él.

Publicado por Juan Carlos Carrillo

Juan Carlos Carrillo es un predicador Católico. Ha trabajado para distintos movimientos religiosos, como el Regnum Christi, Familia Educadora en la Fe, la Arquidiócesis de Tlalnepantla, entre otros. Juan Carlos inicio su formación religiosa en Familia Educadora en la Fe desde los 3 años. A los 13 años se convirtió en animador de grupos juveniles. A los 19 años entro al movimiento Regnum Christi donde se encargo en durante varios años de los Círculos de Estudios, Horas Eucarísticas y Retiros. A los 24 años se convirtió en el Vice-Coordinador Nacional de Universitarios del Movimiento Familia Educadora en la Fe y a los 27 tomo la responsabilidad como Coordinador Nacional de Juveniles del mismo movimiento. Juan Carlos se dedica a dar charlas, conferencias y catecismo a jóvenes y adultos buscando que encuentren el amor de Dios en sus vidas.

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