I. Experiencia de Vida
Esta semana me han pedido que de 2 conferencia/plática/charla, una me la pidió mi comadre, para hablar sobre las misiones, y en la otra me pidieron hablara a jóvenes universitarios de habilidades interpersonales para el trabajo, pareciera que no tienen nada que ver una con la otra, ahhh, pero Dios siempre nos da la oportunidad de sacar de lo más humano, secular y normal algo extraordinario, divino y excelso.
Para la plática de Misiones, en mi muy particular estilo, decidí por supuesto hablar de lo que nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica en sus números: 849, 850 y 875, pero el momento que más disfrute y donde sentí con mayor profundidad el amor de Dios fue al mostrar el video de la película: Risen cuando Clavius puede ver a Cristo Resucitado ¿Por qué? Porque imagine lo que sería mi asombro al ver a alguien que estoy seguro está muerto, en particular me imagine lo que sería ver a mi Papá resucitado y caminando para abrazarme.
Los Cristianos creemos que eso pasará en la vida eterna, pero para que no nos quede duda, Cristo hoy nos dará una pequeña muestra de lo que será ese gozo en el cielo, con la Resurrección de su amigo Lazaro.
Recordé las palabras de mi hermano Julio el día del entierro de mi Papá, los Cristianos estamos seguros de la resurrección, en ello está nuestra fuerza, en ello está nuestra Fe, creamos y encontraremos la salvación.
Para la plática de los jóvenes universitario hable sobre lo que realmente nos hace diferentes y atractivos para una empresa, y hable de lo interior por encima de lo exterior, hoy valoramos muchísimos más lo que recibimos, por encima de lo que damos, buscamos sentido y trascendencia en lo exterior y no en lo interior, en lo que nos llena por unos segundo y no en lo que trasciende para toda la vida.
¿Sabemos que nos vamos a morir? Es lo único evidente que tenemos en nuestra vida ¿Cómo nos preparamos para ese momento? La promesa de Dios es que si nos preparamos correctamente aquel momento será realmente la entrada a la vida eterna ¿Nos estamos preparando?
II. Mensaje
El número 366 y 367 del Catecismo de la Iglesia Católica nos dicen:
La Iglesia enseña que cada alma espiritual es directamente creada por Dios (cf. Pío XII, Enc. Humani generis, 1950: DS 3896; Pablo VI, Credo del Pueblo de Dios, 8) —no es «producida» por los padres—, y que es inmortal (cf. Concilio de Letrán V, año 1513: DS 1440): no perece cuando se separa del cuerpo en la muerte, y se unirá de nuevo al cuerpo en la resurrección final.
A veces se acostumbra a distinguir entre alma y espíritu. Así san Pablo ruega para que nuestro «ser entero, el espíritu […], el alma y el cuerpo» sea conservado sin mancha hasta la venida del Señor (1 Ts 5,23). La Iglesia enseña que esta distinción no introduce una dualidad en el alma (Concilio de Constantinopla IV, año 870: DS 657).
- «Espíritu» significa que el hombre está ordenado desde su creación a su fin sobrenatural (Concilio Vaticano I: DS 3005; cf. GS 22,5), y
- Su alma es capaz de ser sobreelevada gratuitamente a la comunión con Dios (cf. Pío XII, Humani generis, año 1950: DS 3891).
Nuestra vida no está limitada a este mundo, el fin de esta vida no se encuentra en sí misma, se encuentra en la vida eterna.
¿Cuál es el objetivo de la vida? El objetivo de esta vida es vivir de acuerdo al plan de Dios y al final de nuestros días resucitar con Él.
III. Lectura de la Palabra, Reflexión y Explicación
La primera lectura está tomada del libro del Profeta Ezequiel y el texto contiene 5 puntos fundamentales que además siguen la metodología de medio, fin y consecuencia:
- Yo mismo abriré sus sepulcros.
- ¿Qué es un sepulcro?
- ¿Cuál es mi sepulcro?
- ¿Por qué estoy en este sepulcro?
- Los haré salir de ellos.
- ¿Por qué Dios me quiere sacar de este sepulcro?
- Los conduciré de nuevo a la tierra de Israel.
- ¿Cuál es la tierra de Israel?
- ¿Qué hay diferente en la tierra de Israel que en mi sepulcro?
- Ustedes dirán que yo soy el Señor.
- Mientras viva en mi sepulcro, mi señor es mi ego, mi vicio, mi pecado.
- Solo cuando dejamos que Jesús no reviva podremos decir que Él es nuestro Señor.
- Les infundiré mi espíritu y vivirán.
- Dice San Fulgencio: Cristo al dejarse crucificar por nosotros se ha infundido por el Espíritu Santo en nuestro propios corazones, con objeto de que consideremos al mundo como crucificado para nosotros, y sepamos vivir crucificados para el mundo […] y, llenos de caridad, muertos para el pecado vivamos para Dios.
El Salmo de este IV domingo Cuaresma es el Salmo 129 (130), del cual quiero tomar 3 ideas:
- Desde el abismo de mis pecados clamo a ti.
- Nuestra solicitud de perdón, nuestra solicitud de vida y de resurrección no deben de venir de nuestro ego, sino de nuestra necesidad, desde nuestra carencia, desde nuestra humildad. Dios solo puede salvarnos si nosotros estamos en una actitud constante de necesidad.
- De ti procede el perdón, por eso con amor te veneramos.
- El perdón no proviene, ni tiende a nosotros mismos, el perdón, siempre tiene sentido en alguien externo a nosotros ¿Quién es nuestro modelo de perdón? Cristo. Y en la magnificencia del perdón que nos da desde la cruz, lo veneramos.
- Del Señor viene la misericordia y la abundancia de la redención.
- La Misericordia que recibimos ante nuestras faltas, no proviene de nadie más que de Dios, pero hasta que no vemos nuestra necesidad de la misericordia divina, no podemos ver lo abundante de su amor, el poder de su rescate y de su capacidad de redimirnos de nuestra vida de pecado.
La segunda lectura, está tomada del texto de San Pablo a los Romanos, es un texto corto, apenas 4 versículos, pero muy intenso y nos pone en primera persona lo que ya hemos visto en la primera lectura y veremos en el evangelio: La resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
San Pablo nos presenta 3 puntos medulares en esta lectura:
- Los que viven en forma desordenada y egoísta no pueden agradar a Dios.
- ¿Cuál es la diferencia entre una vida ordenada y una desordenada?
- ¿Cuál es el antónimo de egoísmo?
- ¿Agradar a Dios es un objetivo de mi vida?
- La respuesta a las preguntas anteriores la define San Pablo como: Una vida conforme al Espíritu.
- Mi vida debe estar ordenada de acuerdo a las enseñanzas del Espíritu Santo en las sagradas escrituras y en los textos de la Iglesia.
- Algunos antónimos de egoísmo son: Abnegación, altruismo, o solidaridad. Las 3 son dones que el Espíritu Santo puede infundir en nosotros.
- ¿Mi vida, es una vida conforme a la abnegación, al altruismo y/o la solidaridad?
- Quien no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo.
- Un texto muy duro. No puedes decirte Cristiano si no vives como otro Cristo.
- Si vivimos como otro Cristo, también podremos resucitar como Cristo lo hizo.
El Evangelio de este domingo es del texto de San Juan, y tiene múltiples enseñanzas, me voy a enfocar en el tema de la enfermedad, la muerte y la resurrección.
¿Cuál es uno de los sentidos de la enfermedad? Servir para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.
Así como a Lazaro, Jesús un día dirá: Juan Carlos, nuestro amigo, se ha dormido; pero yo voy ahora a despertarlo.
¿Pero de verdad soy su amigo?
Todos los domingos en misa el sacerdote ora pidiendo: Acuérdate de nuestros hermanos que se durmieron en la esperanza de la resurrección, y de todos los que han muerto en tu misericordia; admitelos a contemplar la luz de tu rostro.
Para el Cristiano, como para los discípulos, la muerte debería ser solo un sueño del cual despertaremos a la vida eterna.
Jesús les pone una premonición de la Resurrección de Él mismo: Lázaro ha muerto, y me alegro por ustedes de no haber estado allí, para que crean. Vean ahora quien contesta, aquel que no creerá en la resurrección de Jesús: Tomás.
¿Cómo se ve un cuerpo después de 4 días de muerto? ¿Se puede confundir con un cuerpo vivo? Dios en su infinita sabiduría deseaba que pasaran esos 4 días para que la profecía de Ezequiel (de nuestra primera lectura tuviera TODO el sentido.
La belleza de nuestra creencia no está en algo: la resurrección, si no en alguien: Jesucristo.
Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá.
Mi Papá creía en Jesús y aunque murió, sé que está vivo en el cielo junto a Jesús, disfrutando de toda su gloria. Mi Papá está más vivo que nunca, porque Él creyó firmemente que Jesús era el Mesías, el hijo de Dios.
Jesús termina este texto con una frase a tres bandas: Desatenlo, para que pueda andar.
- El texto de la primera lectura: conducir a la tierra de Israel, se cumple en el retiro de estas vendas.
- Cristo debe desatarme de las vendas de mi egoísmo.
- Yo debo ayudar a desatar a otros de sus vendas.
IV. Oración
Te pido, Señor, que el aleluya pascual resuene profundamente en mi corazón, de modo que no sea una mera palabra sino la expresión de mi misma vida:
Mi deseo de alabarte y actuar como un verdadero «resucitado».
Condúceme en esta ultima semana de Cuaresma a preparame para vivir a profundidad tu pasión, muerte y resurrección, para que al morir a esta vida, resucite a la vida eterna en compañía de todos los ángeles y Santos.
Amén
V. Compromiso
Reflexión:
- ¿Cuál es el objetivo de mi vida?
- ¿El espíritu de Cristo vive en mi?
- ¿Agradar a Dios es un objetivo de mi vida?
Acción:
Ver y escuchar en familia el siguiente canto: Oh muerte ¿dónde está tu victoria?

Gracias Juan Carlos, la experiencia de fe al separarnos de papá es el testimonio más claro de que EN Dios seguimos unidos
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