I. Experiencia de Vida
Recuerdo con mucho cariño a uno de mis primos favoritos, Pepe, Pepito, el Cachuchas; siempre ha tenido una alegría especial, y en particular en su infancia tenía frases únicas.
Cuando se llegaba a enojar con alguno de los demás primos nos decía: “Ya no quiero ser tu primo”. Para Él aquella frase era lo más fuerte que podía decirnos, era romper el lazo que nos unía, la marca de la familia podía ser rota y podía volver a crearse.
¿Qué tanto tenemos esa visión humana en nuestras relaciones?
Una de las frases más importantes en la liturgia del matrimonio es: ya no son dos, sino uno solo. De modo que el hombre no debe separar lo que Dios ha unido.
En la oración después de la comunión de la liturgia de la primera comunión decimos: Señor que la Hostia que hemos recibido en comunión nos permita permanecer unidos a ti y dar frutos que siempre permanezcan
En el bautismo, leemos el texto del bautizo de Jesús y es claro al decir: Después de ser bautizado, Jesús salió del agua inmediatamente; y los cielos se abrieron en ese momento
La forma en la que Dios se compromete no es por un momento, no es por unos días, no es por un ratito; de la misma forma su llamado a que seamos Santos, no es temporal, no es de los domingos en misa, no es mientras estamos leyendo este texto.
Estamos llamados a la santidad las 24 horas del día los 365 días del año hasta que el Señor nos llame a su presencia.
Para Dios en sus planes, no hay otro destino para ti y para mi que el de ser Santos ¿Cómo vamos en el cumplimiento de sus planes?
II. Mensaje
El número 2013 del Catecismo de la Iglesia Católica no dice:
“Todos los fieles, de cualquier estado o régimen de vida, son llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad” (LG 40).
Todos estamos llamados a la santidad: “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”:
«Para alcanzar esta perfección, los creyentes han de emplear sus fuerzas, según la medida del don de Cristo […] para entregarse totalmente a la gloria de Dios y al servicio del prójimo. Lo harán siguiendo las huellas de Cristo, haciéndose conformes a su imagen y siendo obedientes en todo a la voluntad del Padre. De esta manera, la santidad del Pueblo de Dios producirá frutos abundantes, como lo muestra claramente en la historia de la Iglesia la vida de los santos» (LG 40).
El Catecismo continúa en el 2015 con una clarificación corta, directa y honesta: No hay santidad sin renuncia y sin combate espiritual.
Y nos comparte el texto de San Gregorio de Nisa: «El que asciende no termina nunca de subir; y va paso a paso; no se alcanza nunca el final de lo que es siempre susceptible de perfección. El deseo de quien asciende no se detiene nunca en lo que ya le es conocido»
¿Eso qué significa? Que todo Cristiano está llamado a la Santidad, que no es fácil, que involucra renuncia, que no tiene un destino terrenal, sino celestial, por lo tanto, antes de iniciar el tiempo santo de la Cuaresma ¿Estoy comprometido a buscar la Santidad?
III. Lectura de la Palabra, Reflexión y Explicación
La primera lectura está tomada del libro del Levítico, es corta pero muy directa, y con 6 mensajes, con 6 pasos para la Santidad:
- Sean santos, porque yo, el Señor, soy santo. El mensaje es claro, si eres de Dios, tu misión es la Santidad. Nuestro camino es el Señor, nuestro destino la Santidad. Dios nos está confirmando que somos suyos.
- No odies a tu hermano ni en lo secreto de tu corazón. Dios desde lo antiguo buscaba que la santidad no fuera solo externa, sino en lo secreto, en lo íntimo, en nuestro corazón.
- Trata de corregirlo, para que no cargues tú con su pecado. En los últimos años hemos privilegiado la diversidad y la inclusión por encima de la verdad y la corrección, Dios nos recuerda que corregir al hermano, es una obligación en el camino de la Santidad.
- No te vengues ni guardes rencor a los hijos de tu pueblo. El Padre Nuestro se apoya en este punto al pedirnos que perdonemos de la misma forma que Dios perdona.
- Ama a tu prójimo como a ti mismo. Dios nos aclara: para ser Santo, debes amarte como amas a los demás, debemos buscar el bien del prójimo, como buscamos el bien de nosotros mismos.
- Yo soy el Señor. Todo lo anterior no lo dice Moises, no lo dice Juan Carlos, lo dice Dios, Nuestro Señor.
El Salmo de este domingo, es el Salmo 102 (103), y podemos leerla como si fuera un texto bello del amor de Dios; pero en el contexto de la primera lectura, esta compasión y misericordia de Dios, se extiende a nosotros, por lo que nos deja con varias preguntas
Soy yo…
- …Compasivo?
- …Misericordioso?
- …colmador de amor?
- …tierno?
- …lento para enojarme?
- …generoso para perdonar?
- …compasivo con mis hijos
En estas 7 preguntas Dios nos deja una pregunta más ¿Qué tanto eres como yo? ¿Qué tanto estás buscando la Santidad?
En la segunda lectura leeremos a San Pablo escribiendoles a los Corintios,y quisiera conectar el tema de la Santidad con el de la Sabiduría, leemos: “si alguno de ustedes se tiene a sí mismo por sabio según los criterios de este mundo, que se haga ignorante para llegar a ser verdaderamente sabio .
¿Queremos ser Santos? No busquemos los métodos de Santidad, de Sabiduría, de excelencia que encontramos en el mundo.
Si el sentido de nuestras vidas es el de la salvación, ¿por qué buscar guía en las cosas terrenales y no en las cosas celestiales?
Si me digo Cristiano, mi guía es Cristo.
Si me digo Cristiano, no hay otro camino que no sea Él.
El Evangelio es también continuación del sermón de la montaña que leímos la semana pasada en el texto de San Mateo.
El texto es uno de aquellos que la gente que quiere simplificar a Jesús quisiera borrar, es muy duro, muy fuerte y muy difícil de cumplir, pero ¿Quién dijo que la Santidad fuera fácil?
Jesús nos está dejando MUY claro que los métodos de Dios, no son los métodos de los hombres. Nos deja un listado de acciones, muy específicas:
- No hagan resistencia al hombre malo,
- Presenta la mejilla izquierda,
- Cede también el manto,
- Camina al lado de quien te lo pida,
- Al que te pide, dale,
- Préstale a quien te pide,
- Amar a los enemigos,
- Hacer el bien a los que nos odian,
- Rezar por quienes nos persiguen,
- No estamos llamados a la bondad, sino a la Santidad
IV. Oración
Padre Nuestro, alma de mi alma, te adoro!
Ilumíname, guíame, fortaléceme, consuélame;
dime que debo hacer, dame tus órdenes;
Te prometo someterme a todo lo que desees de mí y aceptar todo lo que
permitas que me suceda:
hazme tan sólo conocer tu voluntad.
Te pido que laves mi corazón y sentidos para que yo pueda experimentar tu amor sin medida, y alcanzar la santidad de vida que Tú tanto deseas.
Espíritu Santo, ven a mí y habita en mí con la presencia de Jesús y del Padre para que pueda ser Santo y sin mancha con todos los Santos en el cielo.
Amén
V. Compromiso
Reflexión:
- ¿Estoy comprometido a buscar la Santidad?
Acción:
- Realizar todas las noches un examen de conciencia
- Al menos 3 veces al día preguntarme: “¿Estoy siendo Santo?”
