I. Experiencia de Vida
¿Qué es la felicidad? Y ¿Qué es la alegría?
Alegría: Sentimiento grato y vivo que suele manifestarse con signos exteriores.
Felicidad: Estado de grata satisfacción espiritual y física.
Etimología de la palabra “Alegría”: del latín: alacer, alacris: que salta de gozo y nada le perturba, es feliz (san Isidoro de Sevilla); rápido, vivaz, animado, con vida. De ahí también las palabras alegre, alegrar y alegro (a través del italiano allegro)
Etimología de la palabra “Felicidad” del latín felicitas proviene la palabra felicidad y tenemos dos romanos que hablaban de ella.
- Por un lado, aparece relacionada a la fortuna, al placer y al buen destino, según palabras de Cicerón (S. I a.C.).
- Plinio, 200 años después, la asocia con la fertilidad.
Sin embargo, nuestro concepto, tanto de alegría como de felicidad, los hemos conectado únicamente con el placer y separado de su fundamento.
Hay un video en youtube que veo muy a menudo, dura 6 minutos pero siempre me recuerda que no debo rendirme, y en particular tiene una frase que dice: “Ser capaz de sacrificar en cualquier momento lo que eres… por aquello que serás”; Hoy mi invitación está en una pregunta: ¿Soy capaz de sacrificar mi ego terrenal por mi salvación eterna? ¿Soy capaz de sacrificar esa felicidad temporal por mi salvación?
II. Mensaje
Dejenme elaboro esta idea bajo la idea que he trabajado en este sitio las últimas semanas.
En esta vida tenemos medios, fines y consecuencias.
La consecuencia de la alegría es la felicidad, ¿de donde surge la alegría? De ser rápido, vivaz, animado.
La oración colecta es muy clara: “La profunda y verdadera alegría está en servirte siempre a ti (Dios)”
¿Quieres ser feliz? Busca la alegría.
¿Cómo busco la alegría? Buscando servir siempre a Dios, buscando cumplir con sus planes.
III. Lectura de la Palabra, Reflexión y Explicación
Nuestra primera lectura, tomada del texto de Malaquías, y este texto es claramente una lectura apocalíptica, y no debemos de pensar inmediatamente en algo oscuro o secreto, por el contrario; La palabra «Apocalipsis» viene del griego Apocçalupsis. Significa «revelación» que es «quitar el velo», por lo que los textos apocalípticos lo que buscan es mostrarnos algo, quitarnos una creencia, vivencia, o imagen antigua, aquí hay algo nuevo.
¿Qué significa que el día del Señor es ardiente como un horno? Que todo, y en verdad todo lo terrenal será quemado, destruido, no trasciende, y entonces ¿Que si trasciende? Lo fundamental, lo esencial, lo más íntimo, si hemos vivido en Cristo, Cristo trasciende en nosotros, si es nuestro egoísmo lo que hemos trabajado y atesorado, nos veremos desnudos, solos y desesperados, justo como los condenados del Juicio Final en la Capilla Sixtina.
El día del juicio será como un día en la playa, aquellos que aman la arena, el mar, nadar, el sol, se verán en el paraíso, pero aquellos que detestan la arena, el calor, la sal del mar se verán en un infierno.
Es también como la confesión, para muchos de nosotros es un reencuentro con el amado, es un momento bellísimo, y que buscamos, más para otros es una tortura el acpetar que se han equivocado, que han vivido en el error, en el pecado, porque en el fondo no quieren salir del peor pecado: el de la soberbia, el egoismo, la autoaceptación.
¿Por qué la primera lectura nos dice que los soberbios y malvados serán como la paja? Porque han centrado su vida en sí mismos, no en la profunda y verdadera alegría de seguir los planes de Dios; el cristiano humilde que acepta los planes de Dios, por encima de los propios planes, para ese cristiano… “Brillará el sol de justicia”
La primera lectura nos está dejando solo 2 opciones: Soberbia o Humildad.
El salmo de esta semana es el Salmo 97 (98) tiene un tono muy amplio, más si lo hacemos personal, particular y cercano, la lectura toma un tono mucho más importante.
Derivemos las siguientes preguntas:
¿Aclamo a Dios? Si toda la creación alaba a Dios ¿yo estoy en sincronía con la creación de Dios? ¿Me llenó de alegría que Dios me gobierne? ¿Dios me gobierna de forma que la justicia y la rectitud son las normas de mi vida?
El Salmo me deja solo 2 opciones: ¿Dios es el centro o yo soy el centro de mi vida?.
La segunda lectura es continuación de la semana pasada; San Pablo le escribe a los Tesalonicenses en un tono que pareciera muy temporal, terrenal y hasta banal.
La frase: “Los que se niegan a trabajar no están siguiendo las enseñanzas que les dimos” o “El que no trabaje, que no coma” son muy profundas. La acción, la actividad, el actuar son consecuencias de aquella persona Alegre. Nuestra alegría por sabernos hijos de Dios nos debe llevar a ver en nuestras acciones diarias la oportunidad de trascender, porque estamos cumpliendo con el plan divino, la pereza física, emocional, mental o espiritual, no son Cristianas. Ningún Cristiano está llamado a ser un holgazán. No es gratuito el lema de la orden benedictina de: “ora et labora”, que significa «orar y trabajar». Ambos son partes esenciales de la vida de un cristiano, y van juntos, porque por un lado la oración es un trabajo espiritual y el trabajo diario debe ser nuestra ofrenda a Dios.
Dios no es solo Dios cuando nos arrodillamos y oramos, Él es nuestro Dios cuando lavamos los platos, llevamos a los niños a la escuela, preparamos la comida, tenemos una reunión de negocios.
El que sepamos que todos nos vamos a morir no significa que debamos esperar sentados sin hacer nada hasta que muramos, por el contrario, estamos llamados a cumplir la voluntad de Dios, estamos llamados a cumplir con la vocación que Dios diseñó para nosotros desde la eternidad.
Tenemos entonces 2 opciones: Dejar a Dios solo en la capilla o traer a Dios a nuestra vida diaria.
Finalmente llegamos al evangelio, tomado del texto de San Lucas, y al leer las primeras líneas del evangelio pienso tanto en cuando vemos una revista de fisicoculturistas, de arquitectura, de comida, o de ropa, y repetiría el texto: “En cuanto a estas cosas que ustedes están mirando, vendrán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derribada”
El resto del texto es una explicación bellísima de lo que es trascendental y de lo que no es trascendental:
- Las guerras,
- Las revoluciones,
- Las naciones,
- Los terremotos,
- Las epidemias,
- El hambre,
- Señales prodigiosas,
- Las persecuciones,
- La prisión,
- La traición,
- La familia,
- La muerte, y
- El odio.
Lo que es trascendental es: mantenernos firmes, eso nos dará, como dice la oración colecta: la profunda y verdadera alegría.
El evangelio nos presenta 2 opciones:
- Ayunar ahora y festejar para siempre, o viceversa?
- Llenarnos de preocupación por la lista de las 13 cosas mencionadas o enfocarnos en la salvación eterna.
- ¿Preferirías ganar todo este mundo pero perder tu alma, o perder este mundo y ganar el éxtasis infinito, inimaginable, inconcebible, irrompible y eterno del alma?
IV. Oración
Dios mío, he pecado contra mis hermanos, contra Ti, contra mí mismo, sé que no merezco llamarme hijo tuyo. Ten compasión de mí, concédeme la Gracia de ver mi pecado, y buscar acercarme a ti.
Señor, tu ternura y tu misericordia son eternas, ayúdame a ser humilde y acercarme a ti; acuérdate de mí, Señor, con misericordia, por tu bondad. Lava del todo mi delito, Señor, limpia mi pecado, pues yo reconozco mí culpa, tengo siempre presente mi pecado.
Misericordia Dios mío por tu bondad.
Crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme.
Jesús, Hijo de Dios, apiádate de mí, que soy un pecador.
Amén.
V. Compromiso
Reflexión:
- ¿Estoy en el camino de la salvación?
- ¿Estoy en la conciencia de que Dios me puede llamar en cualquier momento?
- ¿Es Dios el centro de mi vida o solo un accesorio?
Acción:
- Hacer un examen de conciencia a profundidad.

Un comentario en “Llamados a lo trascendente – XXXIII Domingo del tiempo ordinario”