Jesús quiere quedarse en tu vida – XXXI Domingo del tiempo ordinario

I. Experiencia de Vida

El jueves pasado invite a varios amigos a casa para ver el partido de Fútbol Americano.

¿Qué hace que yo invite a alguien a mi casa? Tiene que ser alguien que me genere confianza, que sea mi amigo, que me quiera y que yo lo quiera.

Ahora, una cosa es que yo invite a alguien a mi casa, y otra muy distinta es que yo me invite a la casa de alguien. ¿Cómo respondería si alguien me dijera: Hoy tengo que hospedarme en tu casa? No es muy agresivo, no involucra mucha confianza, que nos conozcamos muy bien, que seamos familia?

Si además no es una sugerencia o una pregunta, sino una orden, eso ya se pone intenso.

¿Siempre que damos una orden hemos de hacerlo empleando el imperativo? La respuesta corta es “sí”.

El modo imperativo sólo permite que el verbo se conjugué si la primera persona da la orden a una segunda persona, y por lo tanto eso involucra una relación.

II. Mensaje

Las formas de Dios y las formas de los hombres no son iguales. A Jesús le encanta usar el modo imperativo con la gente con la que más convivió y a la que más quería.

Las formas de Dios y las formas de los hombres no son iguales. Su forma de juzgar, de ser misericordioso y de ser justo, no siguen las formas humanas.

Las formas de Dios y las formas de los hombres no son iguales. Nosotros entendemos el amor como un acto recibido al cual contestamos, Dios nos ama sin esperar nada de nosotros.

Dejemos a Dios ser Dios y nosotros seamos obedientes a sus planes y su providencia.

III. Lectura de la Palabra, Reflexión y Explicación

La primera lectura está tomada del libro de la Sabiduría. Este es uno de los 5 libros sapienciales (Job, Proverbios, Eclesiastés, Eclesiástico y Sabiduría), y de este texto quiero extraer 4 ideas:

  1. Aparentas no ver los pecados de los hombres. El verbo aparentar, no significa que Dios no los vea, o que nos los cuente o que no le importan, significa que con el menor arrepentimiento, Dios nos perdona.
  2. Tú (Dios) amas todo cuanto existe. Nos dice el Génesis que al terminar la creación Dios: «Vio todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera«. Entonces Dios ha hecho todo bueno y a todo lo ama, más implícitamente también nos habla de la libertad que nos da para amarlo de vuelta y el continuar haciendo buena toda su creación. ¿Cómo es mi amor a Dios? ¿Amo a Dios en correspondencia a como el me ama?
  3. Si hubieras aborrecido alguna cosa, no la habrías creado. En muchas ocasiones es más difícil que nosotros nos perdonemos o nos quitemos el aborrecimiento a nuestros actos que el tiempo que Dios le toma el perdonar y continuar. ¿Te perdonas y te amas como el mismo Dios te ama? ¿Aborreces algo? Pídele a Jesús que te ayude a hacer las paces con aquello que aborreces para ser como Él.
  4. Por eso a los que caen, los vas corrigiendo poco a poco. Dios no es desesperado, nosotros somos los que queremos resultados inmediatos. Los tiempos de Dios son perfectos. Tenemos el bello ejemplo de Santa Mónica y su paciencia con su hijo San Agustín. ¿Dejo que Dios me corrija cada día un poco?

El Salmo de este domingo es el Salmo 144 (145) nos vuelve a recordar que nuestro Dios es un Dios de segundas, terceras e infinitas oportunidades.

  • El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar. En Dios la compasión y la misericordia son infinitas, mientras que su capacidad de enojo es lenta, es paciente, sabe que somos pecadores y nos espera, está siempre dispuesto a perdonarnos, está en espera de nosotros.
  • Da su apoyo el Señor al que tropieza y al agobiado alivia. Bajo la visión humana esperaríamos que el juez solo juzgue, más no que me ayude. Pero nuestros Dios nos apoya en nuestros errores, no es alguien que se quede en su silla de juez, por el contrario: «Siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres» (Filipenses 2: 6-7)

La segunda lectura está tomada de la carta de San Pablo a los Tesalonicenses, inicia con una oración para lograr la dignidad de la vocación. La vocación no se elige, se elige únicamente a responder a dicha vocación. La vocación es dada por Dios, nos toca responder a ese llamado.

Después habla de uno de mis conceptos que más me gustan: «Gloria Dei, vivens homo«, es una fórmula, en la medida que Glorificas a Jesús, Dios nos glorificará.

Es lo mismo que repetimos en el Gloria casi todos los domingos: «Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres»

Es por eso que debemos cerrar la lectura con un concepto que dejo clarisimo Santa Teresa: Nada te turbe, nada te espante; todo se pasa, Dios no se muda; la paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene nada le falta. Solo Dios falta.

Nuestro Evangelio está tomado del texto de San Lucas, y es una narrativa hermosa, encontrar los verbos, sustantivos, adjetivos, adverbios, etc. nos da una belleza de narración.

¿Cómo obtener la misericordia de Dios? ¿Cómo encontrar la vocación que Dios tiene para mi? Según lo que vemos hoy a través de un proceso de 3 pasos:

  1. Ser curioso en la búsqueda de Dios
  2. Dejar que Dios entre a tu casa
  3. Transformar tu vida de acuerdo al encuentro personal que se tiene con Dios.

Si pasa Jesús por tu vida…¿Aceptarias que visite tu casa?

Si entra Jesús a tu casa…¿Qué vas a restituir? ¿Qué necesitas hacer para que llegue la salvación a tu vida?

IV. Oración

Señor, tu tienes un plan para mi, me haces un llamado, quieres venir a mi casa y amarme en mis circunstancias en mis necesidades y en mis faltas.

Ayúdame a ser humilde para ser humilde y aceptar tus planes, para aceptar ese llamado que has planeado desde la eternidad.

Ayudame a repetir como Santa Teresa: Nada te turbe, nada te espante; todo se pasa, Dios no se muda; la paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene nada le falta. Solo Dios basta.

V. Compromiso

Reflexión:

  • ¿Cómo respondería si Jesús me dijera: «Hoy tengo que hospedarme en tu casa»?
  • ¿Amo a Dios en correspondencia a como el me ama? Tanto como para aceptar sus planes?
  • ¿Dejo que Dios me corrija cada día un poco?

Acción:

  • Encontrar y vivir mi vocación cada día.
  • Buscar que Jesús entre a tu casa.

Publicado por Juan Carlos Carrillo

Juan Carlos Carrillo es un predicador Católico. Ha trabajado para distintos movimientos religiosos, como el Regnum Christi, Familia Educadora en la Fe, la Arquidiócesis de Tlalnepantla, entre otros. Juan Carlos inicio su formación religiosa en Familia Educadora en la Fe desde los 3 años. A los 13 años se convirtió en animador de grupos juveniles. A los 19 años entro al movimiento Regnum Christi donde se encargo en durante varios años de los Círculos de Estudios, Horas Eucarísticas y Retiros. A los 24 años se convirtió en el Vice-Coordinador Nacional de Universitarios del Movimiento Familia Educadora en la Fe y a los 27 tomo la responsabilidad como Coordinador Nacional de Juveniles del mismo movimiento. Juan Carlos se dedica a dar charlas, conferencias y catecismo a jóvenes y adultos buscando que encuentren el amor de Dios en sus vidas.

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