¿Esta puesta mi confianza en Dios? – XXVI Domingo del tiempo ordinario

I. Experiencia de Vida

Hace 2 meses falleció mi Papá, tanto por motivos personales como emocionales, me detuve algunas semanas de llevar esta catequesis, me he sentido perdido y un poco vacío sin su presencia.

La necesidad de mi Papá me ha hecho darme cuenta lo vulnerable que a mis 44 años sigo siendo, aun me falta mi Papi que me cargue emocionalmente y me empuje a ir por más.

Tengo la decisión en mis manos de dejar que ese vacío me hunda o que la intercesión de mi Papá desde el cielo me lleve a la Santidad; el vacío que dejó mi Papá, Dios lo llena de amor. 

Decimos comúnmente que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos. Creo que como el amor de Dios nunca lo perdemos tampoco lo valoramos y por lo mismo lo despreciamos, lo ninguneamos, lo hacemos menos.

Solo en la medida que hago conciencia de cuánto necesito de Dios, soy capaz de ver 2 cosas:

  1. Cuanto me necesitan los demás,
  2. Cuanto más debo buscar a Dios.

II. Mensaje

La riqueza no está condenada ni por Jesús, ni por la Iglesia. 

Amós, Jesús y la Iglesia están condenando la actitud, no sólo la adicción a las comodidades de los seres humanos, sino sobre todo la minimización y hasta despecho con las cosas superiores, con las cosas sagradas, con las cosas de Dios.

¿Es más nuestra preocupación por los placeres físicos que por los dolores y enfermedades espirituales de la sociedad?

La justicia social es una parte esencial del Cristianismo.

La justicia social NO es toda la esencia del Cristianismo.

Cristo es toda la esencia del Cristianismo.

Cristo NO es el Súper Trabajador Social o el Político Perfecto.

Ahora bien, la justicia social, la recta relación de amor y buena voluntad, tanto de la ley y el orden como de la compasión personal, tanto en público como en privado, son mandamientos divinos.

Es por eso que el aborto y la eutanasia son temas de justicia social, no solo de moralidad religiosa, y por qué la defensa de la vida humana, los derechos humanos, la libertad humana y las familias humanas son un tema tanto religioso como político.

III. Lectura de la Palabra, Reflexión y Explicación

La primera lectura está tomada del libro del profeta Amos de quien ya leímos las semanas pasadas.

Amós denunció tanto los pecados privados como los públicos (como deberíamos hacerlo nosotros), tanto los errores, pecados y males religiosos como los políticos.

El no se concentra en si son políticos de izquierda o de derecha, si son de un partido o de otro (algo muy actual), denuncia por igual los abusos litúrgico-religioso como los abusos políticos o las inmoralidades sexuales, económicas o morales.

Amos nos pone un ejemplo: No hay vacaciones para la moralidad.

El bien común, o el bien público, y el bien individual, o el bien privado, no están en una relación de vaivén, de pela o, una relación cuantitativa de simples sumas y restas, de modo que cuanta más atención le prestamos a uno, menos le prestamos al otro, la suma cero.

Por el contrario, nuestra fe nos muestra que la misma autoridad divina que demanda justicia en un área igualmente demanda justicia en la otra, ninguna resta, ambas suman.

Cuanto más dinero gastamos aquí, menos hay que gastar allá, pero eso no es cierto ni con el amor, ni con la moral, ni con las cosas espirituales.

El problema es cuando ponemos al mismo nivel cosas como el dinero, el poder, el placer o el honor, al mismo nivel del amor, de Dios o de la misma moralidad; Si reducimos el amor a un sentimiento entonces entraremos en el juego de suma cero, yo doy mi tiempo, mi dinero y mi esfuerzo y ¿Qué obtengo a cambio? Sin pensar que el dar mi tiempo, mi dinero y mi esfuerzo es en sí mismo el regalo de estar en comunión con Dios, aquel que es todo amor.

El amor no es solamente un sentimiento, sino una decisión, y por eso la justicia social es un regalo de amor, es la decisión de amar al otro, y si recordamos a Santo Tomas de Aquino: el amor es buscar el bien del otro, como el otro.

Una de las formas más eficaces de trabajar por la justicia social es cultivar la santidad individual. Y una de las formas más efectivas de cultivar santos es crear una sociedad santa para criarlos.

Las buenas almas son las constructoras de buenas sociedades, y las buenas sociedades son las constructoras de buenas almas.

El Salmo de este domingo es el Salmo 145 (146), y tiene un mensaje central: El Señor viene a salvarnos.

¿Por qué es más fácil para el oprimido, para el hambriento, para el cautivo ver a Dios? Porque requiere más de la salvación.

Los que confiamos en nuestro poder, en nuestro dinero, en nuestra tecnología, en nuestras propiedades, ¿Qué salvación necesitamos?

En la medida que nos sintamos necesitados y cumplamos las necesidades de nuestro prójimo es en la medida que nos acercaremos a Dios.

La segunda lectura está tomada de la carta de San Pablo a Timoteo, en esta carta San Pablo le manda a Timoteo 8 cosas:

  1. Rectitud,
  2. Piedad,
  3. Fe,
  4. Amor,
  5. Paciencia,
  6. Mansedumbre
  7. Combatir, y
  8. Conquistar.

Aquí está un gran examen de conciencia en 8 pasos, al finalizar nuestro día podemos cuestionarnos qué tanto avanzamos en estos 8 rubros.

Y San Pablo es muy claro al decirle a Timoteo (y hoy a nosotros): “Te ordeno cumplas fiel e irreprochablemente todo lo mandado”

Ahora, si leemos con detenimiento veremos 4 paradojas:

  1. Espíritu amable y un espíritu de lucha.
    1. El único camino a la paz con Dios es a través de una guerra contra nuestros propios pecados.
  2. Fe privada y una fe pública,
    1. Al igual que la Fe de Cristo frente a Pilato; Aunque Pilato vio el bien en Cristo (“Pilato procuraba soltar a Jesús”), al ser retada su Fe entre Cristo y el César, Pilato no pudo mantener su fe privada en lo público (“Si sueltas a este, no eres amigo del Cesar”)
    2. César, no Jesús, eran el Dios de Pilato.  
  3. Solo Cristo posee la inmortalidad,
    1. El cielo solo lo obtenemos a través de Jesucristo.
  4. Dios habita en una luz inaccesible.
    1. No podemos subir hasta Dios, pero Él puede bajar hasta nosotros.

Nuestro Evangelio está tomado del texto de San Lucas.

El punto más importante del evangelio de hoy es la última línea. Si no quieres arrepentirte y creer porque eso significa cambiar tu vida, ya sea cambiando tus pecados, o dedicando más tiempo a conocer tu religión, si eres demasiado terco y egoísta para escuchar las revelaciones de Dios, entonces ni siquiera escucharás al que de hecho resucitó literalmente de entre los muertos:Jesucristo. 

La última línea nos hace cuestionar, ¿Por qué no debemos creer que quien resucitó de entre los muertos?

Ni por su predicación ni por sus milagros, ni por su amor, ni por su creación, ¿por qué un muerto te haría creer? Pero creemos en un Dios que no está muerto, está vivo.

El problema no es la falta de evidencia, es la falta de creer, la falta de fe.

La verdad nos reclama.

Si Jesús realmente resucitó de entre los muertos, entonces es divino y tiene autoridad absoluta sobre nuestras vidas, incluso por encima de nuestros dioses actuales: el sexo, el dinero y el poder.

El evangelio de hoy nos incomoda, porque el uso del dinero, en la mayoría de los casos, está por encima de Dios. La verdad nos hace sentir incómodos.

Jesus nos presenta hoy 2 caminos: El de las satisfacciones de esta vida y el de la santidad ¿Qué camino tomamos?

IV. Oración

Estáte, Señor, conmigo siempre, sin jamás partirte,y, 

cuando decidas irte, llévame, Señor, contigo;

porque el pensar que te irás me causa un terrible miedo

de si yo sin ti me quedo, de si tú sin mí te vas.

Llévame en tu compañía, donde tú vayas, Jesús,

porque bien sé que eres tú la vida del alma mía;

si tú vida no me das, yo sé que vivir no puedo,

ni si yo sin ti me quedo, ni si tú sin mí te vas.

Por eso, más que a la muerte, temo, Señor, tu partida

y quiero perder la vida mil veces más que perderte;

pues la inmortal que tú das sé que alcanzarla no puedo

cuando yo sin ti me quedo, cuando tú sin mí te vas.

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Himno de Laudes: Estáte, Señor, conmigo

V. Compromiso

Reflexión:

  • ¿En qué está puesta mi confianza?
  • Cuando tengo problemas, ¿Quién o qué son mi consuelo?

Acción:

  • Poner el dinero al servicio de los demás, al servicio de la Santidad.
  • Buscar sentirnos necesitados de Dios.

Publicado por Juan Carlos Carrillo

Juan Carlos Carrillo es un predicador Católico. Ha trabajado para distintos movimientos religiosos, como el Regnum Christi, Familia Educadora en la Fe, la Arquidiócesis de Tlalnepantla, entre otros. Juan Carlos inicio su formación religiosa en Familia Educadora en la Fe desde los 3 años. A los 13 años se convirtió en animador de grupos juveniles. A los 19 años entro al movimiento Regnum Christi donde se encargo en durante varios años de los Círculos de Estudios, Horas Eucarísticas y Retiros. A los 24 años se convirtió en el Vice-Coordinador Nacional de Universitarios del Movimiento Familia Educadora en la Fe y a los 27 tomo la responsabilidad como Coordinador Nacional de Juveniles del mismo movimiento. Juan Carlos se dedica a dar charlas, conferencias y catecismo a jóvenes y adultos buscando que encuentren el amor de Dios en sus vidas.

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