I. Experiencia de Vida
Hace unos meses tomé un curso de negociación en mi trabajo, muy interesante, y hay un concepto que me ha estado haciendo ruido desde que tomé el curso: Comprar la tranquilidad, comprar el confort. ¿Qué es comprar el confort? Es dejar pasar cierta situación para no entrar en conflicto con otra persona, o con uno mismo. Cuando decido no pelearme con alguien, para evitar el molestar, estoy comprando confort; cuando alguien ataca una idea en la que yo creo y me quedo callado, estoy comprando confort, cuando se que debo de cumplir con un deber moral, espiritual o humano y me justifico para no hacerlo, estoy comprando confort.
El problema de comprar confort es que solamente estoy apagando mi conciencia y creando un sentido de culpa cada día más grande.
Los Cristianos sabemos que debemos hablar pública y claramente contra el aborto, contra la eutanasia, contra de la pena capital, contra la hiper militarización, contra la violencia armada, en favor de los pobres, los enfermos y los marginados, pero que hacemos? Compramos nuestro confort, y nos quedamos callados, o en algunos casos, hasta decimos: “Es un tema muy complicado y cada quien lo debe decidir” NO, NO, y NO.
Comprar confort en este mundo, nos puede dar una paz temporal, de la que Cristo no vino a darnos, pero seguro no nos dará la entrada al cielo.
II. Mensaje
La Fe y la Esperanza nos invitan a leer nuestra historia de adelante para atrás, del futuro al pasado, de la salvación a nuestro pecado, a ver nuestro presente desde la visión salvadora de Dios desde el cielo.
Como cualquier madre que está en labores de parto mirando,sintiendo y sufriendo, más con la mirada puesta en el nacimiento de su hijo. Es la visión que transforma el dolor, es la visión que cambia toda nuestra historia, son lentes que nos dejan ver algo más que simples hechos, y nos muestran una historia de salvación, no son situaciones confortables, agradables o felices, más son situaciones en las que Dios está muy presente,
La próxima vez que estemos en el lodo, en la oscuridad, en el malestar, en la desesperanza tenemos 2 opciones:
- Tratar de averiguar por qué Dios dejó que nos hundiéremos tanto en el lodo, o
- Mirar hacia su rescate, con ojos de Amor, de Fe y de Esperanza a nuestro Salvador.
Todo lo anterior sólo tiene sentido desde el Amor. Por eso la Oración Colecta nos da una guia en 4 pasos para entender las exigencias de Cristo:
- Dios nos ha preparado bienes invisibles, para los que entramos en su amor.
- Al entrar en su amor, le pedimos amarlo más.
- Amándolo más, en todo momento y en todo lugar.
- Conseguimos lo que nos prometió, que es más de lo que nos podamos imaginar.
La clave de la Fe y la Esperanza, es que están basadas en el Amor (o Caridad), por lo que leeremos estos 4 conceptos con la siguiente visión:
- Por la Fe, podemos ver que Dios nos ha preparado bienes invisibles, para los que entramos en su amor.
- Al entrar en su Amor, le pedimos amarlo más.
- Amándolo más, en todo momento y en todo lugar.
- Por la Esperanza, sabemos que conseguiremos lo que nos prometió, que es más de lo que nos podamos imaginar.
III. Lectura de la Palabra, Reflexión y Explicación
La primera lectura está tomada del libro del profeta Jeremías, es uno de los profetas más oscuros, tristes y melancólicos, Él mismo no quería su misión de profeta, más no compro su confort y se dedicó a profetizar un futuro muy triste para los judios, el exilio, el destierro, la desolación de Jerusalén.
Las personas malas nos perdonarán por ser malos, pero no nos perdonarán por ser buenos, y Jeremías sufre al decir la verdad.
El mundo está lleno de cisternas, como la de Jeremías, y de lodo, y todos somos arrojados a ellas alguna vez, ya sea por un período de oscuridad, desesperanza y miseria, o por personas que nos ponen en situaciones oscuras. Es el clásico «problema del mal»: ¿Por qué Dios permite tanto lodo a la gente que lo sigue?
Parte de la respuesta siempre es que esa es solo la primera parte de la historia: el problema, el desafío, la duda, la sensación de muerte y desolación.
Y la respuesta viene en la segunda mitad de la historia: la solución al problema, la respuesta al desafío, la respuesta a la duda, la resurrección de la muerte.
Es como el viaje del héroe de la semana pasada… el héroe no se convierte en héroe sin pasar por la primera parte: el reto.
Para nosotros, los Cristianos, no hay resurrección sin muerte.
Podemos vivir como simples humanos atorados en el cuestionamiento constante sobre el mal, o podemos caminar con Cristo, como Cristianos, a la solución, a su rescate, a nuestra salvación.
El Salmo de esta semana es el Salmo 39 (40) es una conexión con la primera lectura, como un diálogo entre Jeremías y Dios. Rescatemos 3 conceptos de esta lectura:
- Él se inclinó hacia mí y escuchó mis plegarias. Para que alguien se incline, uno debe estar quieto, estático y pedir con insistencia. Si queremos que se incline Dios y escuche nuestras plegarias, necesitamos insistir en una oración de contemplación.
- Del charco cenagoso y la fosa mortal me puso a salvo. ¿De cuántas situaciones nos ha sacado Dios? ¿Qué tan consciente estoy? ¿Qué tan agradecido estoy con Dios?
- Puso firmes mis pies sobre la roca y aseguró mis pasos. ¿En donde ha puesto Dios mis pies? ¿Qué recomendaciones me hace Dios para dirigir mis pasos?
En la segunda lectura continuamos con la lectura de la carta a los Hebreos, continuamos hablando de la Fe, ya la semana pasada y todo el capítulo 11 de la carta a los Hebreos se nos habla de la Fe de nuestros antepasados, más no somos una religión basada en hechos pasados únicamente, debemos de ver en el ejemplo de ellos un camino al que estamos llamados nosotros.
La Comunión de los Santos es uno de los doce artículos de fe contenidos en el Credo de los Apóstoles.
Estamos interactuando no sólo con nuestros contemporáneos, con los que están vivos en la tierra con nosotros, sino también con los muertos que no están muertos sino vivos en el cielo. Sé que mi papi, junto con todos los Ángeles y Santos, está orgulloso y animando que esta catequesis te toque el corazón.
Luego entonces, no nos desanimemos, sino como dice el autor de la carta a los Hebreos: “dejemos todo lo que nos estorba… fijemos la mirada en Jesús”
Siempre habrá “lodo”, no pongamos la mirada en la tierra, en el lodo, en el presente, pongamosla en Cristo, “aquel que quiso sufrir tanta oposición de parte de los pecadores”
Finalmente el Evangelio de este domingo está tomado del texto de San Lucas, nos presenta un Jesús extraño, ¿Cómo es qué no ha venido a establecer la paz?
Hay dos tipos muy diferentes de paz, y están en guerra entre sí.
- Está la paz que da este mundo, la que vemos en cada revista, en cada comercial de televisión, en cada publicidad de cosméticos o destino de viaje, y Jesús les dice explícitamente a sus Apóstoles que NO vino a darles esa paz. ¿Sorprendido?
- Jesús vino a traer la paz con Dios, no con el diablo, no con la publicidad, ni con el marketing, ni con el mundo egoísta en que vivimos, menos con nosotros mismos, con nuestro verdadero ser, y menos con nuestro egoísmo insensato.
Por eso en todas las culturas los santos se matriculan, ya sea de rojo o de blanco y negro, ya con sangre o con ataques escritos.
Dado que la vida es una guerra espiritual, nuestra arma espiritual más esencial es la obediencia a nuestro oficial al mando, nuestro Señor Jesucristo.
¿Estás dispuesto a lograr la paz con Dios poniéndote en guerra contra todo lo que Dios no desea en tu vida?
IV. Oración
Señor, haz de mí un instrumento de tu paz.
Que allá donde hay odio, yo ponga el amor.
Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón.
Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión.
Que allá donde hay error, yo ponga la verdad.
Que allá donde hay duda, yo ponga la Fe.
Que allá donde desesperación, yo ponga la esperanza.
Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz.
Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría.
Oh Señor, que yo no busque tanto ser consolado, cuanto consolar,
ser comprendido, cuanto comprender,
ser amado, cuanto amar.
Porque es dándose como se recibe,
es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo,
es perdonando, como se es perdonado,
es muriendo como se resucita a la vida eterna.
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Oración de San Francisco de Asís
V. Compromiso
Reflexión:
- ¿Estoy dispuesto a hundirme en el lodo por Cristo?
- ¿Estoy dispuesto a esperar a que Cristo me saque del lodo?
- ¿Estoy dispuesto a lograr la paz con Dios poniéndome en guerra contra todo lo que Dios no desea en mi vida?
Acción:
- Meditar, como Cristo ama a los pecadores, aun cuando ellos se oponen a su plan.
- Buscar momentos de paz con Dios.
- Buscar momentos de guerra con mi egoísmo.

Conseguir La Paz poniendo toda mi confianza en Dios, arrojar mis inquietudes en sus manos y ser dócil en el cumplimiento de su voluntad.
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