I. Experiencia de Vida
¿Qué es el viaje del héroe?
Lo podemos ver en casi todas las películas de superhéroes —tan populares ahora— la historia de Spider-Man, Los Vengadores, Iron Man, Batman, StarWars, etc.
Así en toda la literatura del mundo. Esto también lo vemos en la Biblia, como menciona Jordan Peterson.
La narración de Peterson es que alguien comienza en lo familiar, con una domesticidad acogedora, de algo extremadamente consciente, lugares conocidos, cosas comunes, pensamientos estandarizados con los que el héroe y el resto de la sociedad se sienten cómodos, pero luego son convocados de alguna manera fuera de esa domesticidad acogedora hacia la aventura, y se adentran en «tierra incógnita». El caso perfecto para esto es Frodo Baggins en la trilogía de El Señor de los Anillos.
El héroe entra en algún tipo de tierra desconocida, algún territorio desconocido. Llamando a la valentía, sí, porque se van a enfrentar a todo tipo de obstáculos. Van a encontrarse con su propia ignorancia, con su propio miedo. Pero si son valientes abrirán un área de aterrizaje en la «tierra incógnita».
El héroe establecerá un nuevo terreno donde otros puedan mudarse. Nuestro héroe reclamará algo de esta tierra desconocida y la pondrá a disposición de otros.
Esa es la estructura, dice Peterson, del viaje de cada héroe. ¿Se aplica esto a los cristianos? ¿Vemos esto en la Biblia? Si y no.
En los arquetipos junguianos, el desafío de ser héroe viene de adentro, de una revelación que nada tiene que ver con alguien externo, ni de un llamado, ni de algo más grande o superior, puede venir del propio ego; eso es diferente en la Biblia; en la vida cristiana, el llamado a ser un héroe cristiano viene de Dios, es una vocación.
El Dios que despierta la fe es el Dios que despierta a los héroes.
Yo tengo hoy frente a mi propia héroe: Mi Mamá. Ha decidido poner su confianza, su paz, su tranquilidad y su vida en las manos de Dios, ha descubierto que el camino del héroe Cristiano pasa por aceptar el plan de Dios y seguirlo, aunque en muchas ocasiones no se entienda, no se quiera o no se vea posible.
Mi Mamá no tomó ese camino en las últimas semanas, estoy claro que al menos tomó ese camino desde que yo tengo uso de razón, memoria y conciencia, eso significa que al menos tomó ese camino hace 40 años ¿Por dónde la ha llevado? Por un camino extraño, un camino poco claro, un camino criticado, más un camino lleno de la alegría de saber que sigue la voluntad de Dios, la voluntad de ser su heroína, de seguir el camino de su Señor, su Dios.
La imagen de mi Mamá me invoca no a seguirla a Ella, sino a seguir a Dios, me lleva admirarla terrenalmente, más me impulsa a perseguir a su Señor, a su Dios, a aquel que la llamó a ser su Heroína y que hoy me llama a mi a ser su héroe.
Dios no me dio la bendición de ver la Fe de Abraham, de Isaac, de Jacob, de José, de Moisés, del Rey David o del profeta Samuel, pero me puso a mi Mamá, y con ese ejemplo de Fe, me basta.
Gracias Mami por tu ejemplo heroico de fe.
II. Mensaje
Los héroes de la fe, realizan sus obras por la fe, no por una respuesta a la fe. Es su fe la que hace el acto.
La separación entre el mundo privado e interior de una fe puramente espiritual y el mundo público, exterior y visible de las obras físicas simplemente se pasan por alto en la Biblia.
Es como la relación entre las palabras de un libro y el significado del libro.
Al igual que las palabras y el significado, el alma y el cuerpo no son dos cosas sino dos aspectos de una sola cosa: el ser humano.
De la misma manera: la fe y las obras.
La fe es el alma de las obras. ¿Quieres ver la fe de una persona? Mira sus obras.
La única manera de aumentar tu fe es aumentando tus obras… y viceversa.
La fe no es solo algo en ti, es una relación con Dios, entonces está en relación con Él, relativa a Él; Es fe en Dios, confianza en Dios, apertura a Dios.
Dejemos que Dios nos inspire en su viaje para convertirnos en sus héroes.
III. Lectura de la Palabra, Reflexión y Explicación
La primera lectura está tomada del libro de la Sabiduría, este libro que parece estar escrito por Salomón o algún estudioso del hijo del Rey David, el libro busca contraponer el bien y el mal, justicia y maldad.
Únicamente tomaré el versículo inicial, el sexto, para hablar de 4 conceptos, entrelazados:
- Promesa/Profecía. La liberación fue anunciada con anterioridad ¿Cuántas profecías y promesas te ha hecho Dios?
- Paz. Ante la promesa de Dios ¿confío en la firmeza de sus promesas? Si, si, eso me debe dar paz.
- Esperanza. El Pueblo esperaba la salvación de los justos. En eso esperamos los Cristianos.
- Fe. La fe es el examen práctico de las creencias, Si crees en Dios, sabes que lo que él prometió, lo cumplirá.
Nuestro Salmo de esta semana está tomado del Salmo 32 (33) y finaliza diciendo: “En el Señor está nuestra esperanza” ¿Esperanza en qué? Si esperas que Dios te llene de Dinero, de Honor, de Placer o de Poder, estas con el Dios equivocado, la esperanza que tenemos en Dios, nuestro Señor es que nos salvará de las garras del pecado y de la muerte, pero para eso debo tener una fe al 100%, que confíe plenamente, que tenga Fe.
La segunda lectura, es de la carta a los hebreos, durante mucho tiempo se pensó que esta carta había sido escrita por Pablo, más hoy se cree que fue escrita por Apolo, aunque no estamos 100% seguros. Esta carta no es extraña al pensamiento de Pablo, ya que Apolo fue contemporáneo de Pablo, mencionado en Hechos 18,24-28. Si no fue Apolo, la carta la escribió alguien que estaba muy familiarizado con la vida judía, especialmente con los rituales y las costumbres del templo.
Lo que esta carta a los Hebreos nos dirá es acerca de la fe, no aceptar tonterías sobre la base de ninguna evidencia, como la mayoría de la gente piensa que es la fe, eso no es en absoluto lo que la Biblia quiere decir con fe.
La fe es la voluntad de salir de tu zona de confort y seguir con confianza en busca de algo que Dios te va a mostrar.
Una cosa es decir «Creo en Dios» como una proposición abstracta, pero ¿Tienes fe en Dios? ¿Tienes confianza en Dios? ¿Estás dispuesto a seguir a Dios donde él te guíe?
Aquí es donde la mayoría de los cristianos pasan de ser héroes a convertirse en un creyente más en Dios.
La fe es la prueba de tus creencias.
La fe es el examen práctico de las creencias.
La fe es la forma de poseer, desde ahora el cielo.
El Evangelio, tomado del texto de San Lucas, nos pone un ejercicio práctico de fe: Consigan bolsas que no se hagan viejas, riqueza sin fin en el cielo, donde el ladrón no puede entrar ni la polilla destruir.
¿Qué cosas estoy preparando para el cielo? ¿Qué he preparado para la eternidad?
Nuestras obras de fe serán aquellas que nos van acumulando riquezas en el cielo
Lo más razonable, sabio y práctico que podemos hacer es confiar en Jesús, como nos dice en el Evangelio de hoy: «NO temas, rebañito mío«.
La fe y el miedo son opuestos. La fe echa fuera el miedo.
Ese es el viaje de los héroes, ese es el llamado cristiano: Sin miedo, siempre con fe.
IV. Oración
Señor, yo creo, yo quiero creer en Ti
Señor, haz que mi fe sea pura, sin reservas, y que penetre en mi pensamiento, en mi modo de juzgar las cosas divinas y las cosas humanas.
Señor, haz que mi fe sea libre, es decir, que cuente con la aportación personal de mi opción, que acepte las renuncias y los riesgos que comporta y que exprese el culmen decisivo de mi personalidad: creo en Ti, Señor.
Señor, haz que mi fe sea cierta: cierta por una congruencia exterior de pruebas y por un testimonio interior del Espíritu Santo, cierta por su luz confortadora, por su conclusión pacificadora, por su connaturalidad sosegante.
Señor, haz que mi fe sea fuerte, que no tema las contrariedades de los múltiples problemas que llena nuestra vida crepuscular, que no tema las adversidades de quien la discute, la impugna, la rechaza, la niega, sino que se robustezca en la prueba íntima de tu Verdad, se entrene en el roce de la crítica, se corrobore en la afirmación continua superando las dificultades dialécticas y espirituales entre las cuales se desenvuelve nuestra existencia temporal.
Señor, haz que mi fe sea gozosa y dé paz y alegría a mi espíritu, y lo capacite para la oración con Dios y para la conversación con los hombres, de manera que irradie en el coloquio sagrado y profano la bienaventuranza original de su afortunada posesión.
Señor, haz que mi fe sea activa y dé a la caridad las razones de su expansión moral de modo que sea verdadera amistad contigo y sea tuya en las obras, en los sufrimientos, en la espera de la revelación final, que sea una continua búsqueda, un testimonio continuo, una continua esperanza.
Señor, haz que mi fe sea humilde y no presuma de fundarse sobre la experiencia de mi pensamiento y de mi sentimiento, sino que se rinda al testimonio del Espíritu Santo, y no tenga otra garantía mejor que la docilidad a la autoridad del Magisterio de la Santa Iglesia.
Amén.
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(Pronunciada en la Audiencia general del 30 de octubre de 1968)
V. Compromiso
Reflexión:
- ¿Dios me llama a ser Héroe?
- ¿Los planes de Dios son más grandes que mi propia idea de mi?
- ¿Tienes confianza en Dios?
- ¿Estás dispuesto a seguir a Dios donde Él te guíe?
Acción:
- Acumular tesoros que me servirán en el cielo.

Un comentario en “Donde está tu tesoro allí está tu corazón – XIX Domingo del tiempo ordinario”