Primero hay que obedecer a Dios y luego a los hombres – III Domingo de Pascua

I. Experiencia de Vida

Recuerdo que mi Papá en un par de ocasiones, con su voz dulce y suave (sarcasmo), me dijo: Lo haces porque soy tu Padre.

Recuerdo que cuando me lo dijo, me impresione y no lo cuestione, me pareció tan seguro que mi mente no se dio ni siquiera el chance de cuestionarlo.

Hoy que soy Papá medito en esa frase: “Lo haces porque soy tu Padre” ¿De dónde viene nuestra autoridad como padres? Del Matrimonio, y del Bautismo es decir de los sacramentos.

  • El sacerdote le pregunta a los novios: ¿Están dispuestos a recibir con amor los hijos que Dios les dé y educarlos según la ley de Cristo y de su Iglesia?
  • El sacerdote le pregunta a los padres en el Bautismo: 

¿Qué piden a la Iglesia para este niño (a)?

– El Bautismo.

– Al pedir el Bautismo para su hijo, ¿saben que se obligan a educarlo en la fe, para que este niño, guardando los mandamientos de Dios, ame al Señor y al prójimo como Cristo nos enseña en el Evangelio?

– Sí, lo sabemos.

Por lo tanto la obediencia a los Padres no es por su belleza, sabiduría, edad, capacidad u otro don. Es porque los padres tienen el mandato de obedecer a Dios y luego a los hombres, también en sus hijos.

Y los Padres debemos formar nuestra paternidad en una sola cosa: Obediencia a Dios.

Por cierto, si necesitan un misal para boda, tenemos uno en el sitio:

II. Mensaje

Nuestra vida de Cristiano nos llama a ser:

  1. Profetas de nuestra cultura. Recordando que el Profeta debe anunciar la Buena nueva de Dios y debe denunciar el pecado.
  2. Santos para nuestro Dios. La palabra santo viene del latín sanctus, del verbo sancire (sancionar). El término sanción pertenece a esa misma familia. Etimológicamente no se trata de lo bueno o lo malo. Ser Santos para nuestro Dios, involucra seguir las reglas que sanciona, que mide, que regula ¿Quién? Dios
  3. Mártires por nuestra fe. El Cristiano debe estar tan convencido de su fe en la Resurrección que puede estar dispuesto a morir por esa fe.
  4. Obedecer. De nada sirve profetizar, santificar o martirizarnos si no estamos obedeciendo a Dios y su plan divino.

III. Lectura de la Palabra, Reflexión y Explicación

Como comenté la semana pasada, durante la época de pascua en la primera lectura estaremos leyendo el texto de los Hechos de los Apóstoles.

Como platiqué la semana pasada, el riesgo que tenemos los Cristianos es el de confundir, medios con fines.

El texto tiene un “brinco”, si vemos hoy leeremos el texto entre los versículos 27 al 32 y brincamos del 40 al 41, en el medio, hay un texto maravilloso de un fariseo llamado Gamaliel, doctor en la ley, en los versículos 38 y 39: ”Mi consejo es que no se metan con estos hombres y que los dejen en paz. Porque si los mueve un propósito o interés humano, fracasarán; pero, si es Dios quien los mueve, no podrán acabar con ellos.

¿Qué mueve nuestra vida? ¿Intereses humanos o Dios?

Tenemos que elegir. No podemos elegir no elegir.

Solo hay 2 opciones, no 3.

Dios o no Dios.

Elegir no elegir es rechazar a Dios.

Si elegimos a Dios, obtendremos 2 cosas:

  1. Tendremos sufrimientos y cicatrices en este mundo, y
  2. Conseguiremos a Dios en la próxima.

¿Qué debemos hacer con las cicatrices?

Lo que hicieron los Apóstoles: se regocijaron de que su Señor los hubiera encontrado dignos de llevar aquellas cicatrices por causa de su nombre. Eran insignias de honor, la marca de su fe, el tatuaje de su amor..

Este domingo leemos el Salmo 29 (30), y de este Salmo, quiero resaltar 2 lineas, ambas comparten el verbo alabar:

  • Te alabaré, Señor, eternamente.
  • Alaben al Señor quienes lo aman.

¿Qué significa alabar? Manifestar el aprecio o la admiración por alguien, poniendo de relieve sus cualidades o méritos.

¿Quién es ese alguien? Dios

¿Cuáles son sus cualidades o méritos? Existen los generales y los personales, me encantaría que este domingo dedicaras unos minutos a pensar ¿Qué méritos se ha ganado Dios en tu vida?

En la medida que hagamos conciencia de dichos méritos, será en la medida que lo alabemos y finalmente en la medida que lo obedeceremos.

Durante la época de pascua estaremos leyendo en la segunda lectura el libro del Apocalipsis.

Escuchaba esta semana al Obispo Barron explicar que el Apocalipsis deberíamos leerlo como una misa celestial, y el texto de este domingo es justo eso:

La Misa aquí en la tierra, es una participación en este culto celestial.

Este pasaje da un elenco de personajes para ello. ¿Quién está ahí? ¿Quién está adorando a Cristo en esta visión celestial?

Judíos y gentiles, santos y pecadores, patriarcas y profetas y sacerdotes, reyes y campesinos, hombres y mujeres, viejos y jóvenes, de toda nación y tribu y pueblo.

¿Qué hacen los 4 seres vivientes y los 24 ancianos? Obedecer.

Una simbología que me gusta mucho es ver en estos 4 seres vivientes a los 4 evangelistas y en los 24 ancianos, a las 12 tribus de Israel y a los 12 Apóstoles… y todos ellos obedecen.

En este 3er domingo de Pascua leemos el Evangelio de San Juan, debemos revisar con detenimiento a los personajes, y sus actitudes. Al amanecer, los discípulos observan una figura misteriosa en la orilla lejana que les grita: “Muchachos, ¿han pescado algo?”. Me encanta esta traducción, Jesús les habla con un lenguaje nuevo, para despistarlos, no ocupa términos ocupados, previamente, para que no sea su voz o sus modos lo que nos hagan reconocerlo. Cuando los 7 pescadores responden negativamente, Jesús les indica que echen la red por el lado derecho de la nave. 

No debemos confundir esta pesca milagrosa, con la del llamado inicial de Pedro, Andres, Santiago y Juan, que se nos narra en Lucas 5:1-11, pero si debemos ver que Jesús quiere que vean como los símbolos son semejantes, y la actitud en ambos momentos desde nuestra perspectiva humana debe ser la misma: Obedecer.

Encontré en las últimas semanas varios datos que me gustaron mucho sobre el número que ocupa el evangelista para mencionar el número de peces. El Evangelista nos dice con detalle que los peces eran exactamente, 153, una cifra comúnmente tomada en el mundo antiguo para indicar el número total de especies de peces en el mar.

Muchas teorías se han propuesto acerca del significado de este número. Quiero dejar 3:

  • La de San Agustín. Según la ciencia de la época había 153 especies distintas de peces en el mar y, por lo tanto, este número extraordinario está destinado a señalar la universalidad de la misión salvífica de la Iglesia.
  • En hebreo no hay números, las letras son números. 153 son las letras ANI ELOHIM: que significa Yo soy Dios!!!!! Ani=61, Elohim =92.
  • Finalmente, y para los matemáticos. El 153 se formó a partir del 17. Comienza por el 1, y añade uno tras otro por orden hasta llegar al 17; esto es: al 1 suma 2, y son 3; añade 3, y son 6; 4, y son 10. Haz lo mismo con todos hasta el 17, y obtendrás el 153. 

Todo nuestro esfuerzo debe dirigirse a averiguar qué se oculta en el número 17, pues en él está la clave del 153.¿Qué significado se encierra en aquel número? En la ley puedes ver el 10. En el 7 se reconoce al Espíritu Santo, pues Él suele manifestarse bajo este número. Si sumamos la Ley y el Espíritu, tenemos el 17.

Sobre el diálogo entre Pedro y Jesús:

Jesús le pregunta a Pedro tres veces: «¿Me amas?» Antes del arresto, juicio y crucifixión de Jesús, Pedro le había dicho a Jesús que lo amaba más que a cualquiera de los otros apóstoles. Luego, al día siguiente, negó conocer a Jesús tres veces. 

Ahora Jesús usa las propias palabras de Pedro para recordar esta promesa temeraria y santurrona.

Pedro responde con sencillez y honestidad: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo”. Pero la palabra que usa Jesús en la pregunta por «amor» es Ágape, el amor que Jesús ejemplifica, el amor totalmente entregado que está dispuesto a morir por el amado. Y Pedro es lo suficientemente honesto como para no decir que tiene ese amor, el amor Ágape que vivió Jesús y que Jesús exige de nosotros. Pedro usa la palabra Philia para el amor cuando dice: «Tú sabes que te amo”. 

Philia significa “amistad”, lo cual es muy bueno, pero es solo un amor natural, humano, no el amor divino sobrenatural que Jesús ejemplifica y exige de nosotros.

La Philia debe entenderse como una relación finita entre los seres humanos dentro de un contexto sociopolítico, la última tradición considera el Ágape como el vínculo de amor que Dios otorga a todos los humanos que creen en Jesucristo como el Mesías.

Jesús profetiza que Pedro alcanzará el siguiente nivel y practicará el Ágape, el amor abnegado que lo dará todo, incluso la vida misma. Profetizó el martirio de Pedro. Esta no es una profecía pesimista sino optimista porque significa que Pedro morirá como Jesús, como mártir, por amor: Ágape.

Pedro había aprendido su lección, una lección que Juan puso en su Evangelio para nosotros, porque nosotros también tenemos que aprenderla. Tenemos que aprender a convertirnos en santos del Ágape, ya sea en este mundo o en el purgatorio.

IV. Oración

Señor, ayúdame a vivir en obediencia a tus caminos

Amo tus designios porque son buenos y están ahí para mi beneficio. Permíteme vivir en obediencia a cada parte de ella de modo que yo no tropiece y caiga.

Ayúdame a obedecerte para que pueda habitar en confianza y paz sabiendo que vivo en tu camino.

Mi corazón quiere obedecerte en todas las cosas, Señor, muéstrame dónde no lo estoy haciendo y ayúdame a dar pasos de obediencia, abriendo mis ojos para que vea Tu voluntad.

Revélame cuándo no hago las cosas que debería estar haciendo y muéstrame si estoy haciendo cosas que no debo.

Ayúdame a escucharte con claridad a través de Tu Palabra.

Quiero estar siempre en Tus caminos y vivir a plenitud todo aquello que has preparado para mí.”

En nombre y en el ejemplo de Jesús.

Amén.

V. Compromiso

Reflexión: 

  • ¿De dónde viene nuestra autoridad?,
  • ¿Qué debemos hacer con las “cicatrices”?
  • ¿Qué mueve nuestra vida? ¿Intereses humanos o Divinos?
  • ¿Qué méritos se ha ganado Dios en tu vida?

Acción: 

  • Buscar oportunidades de obedecer el plan de Dios.

Publicado por Juan Carlos Carrillo

Juan Carlos Carrillo es un predicador Católico. Ha trabajado para distintos movimientos religiosos, como el Regnum Christi, Familia Educadora en la Fe, la Arquidiócesis de Tlalnepantla, entre otros. Juan Carlos inicio su formación religiosa en Familia Educadora en la Fe desde los 3 años. A los 13 años se convirtió en animador de grupos juveniles. A los 19 años entro al movimiento Regnum Christi donde se encargo en durante varios años de los Círculos de Estudios, Horas Eucarísticas y Retiros. A los 24 años se convirtió en el Vice-Coordinador Nacional de Universitarios del Movimiento Familia Educadora en la Fe y a los 27 tomo la responsabilidad como Coordinador Nacional de Juveniles del mismo movimiento. Juan Carlos se dedica a dar charlas, conferencias y catecismo a jóvenes y adultos buscando que encuentren el amor de Dios en sus vidas.

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