¿Por qué sólo los hombres son sacerdotes?

El hecho de que Jesús, nuestro sumo sacerdote, haya sido y sea un hombre y no una mujer, el hecho de que sus discípulos fueran hombres y el hecho de que Jesús siempre llamo a Dios como: Padre nuestro y nunca Madre nuestra, son 3 razones innegociables por las que las mujeres no pueden ser sacerdotes. 

Las mujeres son absolutamente tan santas, tan valiosas y tan humanas como los hombres, y una mujer podría hacer todas las cosas que hace un sacerdote excepto una. 

Un sacerdote tiene 2 tareas:

  1. Representar al hombre ante Dios y 
  2. Representar a Dios ante el hombre. 

Una mujer podría perfectamente representar a todos los seres humanos, tanto hombres como mujeres, ante Dios como lo haría el hombre. 

Pero una mujer no puede representar a Dios ante el hombre tan bien como un hombre por dos razones teológicas de mucho peso.

Razones teológicas

Primero, en el judaísmo y el cristianismo (y el islam), a Dios nunca se le llama «ella» o «eso», sino siempre «él». 

Las tres religiones creen que sus escrituras son divinamente reveladas, y el Dios que las inspiró ciertamente sabe mejor cómo hablar de sí mismo; es el colmo de la arrogancia que alguien pretenda corregir al Dios omnisciente cuando habla de sí mismo. Nuestro trabajo no es editar y corregir las palabras de Dios.

Todas las demás religiones del mundo antiguo, tanto las religiones politeístas de Occidente como las religiones panteístas de Oriente, tenían sacerdotisas porque también tenían diosas. 

Solo los judíos ortodoxos, los cristianos ortodoxos orientales y los católicos romanos ortodoxos no tienen sacerdotisas, porque no adoran a las diosas.

Había en el antiguo Israel tres clases de sacerdotes: 

  1. La tribu de Leví, 
  2. El sacerdocio de Aarón y 
  3. El sacerdocio de Melquisedec. 

Los tres eran sólo para hombres, por institución divina.

La segunda razón es que cuando un sacerdote consagra la Eucaristía y dice: «Esto es mi Cuerpo«, habla no sólo por Cristo sino como Cristo.

El Sacerdote está actuando in persona Christi.

¿Qué es in persona Christi?

La traducción textual es: en la persona de Cristo.

En todos los sacramentos se tienen la materia y la forma:

La materia es el signo, el rito sensible o la acción que constituye el sacramento.
La forma son las palabras que expresan la intención que tiene el ministro al hacer esta acción, y el efecto del sacramento.

Las formas de los sacramentos (exceptuando la Eucaristía) se dicen en la persona del ministro («ex persona ministri«), como quien realiza una acción: «Yo te bautizo” – “Yo te absuelvo”; o, en la Confirmación y en la Unción de los Enfermos, en forma suplicatoria: «recibe por esta señal el don del Espíritu Santo» – «Por esta Santa Unción y por su graciosa misericordia…».

Por el contrario, la forma del sacramento de la Eucaristía se pronuncia en la persona de Cristo que habla, in persona Christi loquendi, lo que implica que el sacerdote ministerial no hace más que decir las palabras de Cristo en la consagración de la Eucaristía.

Hechos históricos

Es un hecho histórico indiscutible que Jesús era un hombre. Su masculinidad era un aspecto de su cuerpo. Eso es un hecho, no una teoría. Si ese hecho convierte a Dios en un machista, entonces Dios es un machista. 

Pero puesto que Dios no es un machista, puesto que la Biblia dice claramente que la imagen de Dios, el imago dei, no es puramente masculina, sino masculina y femenina, por lo tanto ese hecho no convierte a Dios en un machista.

El catolicismo reconoce a una mujer por ser la Madre de Dios. Jesús no tiene padre humano, pero tiene una madre humana, y ella no tenía pecado. El catolicismo reconoce a esta mujer mucho más de lo que reconoce a cualquier hombre. 

El Catolicismo no es una religión machista.

El único ser humano sin pecado fue una mujer, no un hombre:

José no era el padre de Dios, pero María es la Madre de Dios. ¿Es eso chovinismo femenino de parte de Dios?

Todo lo anterior es claro e innegociable en el dogma católico; es un hecho, no teoría, ideología o interpretación. Todas las teorías o interpretaciones de los hechos deben basarse en esos hechos. 

Una teoría no puede negar los hechos que explica.

Publicado por Juan Carlos Carrillo

Juan Carlos Carrillo es un predicador Católico. Ha trabajado para distintos movimientos religiosos, como el Regnum Christi, Familia Educadora en la Fe, la Arquidiócesis de Tlalnepantla, entre otros. Juan Carlos inicio su formación religiosa en Familia Educadora en la Fe desde los 3 años. A los 13 años se convirtió en animador de grupos juveniles. A los 19 años entro al movimiento Regnum Christi donde se encargo en durante varios años de los Círculos de Estudios, Horas Eucarísticas y Retiros. A los 24 años se convirtió en el Vice-Coordinador Nacional de Universitarios del Movimiento Familia Educadora en la Fe y a los 27 tomo la responsabilidad como Coordinador Nacional de Juveniles del mismo movimiento. Juan Carlos se dedica a dar charlas, conferencias y catecismo a jóvenes y adultos buscando que encuentren el amor de Dios en sus vidas.

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