I. Experiencia de Vida
Ayer me pesé, me subí a la báscula y no me gustó lo que vi.
Tengo al menos 5 kilos más de los que quisiera y debiera tener.
Error de mi parte, durante casi todo 2021 me pesaba a diario y eso me permitía darme cuenta que comida o que ejercicio me ayudaba más en mi peso, en este 2022 lo deje de hacer y ahí está el resultado.
Esto me hizo meditar ¿Cuál es la báscula de mi moralidad, de mi bondad, de mi Cristianismo, de mi rol de hijo, de mi rol de padre, de esposo? ¿Contra qué escala mido mis actos?
No se si las paso a ustedes, pero a mi Mamá cuando me regañaba porque en el salón nos habían llamado la atención por hacer algo todos juntos y le decía que yo también lo había hecho, me diría la bella frase: Porque todos los hacen también lo vas a hacer tú? Si todos se avientan al precipicio los vas a seguir? Claro que le contestaba que no, pero como dice Jordan Peterson: Una manzana podrida entre 100 manzanas perfectas no se perfecciona, la manzana podrida termina por pudrir a las 100 manzanas sanas.
Dime con quién andas y te diré quien eres.
Había cuatro monjes que hicieron voto de silencio.
Iban los cuatro por la calle cuando uno de ellos se golpeó el dedo del pie con una piedra y dijo: «¡Ay!» el segundo monje se volvió hacia él y le dijo: «¡Idiota! ¡Rompiste tu voto de silencio!» el tercer monje le dijo al segundo: «Eres un idiota más grande que él; ¡rompiste tu voto de silencio al decirle que él rompió el suyo!»
El cuarto monje miró a los tres monjes, respiró hondo, sonrió y dijo: «Soy el único que no lo hizo».
Nuestra forma de medir el cumplimiento con la regla, la moralidad, la bondad ¿Está basada en reglas humanas o divinas? ¿El ego, orgullo y soberbia o humildad?
II. Mensaje
El catecismo de la Iglesia Católica explica de forma resumida en los números 1757 al 1761 lo que es la moralidad desde la visión Cristiana
Las fuentes de la moralidad son:
- El objeto. Un bien hacia el cual tiende deliberadamente la voluntad.
- La intención. Es el fin, el objetivo buscado en la acción
- Las circunstancias. Son los elementos secundarios del acto. Contribuyen a agravar o a disminuir la bondad o la maldad de los actos (ejemplo, la cantidad de dinero robado o a quien le fue robado). Las circunstancias no pueden modificar la calidad moral de los actos; no pueden hacer ni buena ni justa una acción mala.
“No se puede justificar una acción mala por el hecho de que la intención sea buena” (S. Tomás de Aquino).
Es decir, el fin no justifica los medios.
No está permitido hacer un mal para obtener un bien.
Una buena intención, como es ayudar al prójimo, no hace ni bueno ni justo un comportamiento en sí mismo desordenado, como lo es la mentira.
El principio básico de la moralidad es: Hacer lo correcto, por la razón correcta, de la manera correcta.
III. Lectura de la Palabra, Reflexión y Explicación
La primera lectura de este domingo está tomada del libro de Sirácide o Eclesiástico sigue la línea moralista de la lectura de la semana pasada
El pasaje de Sirach usa tres analogías de las artes y la tecnología primitiva: un colador (cernidor), las ollas (vasijas) y los frutos, para mostrar cómo la forma de hablar revela el fondo de nuestras almas.
Para mi es un golpe muy fuerte esta lectura, involucra que debo ver que digo, que escribo y como hago las cosas, porque eso habla de lo que está llena mi alma. Como dice Jesús: “De la abundancia del corazón habla la boca”
Para Dios las palabras son muy importantes, “Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios”
El Salmo de este domingo, es el número 92 (91), el texto, como casi todos los Salmos, es un diálogo con Dios, este texto es la respuesta a la pregunta de la “báscula” de la moralidad, ¿Contra qué escala mido mis actos? El Salmo nos lo pone en 5 rubros:
- ¿Das gracias a Dios?
- ¿Hablas del amor de Dios?
- ¿Hablas de la fidelidad de Dios?
- ¿Estás dando frutos?
- ¿Evitas la maldad y la injusticia?
La segunda lectura sigue siendo de la carta que San Pablo le escribió a los Corintios y sigue siendo el capítulo 15.
Es importante la referencia que San Pablo hace a los textos de Isaías 25, 8 y Oseas 13, 14.
San Pablo está retando a aquello que nos espera a todos: La Muerte.
La muerte no es una broma. La muerte es formidable. La muerte, para quien no cree en Dios, es más fuerte que la vida. La muerte nos quita TODO lo que tenemos. la muerte siempre parece vencer a la vida al final.
¿Cómo puede san Pablo tratarlo con tanta despreocupación?
Porque «el aguijón de la muerte es el pecado» y Jesús es el «cordero de Dios que quita el pecado del mundo» (Juan 1:29)
Nuestra razón más profunda de nuestro miedo a la muerte es el pecado, si nuestros pecados no han sido quitados, iremos al infierno, el pecado es como una infección; no podemos traer infecciones al cielo.
La buena noticia… la muerte ahora no tiene aguijón porque Jesús le quitó el aguijón al morir en nuestro lugar.
La muerte ya no mata nuestra alma, solo nuestro cuerpo y ahora la muerte es la puerta al cielo.
Por la Resurrección de Cristo, la muerte se ha transformado en el carro de oro que nos llevará al cielo.
Por eso San Pablo nos invita a ser firmes, constantes, entregados siempre, en plenitud a la obra de Jesús, a ser de Cristo, sabiendo que en el Señor nuestro trabajo, nuestra moralidad, nuestro amor al prójimo, nuestro cumplimiento de los diez mandamientos no es vano.
Hay una conexión entre teología y moral, teoría y práctica, hecho y consecuencia, verdad y vida, entre la teología de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo y la vida práctica cotidiana del cristiano cotidiano.
San Pablo nos está dejando claro que el fin es ser de Cristo, y su consecuencia es una vida moral, no viceversa.
La aclamación del Evangelio va en la misma línea, debemos ser como la Luna que refleja la luz del Sol: Que la luz del Evangelio de Nuestro Señor, se vea reflejada en tu vida.
El Evangelio de este Domingo, es el final de la predicación de Jesus en una pradera, es la continuación del capítulo 6 de San Lucas, y tiene 5 reflexiones, que van en la misma línea:
- ¿Puede acaso un ciego guiar a otro ciego? ¿Quién es tu guía en la vida?
- El discípulo no es superior a su maestro. ¿Sabes más de moralidad y bondad que Dios?
- ¿Por qué ves la paja en el ojo de tu hermano y no la viga que llevas en el tuyo? ¿Qué tan hipócrita eres? ¿Contra qué o quién mides tu hipocresía?
- Cada árbol se conoce por sus frutos ¿Qué frutos estás generando?
- La boca habla de lo que está lleno el corazón. ¿Cuál es el centro de tus conversaciones? ¿Hay más crítica, resentimiento, odio, juicio o amor y comprensión en tus conversaciones?
IV. Oración
Tomare para este domingo el Salmo 25, en sus versículos 4 al 11:
Señor, muéstrame Tus caminos,
Enséñame tus sendas.
Guíame en Tu verdad y enséñame,
Porque Tú eres el Dios de mi salvación;
En Ti espero todo el día.
Acuérdate, oh Señor, de Tu compasión y de Tus misericordias,
Que son eternas.
No te acuerdes de los pecados de mi juventud ni de mis transgresiones;
Acuérdate de mí conforme a Tu misericordia,
Por Tu bondad, oh Señor.
Bueno y recto es el Señor;
Por tanto, Él muestra a los pecadores el camino.
Dirige a los humildes en la justicia,
Y enseña a los humildes su camino.
Todas las sendas del Señor son misericordia y verdad
Para aquellos que guardan Su pacto y Sus testimonios.
Oh Señor, por amor de Tu nombre,
Perdona mi iniquidad, porque es grande.
Amen.
V. Compromiso
Reflexión:
- ¿Tengo claro el motivo de mis actos?
- ¿Mi forma de actuar se basa en mi Cristianismo?
- ¿Reflexiono con cuidado las palabras que digo?
Acción:
- Encontrar las 7 reflexiones del texto de Sirácide 27, 5-8.
- Hacer un examen de conciencia con los 5 puntos del Salmo 92.
- Revisar las 5 reflexiones del texto de San Lucas 6, 39-45.
Busca la pintura de Gabriel Samson: the blind leading the blind, y medita ¿A quién estás siguiendo?
