¿Es Dios alguien lejano?

Como explique en una entrada previa, el Deísmo Terapéutico Moralista (o MTD por sus siglas en ingles) es hoy la creencia más seguida en el mundo occidental.

La Encuesta de Panorama Religioso de Estados Unidos de 2008 realizada por el Centro de Investigación PEW encontró que mientras el 97% de los católicos estadounidenses dijeron que creían en la existencia de Dios, solo el 60% de ellos estaban absolutamente seguros de que Dios es una Persona y que es posible tener una relación personal con él.

Concepto de Dios en los Estadounidenses, Pew Research 2008

Un factor que explica esto es una filosofía religiosa que barrió Europa y América en el siglo XVIII llamada: deísmo.

¿Por qué surge el deísmo?

Como una respuesta a las guerras entre católicos y protestantes en los dos siglos anteriores, o de forma más agresiva por personas como Karl Marx, Jean-Paul Sartre, o Sigmund Freud, los deístas promovieron una religión «científica» más racional.

Dios, para estos pensadores, hizo que el mundo funcionara con leyes morales y naturales, o es un estorbo para el desarrollo humano. Él es como un relojero que crea un reloj magnífico, le da cuerda y luego lo deja funcionar solo. Luego se aleja para atender sus propias actividades.

Un poco como la canción de Shakira: 

El octavo día, Dios, después de tanto trabajar

Para liberar tensiones, luego ya de revisar

Dijo: «Todo está muy bien, es hora de descansar»

Y se fue a dar un paseo por el espacio sideral

Entonces, para los deístas, Dios es majestuoso pero remoto. No se revela, ni obra milagros, ni interviene. Le debemos honor y obediencia, pero no podemos esperar una relación auténticamente íntima con él.

No hay pecado original ni necesidad de la gracia.

«Dios ayuda a los que se ayudan a sí mismos» es un principio de este enfoque pragmático y de sentido común de la religión.

Incluso los cristianos y personas de otras religiones cuyos credos profesan formalmente un Dios personal han sido profundamente influenciados por esta tendencia a pensar en Dios como «el hombre de arriba«, un soberano remoto que merece nuestro respeto pero que tiene poca influencia en nuestro día a día.

Tal visión de Dios está muy lejos del rostro del Padre misericordioso revelado por Jesús.

En las últimas décadas en la sociedad occidental, un número cada vez mayor de personas considera a Dios como una fuerza impersonal que penetra, envuelve y energiza las cosas.

Me recuerda mucho a la canción de Depeche Mode: Personal Jesus 

La influencia de las religiones de Oriente junto con elementos de la cultura popular, como la saga StarWars, han reforzado esta tendencia: “Que la fuerza te acompañe” ¿La fuerza es visible? ¿Es personal? ¿Puedo tener una relación con la fuerza?

No me mal entienda, soy fan de StarWars, pero hay una diferencia en ver en la serie de películas un sano esparcimiento y convertir el concepto de la fuerza en mi motor y centro de mi vida. La fuerza de StarWars se usa, el Dios Cristiano que se hizo hombre busca tener un encuentro personal con cada uno de nosotros.

El texto bíblico es muy claro «En Jesús vivimos, nos movemos, y somos» (Hechos 17:28), no estamos hablando de algo remoto, ajeno, externo o lejano, estamos hablando de lo que San Agustín dijo de forma tan bella:

“Tú, Señor, eres lo más interior de lo más íntimo mío y lo más superior de lo más supremo mío”

“Tu autem intimior intimo meo et superior summo meo”

Dios está presente en todas partes y es «intrínseco» en todas las cosas, definitivamente un creador. Como dice Santo Tomás de Aquino:

Dios NO es “ens summum” (Ser supremo)
Dios es “Ipsum esse subsistens” (El acto subsistente de ser en sí mismo)

Dios es una fuerza, y es más que eso, Dios no se queda nada más siendo un campo de fuerza, como la gravedad o la radiación. Tales creaciones son poderosas, sin duda. Pero son impersonales.

Nuestro concepto de persona implica algunas cosas importantes: la autoconciencia y la libertad son 2 de ellas. .

  • Una persona es libre de amar y de negarse a amar.
  • Una persona tiene la capacidad de entregarse a otra. 
  • Una persona también es única e irrepetible.

Una persona libre, única, capaz de amar, es la realidad más alta que conocemos.

Las personas humanas podemos ser objeto de poderosas e impersonales fuerzas de la naturaleza.

Pero en cierto sentido, somos más grandes que cualquiera de ellos, en que somos personas libres, las fuerzas de la naturaleza no son libres.

Por lo tanto, concebir al Ser supremo, al Ipsum esse como una fuerza impersonal sería una contradicción, bajo esa visión, nosotros, los seres humanos, en nuestra personalidad, seríamos superiores al Ipsum esse.

La doctrina más importante y distintiva del Cristianismo es sin lugar a dudas la Encarnación: El verdadero Dios, se hizo hombre.

En su enseñanza de que Dios es Padre, Jesús está diciendo que Dios es más, no menos, personal que nosotros. Es completamente libre y usa esa libertad para amar de una manera extravagante, ilimitada y abrumadora. No está limitado en conocimiento, tiempo y poder como lo están las criaturas finitas. En su omnipotencia es capaz de apreciar, conocer y amar plenamente la belleza única de cada persona que ha creado en su alma, en su cuerpo, en su intelecto, en sus circunstancias.

En nuestra experiencia como padres o hijos, todos nos hemos encontrado con decepciones. Curiosamente, no obstante tenemos un concepto de cómo es la paternidad verdadera e ideal: fuerza y ​​autoridad combinadas con ternura y dulzura.

Ese es exactamente el Dios que Jesús revela como Padre, como Abba.

Publicado por Juan Carlos Carrillo

Juan Carlos Carrillo es un predicador Católico. Ha trabajado para distintos movimientos religiosos, como el Regnum Christi, Familia Educadora en la Fe, la Arquidiócesis de Tlalnepantla, entre otros. Juan Carlos inicio su formación religiosa en Familia Educadora en la Fe desde los 3 años. A los 13 años se convirtió en animador de grupos juveniles. A los 19 años entro al movimiento Regnum Christi donde se encargo en durante varios años de los Círculos de Estudios, Horas Eucarísticas y Retiros. A los 24 años se convirtió en el Vice-Coordinador Nacional de Universitarios del Movimiento Familia Educadora en la Fe y a los 27 tomo la responsabilidad como Coordinador Nacional de Juveniles del mismo movimiento. Juan Carlos se dedica a dar charlas, conferencias y catecismo a jóvenes y adultos buscando que encuentren el amor de Dios en sus vidas.

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