I. Experiencia de Vida
En los últimos años hemos construido una definición de amor y libertad bastante distorsionada.
Ya definimos, de acuerdo a Santo Tomas, la semana pasada que el amor es desear el bien de otro, desde la perspectiva del otro.
Ahora entendamos la libertad. La Real Academia Española lo define así: Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.
El mismo acto que en nuestro lenguaje le llamamos: “hacer el amor”, en un contexto de falta de libertad le llamamos: “violación”
El mismo acto que parecería ilógico para cualquier mujer: los dolores del parto (y post-parto), sin la libertad y el amor de la entrega por su hijo, se ven como una tortura, sin embargo, la madre sufre dichos dolores y ofrece su libertad con la vista puesta en el bien mayor: el nacimiento de su hijo.
Hoy el uso del libre albedrío se ha convertido en la ley superior, muchos jóvenes, niños y adultos, con el pretexto de su libertad, piden y exigen que no se les diga nada, ni se les exigía nada, porque eso sería una ofensa y una agresión a su libertad.
Ahora, por más que mis hijos sean libres, si veo que el uso de su libertad los está llevando por un camino de perdición, obviamente, que por el amor que les tengo, estoy dispuesto a retirarles una parte de su libertad a cambio de amarlos.
En el ámbito personal, debemos analizar si nuestra afición a la libertad no es un camino a la esclavitud del pecado…La elección de la desobediencia y del mal es un abuso de la libertad y conduce a la esclavitud del pecado. (CIC 1733)
II. Mensaje
El 1731 del catecismo de la Iglesia Católica da una gran explicación de la libertad:
“La libertad es el poder, radicado en la razón y en la voluntad, de obrar o de no obrar…La libertad es en el hombre una fuerza de crecimiento y de maduración en la verdad y la bondad. La libertad alcanza su perfección cuando está ordenada a Dios, nuestra bienaventuranza.”
Cuando vemos tanto mal en el mundo, nos podríamos preguntar, ¿No será mejor que Dios nos quite la libertad? De esa forma no existiría el mal, todos actuaremos conforme al plan de Dios, y no existiría ningún mal.
Parece una gran solución… Pero:
• La salvación consiste en el amor
• El amor es un acto de la libertad
• La libertad no puede ser abusada
• Si Dios nos quita la libertad… nos quitaría el amor
Es por eso que la oración colecta de este domingo es tan profunda y tan hermosa:
“Dios omnipotente y misericordioso, aparta de nosotros todos los males, para que, con el alma y el cuerpo bien dispuestos, podamos con libertad de espíritu cumplir lo que es de tu agrado”
“La libertad alcanza su perfección cuando está ordenada a Dios” (CIC 1731)
¿A dónde, a qué, con quién, hacía qué o quién ordenamos nuestra libertad?
Si esas preguntas no las contestamos nos estamos dirigiendo inevitablemente al camino de ser borregos, de ser víctimas de la moda, de la costumbre, del que dirán.
Los Cristianos estamos llamados a alinear, con amor, nuestra vida por Cristo, con Cristo y en Cristo.
III. Lectura de la Palabra, Reflexión y Explicación
La primera lectura está tomada del libro de los Reyes, este libro nos cuenta la historia de los Reyes, después del Rey David, y tiene como uno de los personajes principales al profeta Elías.
Hay que recordar que en la Transfiguración de Jesús, aparecieron junto a Él: Moises y Elías (La ley y los profetas), Elías es considerado el mayor de los profetas.
La lectura de hoy nos narra algo trascendentalmente Cristiano, la entrega de lo que mi mente y mi razón consideran muy valioso, a cambio de lo que mi fe y mi religión consideran muy valioso: Cumplir la voluntad Divina.
Existía en la época de nuestra primera lectura una gran sequía, por lo que no había suficiente alimento, por eso la mujer le dice al profeta: “No me queda ni un pedazo de pan; tan solo me queda un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite…voy a preparar un pan para mi y para mi hijo. Nos lo comeremos y luego moriremos”
Debemos entender que aquella viuda ya aceptó que va a morir de hambre, que ya no existe ningún futuro, sino la muerte, de Ella y de su hijo, por lo que aquello que le pide el profeta, que le haga un pan, parece fuera de la razón, ¿Por qué voy a darte lo último que me queda?
Aquí es donde debe entrar nuestra fe, si Dios me pide que le entregue mi pan, es porque Él me va a dar algo superior a cambio.
Esta mujer, “hizo lo que el profeta le había dicho”, y qué sucedió? “Tal como había dicho el Señor por medio de Elías” se cumplió lo prometido
No podemos ver el esplendor de Dios, si no estamos dispuesto a donar nuestra vida para el cumplimiento del plan divino, que no busca nuestra afectación, sino nuestro mayor beneficio.
En el Salmo de este domingo, el número 145, es la respuesta a una pregunta que podría habernos surgido de la primera lectura: ¿Cómo se que si le doy mi pan a Dios, Él me va a llenar mi tinaja de harina y mi vasija de aceite? La respuesta está en el estribillo: El Señor siempre es fiel a su palabra.
Ante esta situación surgen dos preguntas, ¿Yo soy fiel a mi palabra? Ante Dios? Ante mi familia? Ante mi esposa, mi esposo? Mis hijos?
El que cumple su palabra es un hombre justo, y dice el Salmo: “Ama el Señor al hombre justo”
¿Quieres recibir el amor del Señor, el amor de Dios? Se fiel a las promesas de tu bautismo, de tu confirmación, de tu matrimonio.
En la segunda lectura, tomada de la carta a los hebreos, somos llevados a una comparativa de la antigua alianza vs la nueva alianza.
En la antigua alianza se entraba en el templo, en la nueva alianza se entra al cielo.
En la antigua alianza se ofrecía una sangre que no era suya, en la nueva alianza Cristo ofrece su sangre.
La clave fundamental y que nos conecta con la liturgia de este domingo, es la entrega del Sacerdote de la nueva alianza, un sacerdote que está dispuesto a ofrecer su libertad por el amor, que como la mujer de la primera lectura, entrega todo lo que tiene, en el caso de Cristo, hasta la propia vida.
Nadie obligó a Cristo, Él se ofreció, Él se entregó por nosotros, puso el amor por nosotros por encima de su libertad.
Finalmente en el Evangelio de San Marcos, se nos narra una historia muy semejante a la historia de la primera lectura, una viuda, es decir una mujer que ha perdido, bajo la visión de aquella época, gran parte del sentido de su vida.
Esta mujer no solo era viuda, además, era pobre, es decir desde la visión pública de esta mujer es alguien sin importancia, su importancia no está en su lugar social, está en su disposición y entrega al plan de Dios.
Jesús nos presenta el contraste, de dar lo que somos, versus dar lo que nos sobra.
La entrega de la libertad, no es un entrega de sobras, es una entrega del ser humano integral, esta entrega debe estar fundada en el amor, si no es así, no es una entrega completa, debe ser como la entrega de Abel: primicia, completa, dispuesta y amorosa.
IV. Oración
Para la oración de nuestro domingo usaremos un canto, muy bello, llamado: Amar es Entregarse.
Amar es entregarse
Olvidándose de sí
Buscando lo que al otro
Pueda hacerle feliz
Que lindo es vivir, para amar
Que grande es tener, para dar
Dar alegría, felicidad
Darse uno mismo eso es amar
Si amas como a ti mismo
Y te entregas a los demás
Verás que no hay egoísmo
Que no pueda superar.
V. Compromiso
Reflexión:
- ¿Qué cosas le entrego a Dios?
- ¿Qué cosas me pide Dios que yo le de?
- Le doy a Dios lo que me sobra o le doy a Dios lo más importante
Acción:
- Escribir con qué acciones específicas estas amando a Dios y al prójimo.

El concepto de libertad bien asimilado, nos permite abrir un horizonte infinito al sentido de nuestra existencia.
Gracias Juan Carlos por iluminarme constantemente!
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