¿Cuánto sirves al prójimo? – XXIX Domingo del tiempo Ordinario

I. Experiencia de Vida

Quiero compartir un cuento, en la misma línea de la película, Cadena de Favores

“Cristian casi no vio a la señora, en el auto parado al costado de la carretera. Llovía fuerte y era de noche. Pero se dio cuenta que ella necesitaba de ayuda…

Así paró su auto y se acercó. El auto de la señora olía a tinta, de tan nuevo. La señora pensó que pudiera ser un asaltante. Él no inspiraba confianza, parecía pobre y hambriento.

Cristian percibió que ella tenía mucho miedo y le dijo: “Estoy aquí para ayudarla madame, no se preocupe. ¿Por qué no esperas en el auto que está más calentito? A propósito, mi nombre es: Cristian”

Bueno, lo que pasaba es que ella tenía una llanta pinchada y para colmo era una señora de edad avanzada, algo bastante incómodo. Cristian se agachó, colocó el gato mecánico y levantó el auto. Luego ya estaba cambiando la llanta. Pero quedó un poco sucio y con una herida en una de las manos…

Cuando apretaba las tuercas de la rueda ella abrió la ventana y comenzó a conversar con él. Le contó que no era del lugar, que solo estaba de paso por allí y que no sabía cómo agradecer por la preciosa ayuda. Cristian apenas sonrió mientras se levantaba.

Ella preguntó cuánto le debía. Ya había imaginado todas las cosas terribles que podrían haber pasado si Cristian no hubiese parado para socorrerla. Cristian no pensaba en dinero, le gustaba ayudar a las personas…

Este era su modo de vivir. Y respondió: “Si realmente quisiera pagarme, la próxima vez que encontrase a alguien que precise de ayuda, dele a esa persona la ayuda que ella precise y acuérdese de mí”…

Algunos kilómetros después la señora se detuvo en un pequeño restaurante, la camarera vino hasta ella y le trajo una toalla limpia para que secase su mojado cabello y le dirigió una dulce sonrisa…

La señora notó que la camarera estaba con casi ocho meses de embarazo, pero la misma no dejó que la tensión y los dolores le cambiaran su actitud…

La señora quedó curiosa en saber cómo alguien que teniendo tan poco, podía tratar tan bien a un extraño. Entonces se acordó de Cristian. Después que terminó su comida, y mientras la camarera buscaba cambio, la señora se retiró…

Cuando la camarera volvió quiso saber donde la señora pudo haber ido, cuando notó algo escrito en la servilleta, sobre la cual tenía 5 billetes de 100 euros.

Le cayeron las lágrimas de sus ojos cuando leyó lo que la señora escribió. Decía:

Tú no me debes nada, yo tengo bastante. Alguien me ayudó hoy y de la misma forma te estoy ayudando. Si tú realmente quisieras reembolsar ese dinero, no dejes que este círculo de amor termine contigo, ayuda a alguien…

Aquella noche, cuando fue a casa, cansada se acostó en la cama, su marido ya estaba durmiendo y ella se quedó pensando en el dinero y en lo que la señora dejó escrito…

¿Cómo puede esa señora saber cuánto ella y el marido precisaban de aquel dinero? Con el bebe que estaba por nacer el próximo mes, todo estaba difícil…

Quedo pensando en la bendición que había recibido, y dio una gran sonrisa…

Agradeció a Dios y se volvió hacia su preocupado marido que dormía a su lado, le dio un beso suave y susurró:

-Todo estará bien; te amo… Cristian!

II. Mensaje

La oración colecta de este domingo nos lleva a dos peticiones:

  1. Unir nuestra voluntad a la voluntad de Dios,
  2. Servir, con un corazón sincero

Ambos llamados son fundamentos del Cristianismo.

La entrega de la vida a los demás, para los demás, es el medio que Dios Padre eligió para salvarnos. 

III. Lectura de la Palabra, Reflexión y Explicación 

La primera lectura está tomada del libro del profeta Isaías, y existen en esta lectura un verbo, y un sustantivo trascendentales:

  • Verbo: Triturar
  • Sustantivo: Siervo

¿Es casualidad que estas dos palabras están juntas? No. 

Si estás dispuesto a servir, vas a tener que triturar tus planes, tus deseos y tus sueños y, como dijo la oración colecta unir tu voluntad de forma dócil, a la voluntad de Dios.

La belleza de este texto, es que la bendición que viene sobre aquel que sacrifica su vida por los demás, es que él será el medio que traerá prosperidad a los planes de Dios.

Es por eso que los sufrimientos del cristiano, no son meramente situaciones o accidentes humanos, son medios de santificación.

Del Salmo, tomado del capítulo 33 (32), quiero usar una sola frase: En el Señor está nuestra esperanza

Esto nos deriva en una serie de preguntas:

  • Si, Él Señor sufrió ¿A qué estamos llamados? ¿Es el sufrimiento un medio para encontrar a Dios? ¿Es mi entrega la forma de hacerme otro Cristo?
  • Si a quien recitamos este Salmo, no es leal, no es confiable, o no es justo, ¿Cómo es que 3,000 años después, lo seguimos recitando? El Señor, cumple y muestra su bondad, pero debemos volver a la oración colecta, debemos unir nuestra voluntad a la voluntad de Dios

Antes de ir a dormir, deberíamos recitar las últimas frases de este Salmo: Muéstrate bondadoso conmigo, con mi familia, con mi nación, puesto que en tí, Señor, confiamos. 

La segunda lectura, está tomada de la Carta a los Hebreos, muestra la gran diferencia de nuestra religión con otras religiones, nuestro Dios ha sufrido en carne propia nuestros sufrimientos, puesto que Él mismo ha pasado por las mismas pruebas que nosotros, excepto el pecado.

Por lo tanto podemos, como dijo el Salmo, confiar en que si unimos nuestra vida a la de Cristo, obtendremos cosas extraordinarias, no es que Dios se acople a nuestros planes, es que nosotros nos acoplamos a los suyos.

De esa forma obtendremos:

  1. Misericordia,
  2. Gracia,
  3. Ayuda.

En el Evangelio de San Marcos, vemos 2 partes.

En la primera parte, los hijos de Zebedeo, o del Trueno, Juan y Santiago, le piden a Jesús, algo que el mismo Jesús tacha de ignorancia: No saben lo que piden. A lo cual Jesús les pide que para lograrlo deben estar dispuestos a cumplir con la oración colecta, el unir su vida a la vida de Dios, y que deben dejar su deseo de poder, el verdadero poder del Cristiano está en la segunda parte del evangelio. 

La segunda parte del Evangelio plantea la estructura del Cristianismo: el que quiera ser grande entre ustedes, que sea su servidor.

Y, Jesús utiliza una palabra MUY fuerte, que sea el esclavo de todos. ¿Qué tanto soy el servidor de mi esposo, de mi esposa, de mis hijos, de mis padres? ¿Mido mi vida en acciones para servir a los demás?

Jesús pone el ejemplo, Él no vino a ser servido sino a servir, si nos queremos llamar Cristianos, debemos estar dispuestos a dar la vida, es decir, el día a día por servir a los demás.

IV. Oración

Vamos a usar para nuestra oración, la oración de San Francisco de Asís, para pedirle a Dios ser servidores:

Señor, hazme un instrumento de tu paz:

donde haya odio, ponga yo amor,

donde haya ofensas, ponga yo perdón,

donde haya discordia, ponga yo unión,

donde haya error, ponga yo verdad,

donde haya duda, ponga yo fe,

donde haya desesperación, ponga yo esperanza,

donde haya tiniebla, ponga yo luz,

donde haya tristeza, ponga yo alegría.

Oh, Señor, haz que yo no busque tanto

el ser consolado, como consolar,

el ser comprendido, como comprender,

el ser amado, como amar.

Porque dando es como se recibe,

olvidándose de sí es como se encuentra,

perdonando es como se es perdonado,

muriendo es como se resucita para la vida eterna.

Amén.

V. Compromiso

Reflexión: 

  • ¿Mido mi vida en acciones para servir a los demás?
  • ¿Entiendo que al servir, me hago uno con Dios?
  • ¿A quién quiere Dios que le sirvas?

Acción: 

  • Hacer una lista de las cosas que realizas para servir a los demás.
  • Cada vez que hagas conciencia de que has servido, ponlo en las manos de Dios.

Publicado por Juan Carlos Carrillo

Juan Carlos Carrillo es un predicador Católico. Ha trabajado para distintos movimientos religiosos, como el Regnum Christi, Familia Educadora en la Fe, la Arquidiócesis de Tlalnepantla, entre otros. Juan Carlos inicio su formación religiosa en Familia Educadora en la Fe desde los 3 años. A los 13 años se convirtió en animador de grupos juveniles. A los 19 años entro al movimiento Regnum Christi donde se encargo en durante varios años de los Círculos de Estudios, Horas Eucarísticas y Retiros. A los 24 años se convirtió en el Vice-Coordinador Nacional de Universitarios del Movimiento Familia Educadora en la Fe y a los 27 tomo la responsabilidad como Coordinador Nacional de Juveniles del mismo movimiento. Juan Carlos se dedica a dar charlas, conferencias y catecismo a jóvenes y adultos buscando que encuentren el amor de Dios en sus vidas.

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