El miedo vs La Fe ¿Cuál domina tu vida? – XII Domingo del tiempo Ordinario

El miedo o la Fe, ¿Cuál domina tu vida?

Este domingo en especial las lecturas nos van hablar sobre el tema del poder sobrenatural de las cosas, las cosas que están más allá de nuestras capacidades y que muchas ocasiones nos causan miedo, pero ¿Qué es el miedo? es una pregunta muy válida si no nos cuestionamos que nos da miedo en muchas ocasiones no sabemos desde donde nos puede hablar Dios. 

Las lecturas de este domingo nos hablan muy bellamente de un Dios que nos habla desde el abismo y desde la tormenta; Ese abismo desde donde Dios nos puede hablar dice San Juan de la Cruz, que es la “La noche oscura” en muchas ocasiones Jesús, Dios Padre o el Espíritu Santo nos pueden hablar, justamente, desde esa noche oscura, desde la oscuridad, desde una crisis, desde una traición, o desde un dolor.

Nosotros tenemos la oportunidad de decidir si es una trampa o un trampolín, si unimos dicho dolor, traición o sufrimiento a los de Cristo, o si lo tomamos solamente con nuestra humanidad y nuestras capacidades;  si decidimos tomar aquello que nos duele aquello, que nos lastima como un mal o ver en aquello una oportunidad de encontrarnos con nosotros mismos, encontrarnos en la discapacidad del otro de amar, y de encontrarnos en la gran capacidad de Dios de amar.

I. Experiencia de Vida

Cuando era pequeño nos gustaba ir a mi familia y a mí a la playa, íbamos no solamente mi familia nuclear, es decir mi papá, mi mamá, y mi hermano: íbamos normalmente con mis primos, con mis tías, y recuerda la frase de mi primo Adrián cuando vio la primera vez el mar, que se se espantó muchísimo, y dijo una frase que al día de hoy resuena en mi corazón, Él era un chiquillo de de de 4 o 5 años cuando mucho y decía: “Ayúdame porque yo solo no puedo ayudarme” es una frase bellísima, muy profunda, y súper cierta; en muchas ocasiones nosotros mismos no podemos ayudarnos y normalmente lo que nos causa miedo es aquello en lo cual no sentimos incapaces, no sentimos discapacitados, nos sentimos poco preparados, y ahí es donde Dios se hace fuerte, yo puedo permitirle en mis miedos a Dios hacerse grande, eso no significa que uno no tenga que prepararse, eso no significa que uno no tenga que buscar humanamente el ser mejor, no, no, para nada, lo que significa es que ante las dificultades tenemos que confiar, nos lo va a decir San Pablo en la segunda lectura, en que somos de Cristo y si somos de Cristo obtenemos lógicamente los mismos bienes y beneficios que Él tiene.

II. Mensaje

En varias ocasiones en la liturgia del día de hoy vamos a ver un conflicto, un enfrentamiento y un choque entre el miedo y la fe, y pareciera que lo más contrario a la fe es el miedo; lo primero que dice Jesús al resucitar a sus discípulos es: “No tengan miedo” ¿Por qué es importante esta frase? porque no puede crecer la fe en Dios si estamos llenos de miedo y por otro lado no podemos alejarnos del miedo que es algo super humano sin Fe.

El miedo nos puede paralizar y ese es el miedo del cual hoy la liturgia nos habla y nos dice ese miedo, ese miedo no es de Dios, ese miedo surge justamente de estar alejado de Dios, entonces en este enfrentamiento entre el miedo y la fe, solamente podemos tomar un camino o tomamos el camino de estar todo el tiempo miedosos o tomamos el camino de la fe, nos lo dice San Pablo en la segunda lectura: Si Cristo ya murió por nosotros ¿qué más puede suceder? Lo mismo que le va a pasar a los discípulos en el evangelio si Cristo va en tu barca aunque la barca se llene de agua, no se va a voltear, en muchas ocasiones en la vida, nuestra barca, nuestro pequeño barco, nuestra vida se va a llenando de agua y decimos esto esto ya está apunto de de voltearse, pero es que en muchas ocasiones esa sensación no las deja Dios sentir para que dejemos de confiar en nosotros, para que le demos el timón de nuestra vida a Él, para que no salgamos de nuestra confianza en nosotros mismos y dejamos que Él sea el que lleve nuestra vida ¿algo fácil? NO, para nada,nada fácil porque todo lo que nos dice el mundo hoy es: control. No hay nada más alejado de Dios que intentar tener control, y no solo ese control es inútil, sino que llega a ser un poco ilógico. No tenemos control de nada. Yo siempre pongo un ejemplo, no tenemos control de nuestros de nuestras necesidades más básicas, no tenemos control del horario en que nos da sueño, no tenemos control a que hora nos dan ganas de ir al baño, no tenemos control sobre a qué hora nos da hambre, no tenemos control de nada eso, ¿Cómo por qué habríamos de tener control sobre lo que va pasar en el universo? o como dice el Evangelio sobre las tormentas. 

Entonces más allá de buscar controlar la tormenta acerquémonos con fe a Cristo y tomemos la tormenta junto con Él.

III. Lectura de la Palabra, Reflexión y Explicación

La primera lectura de este domingo está tomada del libro de Job, hay muchos estudiosos de la Biblia que dicen que este libro fue el primer libro escrito de la biblia, es cronológicamente anterior al Pentateuco, los primeros cinco libros que aparecen en la biblia, el principal motivo del libro de Job es: porque pasan cosas malas las personas buenas. El libro nos lleva en una narrativa de lo que hemos pasado todos en esta vida, si yo no he hecho algo malo ¿Por qué a mí me pasan estas cosas malas? bueno Job pasa por ese mismo momento y aunque Job es muy paciente y aguanta todos estos sufrimientos, hay un momento en que Job reta Dios, le pregunta ¿por qué? ¿por qué a mí? y en esta lectura, Dios le contesta en el primer párrafo del capítulo 38: “El señor habló a Job desde la tormenta” Dios se puede valer de las cosas malas en tu vida para hablarte, el tema no es lo que Dios diga, el tema si tú tienes las orejas limpias y el corazón dispuesto para escuchar lo que Él quiere.

Quiero resaltar 1 idea de esta lectura de Job:

Dios pone límites. Dice la lectura: “Yo (Dios) le puse límites al mar” y más adelante dice ?”Yo le impuse límites” 

Dios  es cariñoso, Dios es misericordioso, Dios es comprensivo, y por eso pone límites a las cosas, si Dios le puso límites al mar también nos puso límites a nosotros. 

Hay que reconocer que tengo un límite, tengo una capacidad de hasta donde puedo llegar y hasta donde no, en el acto de reconocer mi límite, implícitamente reconozco que Dios no tiene límites, que Dios es infinito, eso me hace ver mi pequeñez y su grandeza.

¿Dónde puso Dios los límites de tus capacidades? no eres el todo poderoso y en esos límites, en esos miedos, allí encontramos a Dios. 

Como inicio esta primera lectura, desde la oscuridad, desde lo desconocido, desde lo que no controlo ahí también me puedo encontrar con Dios, si tengo el corazón bien dispuesto

El salmo de este domingo, es el salmo Salmo 107 (106) quiero ocupar solamente 2 frases de este salmo 

  1. El primer párrafo termina con una frase: “En medio del abismo contemplaron” ¿qué significa esto de en medio del abismo? lo mismo de la primera lectura así como podemos ver desde la tormenta, también podemos ver desde el abismo, porque en ese momento que estoy en el abismo, que estoy en la tormenta, que estoy en mi incapacidad, lo único que me permite poder salir es: la fe en Dios 
  2. Termina el salmo diciendo: “Los prodigios que su amor por el hombre ha realizado”. No podemos ver el amor de Dios si no lo vemos en su poder de rescatarnos, del abismo, de la tormenta, desde nuestra pequeñez es desde donde podemos ver a un Dios magnífico, nadie dice que sea fácil, pero debemos tener confianza en que Dios nos da la tormenta, para salir juntos, con una fe más fuerte, con una relación más íntima, ¿Cuando me va a sacar? como dice la antífona de la comunión: a su tiempo. Los tiempos de Dios son perfectos, los nuestros, no.

La segunda lectura está tomada de la carta de San Pablo a los Corintios, como es costumbre de San Pablo, Él hace un juego de palabras, un ir y venir de palabras, donde nos pone un choque entre la muerte y la vida, si Cristo murió por todos significa que todos hemos muerto a la vida previa, en esta nueva vida ya no estamos basados en las reglas impuestas por el mundo, sino por las reglas impuestas por Cristo, por lo tanto, ya no puedes vivir bajo las reglas tuyas o las del mundo, debemos de vivir bajo las reglas del propio Cristo, por eso San Pablo dice que el que vive según Cristo es una criatura nueva.

Finalmente el Evangelio de San Marcos, nos encontramos con la narración de la tormenta. Quiero rescatar 4 frases:

  1. Vamos a la otra orilla. Cristo siempre nos va a llevar fuera de nuestro círculo de confort, no hay Fe, no hay crecimiento, no hay trascendencia, si nos movemos en las mismas olas de la misma costa, del mismo mar, se debe ir a la otra orilla. Y el enemigo de ir a la otra orilla es el miedo.
  2. Las olas se estrellaban contra la barca y la iban llenando de agua. Cambiemos la palabra olas por problemas, cambiemos la palabra barca, por familia, iglesia, país, yo, y finalmente cambiemos agua por dificultades. ¿Les suena familiar?
  3. Jesús dormía en la popa. La popa es la parte trasera del barco. Jesús no puede ir en la parte trasera de tu vida, Jesús debe ir en la proa, al frente liderando.
  4. Jesús después de calmar la tormenta hace 2 preguntas, que son una competencia muy fuerte y son nuestra reflexión semanal:
    1. ¿Por qué tenían tanto miedo? 
    2. ¿Aún no tienen fe?

IV. Oración

Señor, sé luz en mi mente, paz en mi corazón, sabiduría en mis decisiones, amor en mis relaciones. Te necesito, sólo Tú eres capaz de calmar mis penas. Sólo en Ti tengo depositada mi esperanza, sólo en Ti podré encontrar un lugar donde protegerme, y así no darle lugar al miedo y a las distintas formas del mal.

Muchos miedos son los que me atacan a diario. Por eso, hoy, reconozco ante Ti que estoy plagado de miserias, y acudo a Ti como mi amigo y mi hermano, para que me llenes de tu alegría y tu gozo, para que renueves esa fuerza esperanzadora que levanta del suelo a todos quienes confiados a Ti buscan ayuda

Señor mío, Tú conoces que todos los vacíos de mi ser, sólo pueden ser llenados por tu gracia y tu presencia. Mis miedos, mis preocupaciones, mis dolores, mis confusiones, sólo pueden encontrar soluciones y sanación en Ti. Sé que con tú ayuda podré superar todos esos miedos que no me dejan avanzar. Muéveme con tu Santo Espíritu. Tú me acompañas y me das valor para enfrentar esas circunstancias que ponen a temblar mis rodillas. Me mantengo fiel a Ti, porque estoy seguro que no me vas a fallar. Toma mi vida Señor, toma mi mente y mi corazón y hazme un fiel discípulo de tu amor.

Tú me das la certeza de una esperanza tranquila y llena de gozo cuando, en muchas ocasiones en tu Evangelio, dices «No teman». Quien cree en Ti jamás quedará defraudado y no habrá temor alguno que haga tambalear su fe.

Quiero dejar que te acerques siempre a mí, vivir en comunión contigo toda mi vida, que mis faltas jamás me separen de tu amor porque siempre busco tu perdón. Todo miedo que hay dentro de mí se desvanece cuando te acepto y mi boca dice confiado: «Creo en Ti, Señor mío». Toca mi corazón, sánalo, libéralo del miedo y de las situaciones adversas que lo hacen poner inquieto. Eres mi fortaleza y estoy seguro de que tu amor y tu misericordia no se apartan de mi espíritu.

Confío en tu promesa fiel, confío en tu Palabra que me conforta. Quiero que también a mí me digas esas palabras de esperanzas que le pronunciaste a Josué «No tengas miedo ni te acobardes, porque Yo, tu Señor y Dios, estaré contigo dondequiera que vayas.» (v 1,9)

Sopla Señor mío, sopla fuerte, sopla las bendiciones sobre mí que traen consigo tu Espíritu Santo para que me ayudes a creer y a dar un verdadero testimonio de tu amor al mundo, sin temores, sin miedos. Muéveme, Jesús mío, con tu Santo Espíritu, que me acompañe siempre en todos mis retos y en aquellos momentos de desolación y de flaquezas que a veces siento que me tumban al piso y me hacen incapaz de continuar la lucha por ser cada día mejor.

Dame la fuerza y tu poder para vencer los miedos y estar libre de angustias. Guía mi corazón y mi mente con el Espíritu Santo, esa presencia poderosa contenida en tus tres divinas personas que ilumina nuestras vidas y nos hace ser personas decididas y valientes en la fe.

Te amo Jesús, y confío en que en este momento, Tú estás rompiendo con todas esas cadenas que me tienen atado a la desesperanza, y aunque camine por sendas oscuras, ya no vacilare ni temeré, porque tu fuerza y tu poder están conmigo y me infundes confianza. 

Amén

V. Compromiso

Reflexión: 

  • ¿A qué le tienes miedo?, 
  • ¿Tu fe vence a tus miedos?

Acción: 

  • Reconocer mi mayor miedo y entregárselo en las ofrendas de la mi próxima misa

Publicado por Juan Carlos Carrillo

Juan Carlos Carrillo es un predicador Católico. Ha trabajado para distintos movimientos religiosos, como el Regnum Christi, Familia Educadora en la Fe, la Arquidiócesis de Tlalnepantla, entre otros. Juan Carlos inicio su formación religiosa en Familia Educadora en la Fe desde los 3 años. A los 13 años se convirtió en animador de grupos juveniles. A los 19 años entro al movimiento Regnum Christi donde se encargo en durante varios años de los Círculos de Estudios, Horas Eucarísticas y Retiros. A los 24 años se convirtió en el Vice-Coordinador Nacional de Universitarios del Movimiento Familia Educadora en la Fe y a los 27 tomo la responsabilidad como Coordinador Nacional de Juveniles del mismo movimiento. Juan Carlos se dedica a dar charlas, conferencias y catecismo a jóvenes y adultos buscando que encuentren el amor de Dios en sus vidas.

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