El que cree en Jesús, tiene vida eterna – IV Domingo de Cuaresma

I. Experiencia de Vida

Nos estamos enfrentando, debido a la pandemia, a ver la muerte mucho más de cerca, vemos la muerte en familiares, amigos y conocidos, y de pronto la muerte ya no se ve tan lejana ya no es algo que solamente le sucede a los viejos o a la gente que sufre un accidente le sucede por igual a la gente buena y mala y eso nos tiene que llevar a una serie de preguntas metafísicas ¿para qué estoy en esta vida? ¿Cuál es el sentido de mi vida? ¿Para qué la estoy viviendo? ¿Hacia dónde dirijo mis pasos? ¿En que debo dedicar mi vida? Si mañana muriera ¿A qué dedicaría mis últimas horas?

El patrono de la juventud, San Luis Gonzaga, se encontraba jugando, y a la mitad del juego un compañero le pregunta: «¿Qué harías si supieras que el Señor te llama para el juicio final?» San Luis contestó: «Seguiría jugando». 

¿Por qué?

Porque Él estaba alerta y no necesitaba encontrarse constantemente en oración explícita, pues toda su jornada era guiada por el consejo paulino: “Sea que comáis, sea que bebáis o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios” (I Cor 10, 31).

II. Mensaje

Cuatro puntos de vista, que el amor de Dios es el más grande, según Santo Tomás de Aquino.

  1. La persona que ama. 
    1. Es Dios quien ama inconmensurablemente. 
    2. El amor inicia en Dios, nosotros devolvemos ese amor «Tú eres quien ama a su pueblo; todos los santos están en tu mano.» (Deut. 33: 3).
  2. Jesús, desde su condición del amado, ya que es hombre, criatura corporal del mundo, es decir, que existe en el pecado: «Dios, no obstante, nos demostró su amor al enviar a Cristo a morir por nosotros, aun cuando éramos pecadores.» (Rm 5 : 8).
  3. La grandeza de lo que Dios nos regala: sus dones.
    1. Por amor, todo se no es dado como un regalo. 
    2. Como dice San Gregorio: «La prueba del amor está en las obras. Donde el amor existe se obran grandes cosas y cuando deja de obrar deja de existir”. 
    3. Dios nos ha dado el mayor de los dones, su Hijo Unigénito, y por eso dice que dio a su Hijo Unigénito. “El que no retuvo a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos de nosotros «(Rom. 8:32).
    4. Dice su Hijo, es decir, su Hijo natural, consustancial al Padre, no un hijo adoptivo, 
    5. No habla de aquellos hijos de los que el Salmista dice: «Yo digo: Ustedes son dioses» (Sal. 82: 6). 
    6. Esto muestra que la opinión de Arrio es falsa: porque si el Hijo de Dios fuera una criatura, como Arrio dijo, la inmensidad o el amor de Dios mediante la toma de la bondad infinita, que ninguna criatura puede recibir, no podría haberse revelado en él. 
    7. Finalmente, dice Unigénito, para mostrar que Dios no tiene un amor dividido entre muchos hijos, pero todo es para ese Hijo que dio para probar la inmensidad de su amor: «El Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que Él mismo hace» (Juan 5, 20).
  4. La grandeza del fruto de su amor, porque por Él tenemos la vida eterna. 
    1. Por eso dice, para que todo el que crea en Él no se pierde, mas tenga la vida eterna, que él obtuvo para nosotros mediante la muerte de cruz.

III. Lectura de la Palabra, Reflexión y Explicación

En la primera lectura, tomada del libro de Crónicas, se nos narra la caída del pueblo de lo Santo, lo único, lo perfecto, lo planeado por Dios a la profanación.

¿Qué es profanar?

Hay 2 definiciones claras de la Real Academia Española:

  1. Tratar algo sagrado sin el debido respeto
  2. Deslucir, desdorar, deshonrar, prostituir, hacer uso indigno de cosas respetables.

Eso es lo que nos cuenta, posiblemente el profeta Ezra en esta lectura, como todos fueron infieles al plan de Dios, lo que era Santo, fue profanado, y mancharon la casa del Señor, no sólo la física, sino la personal, la espiritual, ante eso Dios no tiene otra opción que, lo veremos en el Evangelio, darnos a su Hijo para salvarnos.

En el Salmo de este domingo, debemos hacer un ejercicio de parafraseo para ver la profundidad en nuestra actualidad.

Cada vez que veamos Babilonia, cambiemoslo, por lejos de Dios, y cada vez que veamos Jerusalén, pongamos cerca de Dios.

La Segunda Lectura, de la Carta de San Pablo a los Efesios, es profunda, bella, y poco entendida. Partamos en pedazos para poder entenderla.

  1. Estábamos muertos por nuestros pecados
    1. Si el centro somos nosotros, y fuéramos juzgados por nuestros actos, estaríamos sin esperanzas, y a la deriva, condenados a estar alejados de Dios.
  2. Él nos dio la vida con Cristo y en Cristo.
    1. En cada Misa, repetimos esta fórmula: Por Cristo, con Él y en Él.
    2. Cristo mismo, nos dice que Él es el Camino, solo con Él y en Él, podemos llegar al Padre.
    3. La verdadera vida no la vamos a encontrar metiéndonos más en nosotros mismos, la vamos a encontrar en la medida que estemos con y en Cristo.
  3. Con Cristo y en Cristo nos ha resucitado.
    1. Cristo vino a la profundidad de nuestro pecado, y de ahí nos sacó, desde ahí nos resucitó.
  4. Con Él nos ha reservado un sitio en el cielo.
    1. Aquí veo con claridad la imagen del Juicio Final de Miguel Angel, Cristo ha muerto para que todos los que crean en Él, disfruten del paraíso creado por su Padre, mas es justo, y solo permite la entrada a los que vivieron buscando ese sitio en el cielo.
  5. Hemos sido salvados por la gracia
  6. Mediante la fe,
  7. No por nosotros mismos,
  8. Sino por un don de Dios.
    1. Esta tétrada, es bellisima, hemos obtenido la salvación como regalo, solo podemos llegar a ese regalo mediante la fe, sin ponernos a nosotros como dueños de dicha salvación, sino que lo hemos obtenido por un don de Dios
  9. No se debe a las obras… hacer el bien que Dios ha dispuesto que hagamos
    1. San Pablo nos está explicando que las obras, tienen sentido, si y sólo si las hacemos en Imago Dei, no desde nuestro ego, o nuestros planes, sino desde la disposición del Fiat, de María, del hágase en mí según tu Palabra (Lc 1,38)

El Evangelio de hoy se nos narra que Jesús tuvo el único diálogo, no una discusión, con un hombre formado en la Ley y los Profetas: Nicodemo.

Interesante el ver que Jesús menciona la historia de los judíos en el desierto y las serpiente, es el ver nuestro propio pecado, lo que nos lleva a comprender todo lo malo que hemos realizado. De igual manera ver a Cristo en la cruz, debe de llevarnos a reflexionar a lo que yo he realizado en mi vida, mis pecados y mis actos, mis pecados están siendo expiados por Jesús en la cruz.

En este diálogo Jesús le dirá una de las líneas más importantes de toda la Biblia: «Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga la vida eterna«. 

“Creer” significa mucho más que aceptar la verdad de una idea; es entrar en el espacio abierto por la muerte del Hijo de Dios. 

Cuando haces eso, naces de nuevo; cuando haces eso, tienes vida eterna.

Leamos las siguientes líneas con la imagen del Juicio Final en mente, “Dios no envió a su hijo para condenar al mundo”, sino que este Hijo de Dios, vino a abrir las puertas del cielo, a preparar un espacio para que disfrutemos de ese Paraíso, pero la puerta de entrada a ese Paraíso es Cristo.

Si no estás dispuesto a obrar conforme a la verdad, que es Cristo, no puedes entrar a disfrutar de su Reino.

IV. Oración

Señor Dios, luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo, 

Ilumina nuestros corazones con el resplandor de tu gracia,

Para que podamos siempre pensar lo que es digno y grato a tus ojos y amarte con sincero corazón. 

AMEN

V. Compromiso

Reflexión: 

  • ¿Qué ha dispuesto Dios que hagas de tu vida?
  • ¿En qué momentos he preferido las tinieblas y rechazado la luz de Dios?
  • De este día ¿Qué es digno y grato a los ojos de Dios?

Acción: 

  1. Decir en voz alta: “Mi vida es por Cristo, con Cristo y en Cristo… aquí estoy Señor para hacer tu voluntad”
  2. Hacer la señal de la cruz en la frente de nuestros seres amados
  3. Rezar el Credo en familia, confirmando lo que Creemos (y, así entrar en el espacio abierto por la muerte del Hijo de Dios).

Publicado por Juan Carlos Carrillo

Juan Carlos Carrillo es un predicador Católico. Ha trabajado para distintos movimientos religiosos, como el Regnum Christi, Familia Educadora en la Fe, la Arquidiócesis de Tlalnepantla, entre otros. Juan Carlos inicio su formación religiosa en Familia Educadora en la Fe desde los 3 años. A los 13 años se convirtió en animador de grupos juveniles. A los 19 años entro al movimiento Regnum Christi donde se encargo en durante varios años de los Círculos de Estudios, Horas Eucarísticas y Retiros. A los 24 años se convirtió en el Vice-Coordinador Nacional de Universitarios del Movimiento Familia Educadora en la Fe y a los 27 tomo la responsabilidad como Coordinador Nacional de Juveniles del mismo movimiento. Juan Carlos se dedica a dar charlas, conferencias y catecismo a jóvenes y adultos buscando que encuentren el amor de Dios en sus vidas.

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