I. Experiencia de Vida
Pretemporada = Cuaresma.
La Cuaresma es una oportunidad para volver a lo básico a lo fundamental
Platón decía que la felicidad parte de 3 cosas:
- Lo bueno,
- Lo verdadero, y
- Lo bello.
En temas previos he platicado sobre la importancia de la belleza en nuestra religión. Hoy la liturgia nos lleva a reflexionar y profundizar en la importancia de la ley, es decir lo bueno y lo verdadero.
II. Mensaje
Los 10 mandamientos están escritos en un formato de 3 y 7 mandamientos.
Diríamos que los primeros 3 están en el orden de Dios y los últimos 7 en el orden del prójimo.
Fuera del 6 mandamiento, los mandamientos hablan hacia afuera, es decir como nosotros debemos ajustarnos primero a Dios y después a los hombres, nuestros hermanos.
Las leyes de Dios no son cambiantes, ni tienen un punto de vista hoy y otro mañana, esta ley tiene al menos 3500 años, y siempre ha sido cuestionada, rechazada, y negada, más la razón para que estuviera escrita en piedra es para que nos quedara claro que no es una cuestión móvil, o una cuestión de épocas o de gustos, es una ley buena y verdadera.
Dios no se queda únicamente como un director general a mandar sobre el mundo, tanto nos ama, que nos ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Chris Stefanick, en su libro: “Absolute Relativism” tiene un concepto importantísimo sobre el relativismo que vivimos frente a la ley, lo bueno y lo verdadero, el problema del relativismo, es que es ampliamente aceptado porque es pocas veces juzgado, el hecho de que los Cristianos nos hagamos exámenes de conciencia son la mejor medicina contra el relativismo.
Santo Tomas de Aquino en la Suma Teológica en su pregunta 90 nos dice: “La ley es una ordenación de la razón para el bien común, promulgada por el que está a cargo de la comunidad”
Esto significa 2 cosas
- La Ley de Dios no está contra la razón, sino que busca el orden de la razón
- Quien creo esa ley no solo manda, sino que está encargado de la comunidad
III. Lectura de la Palabra, Reflexión y Explicación
En la primera lectura de este domingo 3o del tiempo de Cuaresma, Dios nos recuerda los 10 Mandamientos.
No debemos de leer los diez mandamientos como una ley sin razón, sino que debemos de conectar con lo que decía Santo Tomás esta ley busca ordenar la razón.
Busca ordenar nuestra vida, busca ordenar el cosmos, busca poner al ser humano de nuevo en el centro del precioso jardín el Edén, es decir en el Reino de Dios. la Ley la debemos de ver como una forma de restablecer mi relación con Dios restablecer mis planes en base a los planes y preceptos de Dios y así lograr la verdadera felicidad.
Hoy es trascendental el hacer un examen de conciencia basado en estos diez mandamientos
El Salmo de este domingo, es como casi siempre los Salmos, una respuesta de mi parte a Dios.
Así vemos que en la primera estrofa la Ley del Señor es perfecta del todo y reconforta el alma, es decir, el objetivo de la ley NO es imponer por imponer o que busque que el que la cumpla este inquieto, molesto, o negativa sino que busca que mi alma esté en paz por eso se lee en la segunda estrofa que busca la rectitud y la alegría para el corazón.
Esta Ley siempre es estable, no cambia de acuerdo al humor de Dios, o a las modas pasajeras, NO ES RELATIVA, y debido a todo esto yo debo de alinear mi boca y mis anhelos, mis deseos a estos planes, a est ley de Dios, a su palabras, que es Jesucristo.
En la Segunda Lectura, de forma muy corta, San Pablo nos da un razonamiento, corto, pero muy profundo, los Cristianos nos buscamos los signos de Dios o la Sabiduría de Dios en algo etéreo, ya lo tenemos claro en Jesucristo.
Nosotros no exigimos señales, ni buscamos o pedimos sabiduría, Ya sabemos que esas señales y esa sabiduría fueron dadas en Cristo a nosotros (por Cristo, con [Él y en Él) por eso vamos y predicamos constantemente que a nuestro Dios lo crucificaron, y resucitó al tercer día.
En el Evangelio, de San Juan, leemos que Jesús echa del templo lo que no es prioritario para alabar a Dios, para cumplir sus mandamientos o
Previamente había platicado sobre el tema de la autoridad de Jesús, hoy le vuelven a cuestionar dicha autoridad, y Jesús contesta con acciones y hechos, los que veremos en su resurrección: “destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré”, ahí está la señal que pedían los judios, ahí está la sabiduría que pedían los paganos.
Cristo tiene autoridad por:
- Ser el Hijo de Dios
- Obedecer la ley del Padre, y
- Resucitar de entre los muertos
Lo que leemos en el Evangelio de hoy está escrito en los cuatro evangelios, es el acto profético paradigmático de Jesús de limpiar el templo. Ubicado en el corazón de la ciudad santa de Jerusalén, el templo era el centro político, económico, cultural y religioso de la nación. Dar la vuelta a las mesas de los cambistas y expulsar a los comerciantes, gritar enfadado y alterar el orden de ese lugar era atacar la institución más sagrada de la cultura, la encarnación inexpugnable de la tradición.
Muchos de los estudiosos del Nuevo Testamento sostienen que este evento – impactante, y sin precedentes – es lo que finalmente persuadió a los líderes de que Jesús merecía la ejecución.
IV. Oración
Mírame, oh amado y buen Jesús, un pecador, caído y lleno de confianza a tus pies. Mis pecados me llenan de temor y no encuentro otro refugio que tu Corazón amoroso.
A la vista de ese divino Corazón, la confianza vuelve otra vez a mi alma.
Soy, en verdad, Señor, ingrato, he correspondido mal a tu amor, ofendiendote a Ti, que eres mi Papito bondadoso.
No soy digno de ser llamado tu hijo, y mi pobre corazón no puede vivir sin Ti.
Merezco un juez severo; pero en vez de esto, encuentro un Dios, lleno de ternura y amor, clavado en la cruz, por mi bien, y con los brazos abiertos, dispuesto a recibirme, cual Padre amoroso.
Tus cinco llagas son como otras tantas lenguas que me invitan al arrepentimiento y hablan a mi pobre corazón: vuélvete, hijo mío, vuélvete a Mi, arrepiéntete y no dudes de mi amor y de mi perdón.
Acaba, mi Señor, la obra que en tu infinita caridad has comenzado. Dame un poco de aquel conocimiento y de aquel dolor que tú tenías de mis pecados, cuando en el huerto de los Olivos sudaste sangre, y caísteis como muerto sobre Tu sagrado rostro, para que yo comprenda el peso y la malicia del pecado y obtenga un verdadero dolor.
Ilumina mi entendimiento para que conozca claramente mis pecados. Fortalece mi voluntad para rechazar mis pecados y arrepentirme de todos ellos.
Oh María, Madre de los dolores, ayudadme en esta grande tribulación de mi alma.
Angel de mi guarda, Santos y Patronos míos, rueguen por mí, para que haga una buena confesión.
AMEN
V. Compromiso
Reflexión:
- Hacer mi examen de conciencia
Acción:
- Leer los numero 1975 al 1986 del Catecismo de la Iglesia Catolica
- Seguir los 5 pasos para una buena confesión
- Examen de conciencia.
- Dolor de los Pecados.
- Decir todos los pecados al confesor.
- Cumplir la penitencia.
- Propósito de enmienda.
