Bebiendo con los Santos – San Blas

De este Santo  obispo sólo sabemos con alguna certeza que murió mártir por Cristo en su propia sede episcopal, Sebaste, en Armenia (hoy Turquía), hacia el año 316. Todos los demás datos de su vida son legendarios y fueron recopilados hasta cuatrocientos años después de su martirio. 

Es uno de los catorce santos ayudantes, que son un grupo de santos venerados juntos en el catolicismo porque se cree que su intercesión es particularmente eficaz, especialmente contra diversas enfermedades. Este grupo se originó en el siglo XIV al principio en Renania (el nombre utilizado para un área vagamente definida de Alemania Occidental a lo largo del río Rin), en gran parte como resultado de la epidemia (probablemente de peste bubónica) que se conoció como la Peste Negra.

Según esas tradiciones, San Blas era un obispo ejemplar que supo promover, junto con la evangelización, la atención caritativa hacia los pobres. Existe una versión de que fue médico y ayudó a todo, pobres y ricos, católicos y no católicos. Precisamente por esta razón, fue escogido como obispo por el mismo pueblo, al morir el Pastor de la sede de Sebaste. Al estallar la persecución, los mismos fieles rogaron al obispo que se escondiera. San Blas se retiró a una cueva de las montañas vecinas. Dicen que los mismos animales salvajes se acercaban al obispo ermitaño reconocían instintivamente su bondad. 

Fue descubierto por unos cazadores paganos, quienes lo llevaron preso al gobernador Agrícola de Capadocia. En la cárcel del lugar se le acercó, en cierta ocasión, una mujer cuyo hijo estaba muriendo de asfixia por el hueso de un pescado que le obstruía la garganta. El santo curó al niño. 

«San Blas bendito, que se ahoga este angelito» Es una jaculatoria, mezcla de oración suplicante y quizá con algo de memoria mágica, cuando un niño que se tragó algo y no puede respirar por un dulce o si se traga el chicle, la jaculatoria debe venir acompañada de un buen golpe seco en la espalda.

Por haber rechazado el sacrificio a los ídolos fue torturado en forma cruel. Por medio de una especie de peine metálico le fue quitada la piel y la carne de los huesos. Por fin lo decapitaron. 

En Europa central San Blas se cuenta desde la Edad Media, entre los Santos más eficaces; muchas iglesias y conventos llevan su nombre. En las regiones tradicionales católicas, el día 3 de febrero se reza la oración y bendición de San Blas, con dos velas cruzadas en forma de equis, que se colocan sobre la garganta para pedir a Dios la salud corporal. 

La fórmula ritual de la bendición es: 

Por intercesión de San Blas, obispo y mártir, el Señor te libre del mal de la garganta y de cualquier otro mal. 

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. 

Amén.”  

San Blas puede ser honrado con algo de su antigua patria. 

El brandy armenio como Ararat o Dvin, Oghi (un vodka de frutas armenio) y el vino armenio son todas opciones. De hecho, Armenia es una de las regiones productoras de vino más antiguas del mundo, aunque su disponibilidad dependerá del lugar donde vivas. 

Los vinos italianos Biagio, son los recomendados para esta fiesta. «Biagio» es la traducción de «Blas».

Dicho esto, casi cualquier cosa para calentar la garganta en este día de invierno sería una forma apropiada de honrar al santo patrón de las gargantas. ¿Qué tal una bebida llamada Down the Hatch?

Para brindar con San Blas

Dada la protección de San Blas de la zona de la boca y la garganta y su asociación con el pescado (o al menos sus espinas), puede añadir a un grito de «¡Por la escotilla!» (Down the hatch!

Un brindis irlandés: «La salud del salmón para ti: una larga vida, un corazón lleno y una boca húmeda«

Down the Hatch

  • 1 ½ oz de bourbon
  • ¾ oz de brandy de moras
  • 2 pizcas de amargo de naranja

Vertir todos los ingredientes en una coctelera llena de hielo y agitar cuarenta veces.

Colar en una copa de cóctel.

Bendición de pan, vino, agua y frutas: para el alivio de las dolencias de garganta en la fiesta de San Blas

Oremos.

Oh Dios, Salvador del mundo, que consagraste este día por el martirio del bendito San Blas, otorgándole entre otros dones el poder de curar a todos los que padecen dolencias de garganta; Apelamos humildemente a Tu infinita misericordia, rogando que estos frutos, pan, vino y agua traídos por Tu pueblo devoto sean bendecidos y santificados por Tu bondad. Que aquellos que prueben estos dones sean completamente sanados de todas las dolencias de la garganta y de todas las enfermedades del cuerpo y del alma, a través de las oraciones y los méritos de San Blas, obispo y mártir.

Tú que vives por los siglos de los siglos.

R. Amén.

Publicado por Juan Carlos Carrillo

Juan Carlos Carrillo es un predicador Católico. Ha trabajado para distintos movimientos religiosos, como el Regnum Christi, Familia Educadora en la Fe, la Arquidiócesis de Tlalnepantla, entre otros. Juan Carlos inicio su formación religiosa en Familia Educadora en la Fe desde los 3 años. A los 13 años se convirtió en animador de grupos juveniles. A los 19 años entro al movimiento Regnum Christi donde se encargo en durante varios años de los Círculos de Estudios, Horas Eucarísticas y Retiros. A los 24 años se convirtió en el Vice-Coordinador Nacional de Universitarios del Movimiento Familia Educadora en la Fe y a los 27 tomo la responsabilidad como Coordinador Nacional de Juveniles del mismo movimiento. Juan Carlos se dedica a dar charlas, conferencias y catecismo a jóvenes y adultos buscando que encuentren el amor de Dios en sus vidas.

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