I. Experiencia de Vida
Platón decía que la felicidad parte de 3 cosas: lo bueno, lo verdadero o lo bello.
Hoy es cuestionable lo que es bueno y lo que es verdadero, pero la belleza no.
¿Cómo es que llego a amar una regla, es decir algo bueno, algo moral?
Cuando empecé a jugar basketball en mi adolescencia, me llamaba muchísimo la atención Michael Jordan, y la belleza de lo que hacía, eso me llevó a practicar el deporte, no bajo mis reglas, sino bajo las reglas del basketball, es decir, cuando nos sentimos atraídos hacia algo o alguien, seguimos sus reglas, porque sabemos que en la medida de seguir dichas reglas estaremos más cerca de lograr esa felicidad de la que Platón, nos habló.
II. Mensaje
- En el Catecismo de la Iglesia Católica, se toca el punto de la moralidad desde 3 fuentes:
- del objeto elegido;
- del fin que se busca o la intención;
- de las circunstancias de la acción.
- Existen 3 fundamentos de la vida moral:
- El fin no justifica los medios.
- El acto moralmente bueno supone a la vez la bondad del objeto, del fin y de las circunstancias.
- No está permitido hacer un mal para obtener un bien.
- Pero, ¿de dónde surge la moralidad?
- La naturaleza no puede decirnos lo que debemos hacer.
- La evolución del ser humano tampoco, solo nos dice que nos lleva a la supervivencia, más no a lo que debemos hacer.
- La sociedad o la opinión tampoco, ya que ambas son subjetivas. Ejemplo: Esclavitud
- ¿Por qué esperamos una respuesta moral de un niño de 2 años?
- “La conciencia es el núcleo más secreto y el sagrario del hombre, en el que está solo con Dios, cuya voz resuena en lo más íntimo de ella” (GS 16).
- Para el hombre que ha cometido el mal, el veredicto de su conciencia constituye una garantía de conversión y de esperanza, siempre y cuando dicha conciencia esté bien formada, es decir, que sea recta y veraz.
- Una conciencia bien formada formula sus juicios según la razón, conforme al bien verdadero querido por la sabiduría del Creador.
- Ante una decisión moral, la conciencia puede formar un juicio recto de acuerdo con la razón y la ley divina o, al contrario, un juicio erróneo que se aleja de ellas
III. Lectura de la Palabra, Reflexión y Explicación
En la primera lectura, tomada del libro del Éxodo, (escrito por Moises unos 1400 años a.C.) se le rebela al pueblo judio, y a nosotros como herederos de dichas palabras, reglas morales de trato a los demás.
Las reglas planteadas por Dios a Moises, no son reglas sin razón, o sin ejemplo, dichas reglas morales surgen del modo que Dios nos ama, y se comporta con nosotros.
La moralidad Cristiana surge de ser como Cristo y seguir su forma de ser.
Es por eso que San Pablo en la carta a los tesalonicenses, nos dice que no solo es importante escuchar la palabra de Dios, sino que “recibieron el mensaje con la alegría que el Espíritu Santo les daba en medio de grandes sufrimientos. De esta manera llegaron a ser un ejemplo para todos los creyentes”
El acto moral es una demostración de que no solamente leo, escucho, admiro, o predico la palabra de Dios, sino que vivo de acuerdo a esa palabra, y eso se nota en mis actos. Eso es la moral Cristiana.
Es por eso que en el Salmo, buscamos el refugio en el Señor, ya que no hay forma de vivir moralmente, lejos de Dios, en algún momento, lejos de Dios, podríamos violar las fuentes de la moralidad (El objeto, el fin y las circunstancias).
Es en el Salmo que entendemos que la moralidad no es una regla para controlarnos, sino para: “Salvarnos, protegernos y liberarnos”
En el evangelio se nos plantea el tema del amor como regla y fundamento Cristiano.
- Jesús pone el amor a Dios y al prójimo como el mandamiento más importante.
- Dado que amor (caritas) es lo que Dios es, cuando nosotros amamos es cuando nos acercamos a Dios.
- Jesús en la última cena le dice a sus discípulos que ya no los llama siervos, sino amigos.
- En cualquier otra religión, frente a Dios, el ser humano podría ser llamado criatura, penitente, suplicante, pero solo en el cristianismo estamos llamados, a ser amigos de Dios.
- El desafío moral, por supuesto, es vivir lo que significa esa amistad, es escuchar y hablar con Dios, obedecer Su voz, abrirle el corazón y, sobre todo, amar lo que ama; es decir, todos y todo.
IV. Oración
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos. Amén.
V. Compromiso
Reflexión:
- ¿Qué tan moral es mi vida?
- ¿Qué tanto mi vida está configurada por ser Cristiano?
Acción:
- Amar a los demás para ser como Cristo.

2 comentarios sobre “La Moralidad como consecuencia y no como fin del Cristiano – XXX Domingo del tiempo Ordinario”