El rencor y la cólera, nos alejan de Dios – XXIV Domingo del tiempo Ordinario

I. Experiencia de Vida

En la obra maestra de JRR Tolkien hay un personaje muy importante, llamado Sméagol, quien después de perder la razón por aferrarse al Anillo Único fue nombrado como Gollum en referencia al ruido regurgitante que hacía con su garganta.

Se convirtió casi en inmortal por el efecto de poseer el Anillo Único, una edad sobrenatural para una criatura que alguna vez fue un hobbit, aunque éste fue deformado y corrompido en mente y cuerpo por el poder del Anillo.

Durante los siglos bajo la influencia del Anillo, desarrolló un desorden de personalidad múltiple: Sméagol, su personalidad «bondadosa», aún recordaba vagamente cosas como la amistad y el amor, mientras que Gollum, su personalidad «maligna», era esclava del Anillo y mataría a cualquiera que intentase tomarlo. 

Las dos personalidades peleaban a menudo cuando dialogaba consigo mismo (como el propio Tolkien declaró «al no tener con quien más conversar») y tenían una relación de amor/odio, reflejando el amor y el odio que Gollum tenía por el Anillo y por sí mismo.

En su libro El canto del pájaro, Anthony de Mello hace referencia al dilema de dos monjes. A veces los integrantes de ciertas órdenes religiosas se comprometen a no tocar a ninguna mujer bajo ninguna circunstancia. Pero estos monjes, cuando regresaban a su monasterio, se encontraron con una hermosa mujer a la orilla de un río. Tanto los monjes como la dama tenían que cruzar; sin embargo, como el río había crecido mucho la mujer necesitaba ayuda para poder llegar al otro lado. Y ese era el dilema: cómo ayudar a la mujer sin tener que tocarla.

Uno de ellos fue derrotado “por la tentación” y determinó que ayudar a la señora era mucho más significativo que cumplir con un insípido voto religioso. Se echó a la mujer en la espalda, cruzó el río y la dejó al otro lado.

Al ver esto, el otro monje se escandalizó y durante horas estuvo criticando, censurando y recriminando a su compañero: “Has olvidado la regla; cómo te atreviste a tocar a una mujer; qué dirá la gente de ti; has desacreditado la religión”. 

Finalmente, el acusado no aguantó más y le dijo: “Hermano, yo he dejado a aquella mujer en el río. ¡Eres tú quien la lleva ahora!”.

La Clínica Mayo, documento los efectos del rencor en 5 grandes bloques:

  1. Traer enojo y amargura a cada relación y nueva experiencia
  2. Foco en las malas experiencias del pasado que no te dejan disfrutar del presente
  3. Vivir deprimido, o en constante ansiedad
  4. Falta de sentido a la vida, o propósito, o que estás en conflicto con tus creencias espirituales
  5. Pérdida de la conectividad con otros

II. Mensaje

  1. San Juan, en su primera carta nos dice que Dios ES amor, esta declaración es fundamental para poder entender muchos de los conceptos cristianos, así como su antónimos.
  2. ¿Qué es el amor? Según Santo Tomas de Aquino, es desear el bien del otro, como el otro. NO para mi beneficio, sino para su beneficio.
  3. Por lo tanto todo aquello en lo que no deseo el bien del otro, es una falta al amor, una falta a Dios, y por lo tanto es lo que entendemos como pecado.
  4. La versión Cristiana del perdón nos lleva al límite humano, ya que no solo nos pide perdonar a los que nos piden perdón, si no perdonar aun aquellos que no nos piden perdón (“Perdónalos porque no saben lo que hacen”)
  5. El perdón nos lleva de ser buenos a ser Santos.

III. Lectura de la Palabra, Reflexión y Explicación

La primera Lectura está tomada del libro del Eclesiástico 27:30 – 28: 7, o SIracide, este libro contiene recomendaciones, tradiciones y enseñanzas de los «sabios». Este libro se escribió unos 170 años antes de Jesús, pocos años antes de la revolución de los Macabeos. La razón del libro es pedir a los Judios regresen a su fe, su cultura y sus tradiciones, ya que muchos se dejaban atraer por la cultura griega y su religión judía les parecía anticuada. 

Este libro es conocido con dos nombres. El primero recuerda a su autor, Jesús, hijo de Sirac; el segundo: Eclesiástico significaba “el Libro de la Iglesia”.

La lectura de hoy utiliza palabras y verbos que normalmente no utilizamos, más son muy importantes. 

El texto inicia diciendo que el rencor y la cólera son abominables ¿Qué es abominable? Según la Real Academia Española de la Lengua es: Lo que desagrada profundamente. Hasta aquí nada nuevo. 

El texto después nos dice, que el pecador se aferra a ellas, es decir sujeta su vida a lo que es profundamente desagradable. ¡¡QUE FUERTE!!!

En muchas ocasiones he explicado que podemos encontrar, según Platón, la felicidad en lo bueno, lo bello y lo verdadero, más nunca he visto a alguien feliz por aferrarse a lo desagradable 

¿Por qué entonces alguien se sujetará al rencor y a la cólera?

Muy simple, porque está alejado del amor, está alejado de Dios.

Durante el resto del texto, el autor nos explicara un poco de como funciona la economía divina, si tu buscas venganza, debido a que Dios es amor y por lo tanto no conoce la venganza, veras rechazo en tu vida, así al estar lleno de venganza y poseído por la misma, todo lo que verás en tu vida será venganza, aún del mismo Dios.

Finalmente bajo la economía divina, somos un espejo, si nos dirigimos a Dios, lo que proyectaremos será amor, si nos dirigimos al rencor, la venganza o la cólera, eso será lo que seremos, viviremos y sintamos.

Usando el ejemplo del espejo llega el Salmo 103: 1-12 y nos debería de dejar una pregunta, a la luz de lo que nos dirá Pablo en la 2º lectura, Si soy Cristiano, ¿No debería actuar como Cristo?, luego entonces, soy yo compasivo y misericordioso con los demás? Sí quiero recibir compasión y misericordia, debo de vivir dicha compasión y misericordia, no salida de mis propias fuerzas, sino de la fuerza original que es Dios, y que yo únicamente debo de proyectar.

Como lo he comentado las últimas semanas hemos leído la Carta de San Pablo a los Romanos 14: 7-9, y hoy en particular solo vamos a ver 3 versículos, el resumen: “Ninguno de nosotros vive para sí mismo ni muere para sí mismo…tanto en la vida como en la muerte, del Señor somos.

Esta frase tan corta contiene un sentido muy profundo de quienes somos, 

  • No tengo sentido en mi mismo
  • No decidí la fecha de mi nacimiento
  • No decidiré la fecha de mi muerte
  • El centro de la vida no soy yo
  • Soy cosa y posesión de Dios
  • Por lo tanto, debo de vivir a su Imagen y Semejanza (Imago Dei)

Llegamos al Evangelio según San Mateo 18: 21-35, y seguimos en lo que aparenta un diálogo entre Pedro y Jesús que ya lleva 3 domingos. 

La pregunta de Pedro viene desde la capacidad humana, es decir desde algo que tiene límites, humanamente tenemos un límite para perdonar, más al entrar en la economía divina, nuestra capacidad se multiplica por el infinito.

Pedro da por entendido que su capacidad de perdón es grande, de 7 ocasiones, más Jesús le dice que se ponga en modo Cristiano, es decir en la forma de Cristo, y entonces podremos perdonar de forma infinita ¿Fácil? NO. Muy complicado, y más si quieres hacerlo solo bajo tu humanidad, es por eso que el perdón es una forma bellísima de lograr la Santidad, es una forma de configurarnos a los modos y formas de Cristo que en la cruz, sufriendo injusticias no tiene más que frases de amor y de perdón.

IV. Oración

Tu gracia, Señor, inspire nuestras obras, las sostenga y acompañe; para que todo nuestro trabajo brote de ti, como de su fuente, y tienda a ti, como a su fin. 

Te amo, Dios mío, con todo mi corazón y sobre todas las cosas, porque eres infinitamente bueno; por amor a tí, amo también a mi prójimo como a mí mismo. Señor, haz que cada día te ame más y mejor. Amén

V. Compromiso

Reflexión

  1. ¿Existe algún rencor en mi corazón que debo trabajar?
  2. ¿Algún rencor, cólera, o venganza lleva muchos años en mi familia? 
  3. ¿Cómo podemos sanar ese pecado?

Acción: 

  1. Ante la cruz, pedir ayuda para poder salir del pecado del rencor y la cólera.
  2. Contemplar a Jesús en la cruz u hacer la composición del lugar del momento en que Jesús le pide al Padre el perdón para los demás. 
  3. Pedir perdón o dar el perdón a aquella persona a quien hemos ofendido o nos ha ofendido.

Publicado por Juan Carlos Carrillo

Juan Carlos Carrillo es un predicador Católico. Ha trabajado para distintos movimientos religiosos, como el Regnum Christi, Familia Educadora en la Fe, la Arquidiócesis de Tlalnepantla, entre otros. Juan Carlos inicio su formación religiosa en Familia Educadora en la Fe desde los 3 años. A los 13 años se convirtió en animador de grupos juveniles. A los 19 años entro al movimiento Regnum Christi donde se encargo en durante varios años de los Círculos de Estudios, Horas Eucarísticas y Retiros. A los 24 años se convirtió en el Vice-Coordinador Nacional de Universitarios del Movimiento Familia Educadora en la Fe y a los 27 tomo la responsabilidad como Coordinador Nacional de Juveniles del mismo movimiento. Juan Carlos se dedica a dar charlas, conferencias y catecismo a jóvenes y adultos buscando que encuentren el amor de Dios en sus vidas.

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