I. Experiencia de Vida
Esta semana me tocó ver un video de un psicólogo llamado David DeSteno dejo aquí la liga del video que hablaba sobre 3 conceptos que son fundamentales para lograr la felicidad:
- La gratitud,
- La compasión, y
- El orgullo
Estos tres valores, estos tres principios una vez que uno los trabajas, una vez que uno los pone al servicio de los demás normalmente logran la felicidad en las personas.Déjenme hacer una disección, un desmenuzo de este concepto poco a poco. Ninguno de los tres conceptos ni la gratitud, ni la compasión, ni el orgullo, tienen sentido para uno mismo.
Cuando yo tengo gratitud estoy agradecido, y ese agradecimiento se da por haber recibido algo o estoy agradecido de ser alguien, esto involucra que alguien más alguien fuera de mí me entregó algo. Cuando tengo compasión es en el sentido inverso.
La palabra compasión de hecho significa sentir la misma pasión la pasión del otro, que de hecho es parte de la definición que dio Santo Tomás de Aquino al amor: “Buscar el bien del otro como el otro”. Entonces cuando yo siento compasión yo comparto con el que está frente a mí sus dolores, sus tristezas, sus alegrías,etc. No desde mi perspectiva, no desde lo que yo gano con eso sino desde la perspectiva de la otra persona.
Finalmente, el orgullo. Normalmente ¿de que me siento orgulloso? yo me siento orgulloso cuando veo los logros de mis seres queridos, de mi familia, de mis compañeros de trabajo. Cuando yo centro ese orgullo en algo que es únicamente para mí normalmente su satisfacción me dura segundos, por otro lado, cuando yo entrego y me siento orgulloso de que entregue algo a alguien cada vez que lo veo me siento más orgulloso. Por ejemplo, los Papas, muchos de nosotros papás nos sentimos orgullosos sólo de ver a nuestros hijos, porque al verlos sentimos este orgullo de verlos crecer, desarrollarse, de ser ellos, y ese orgullo no surge de algo que hacemos, sino de algo que ellos hacen por sí mismos, nosotros simplemente dimos algo de nosotros, les hemos dado la vida, la formación, educación, etc. Pero ellos por sí mismos han tomado un camino.
¿Por qué estas tres cosas son importantes?
De acuerdo con David DeSteno en la capacidad que somos gratos, agradecidos, que damos gracias, que somos compasivos y que sentimos orgullo en el otro, es que estamos más unidos, que vivimos en comunidad.
Solamente les quiero dar un dato que me parece fundamental.
En 1985, el 80% de las personas en Estados Unidos reconocían tener al menos un amigo, 20 años después, 2005, sólo el 57% reconocía tener al menos un amigo y al día de hoy 53% de las personas en Estados Unidos reconocen que se sienten solas.
Conectó esto con un concepto fundamental de los ancianos, vean como los ancianos se preocupan cada vez menos del dinero, de los estudios, en algunas momentos hasta de la salud, porque valoran mucho más a las personas, valoran más a los nietos, valoran más a los hijos, porque se dan cuenta de la entrega para el otro genera satisfacción. En la medida que nos dedicamos a los demás, y nos dedicamos al otro, que nos entregamos en esa medida trascendemos y somos felices.
II. Mensaje
La forma de pensar, ser y actuar de Dios es insondable. Sus decisiones, sus métodos, sus caminos están fuera del alcance de nuestras mentes. Si Dios fuera alcanzable, entendible ó previsible ¿Sería omnipotente?
Por más sabio que seas, Dios no necesita de tu consejo.
Él es el origen, guía y meta del universo.
Mi labor es que todo lo que reciba de Él, debe ser devuelto a Él. Todo lo que reciba de Él, debo de ponerlo a su disposición, solo así podrá convertir tus pinchurrientos 5 panes y 2 charales en comida para miles.
Todo aquel que busca la satisfacción en sí mismo, la gloria para sí mismo, o el mundo para sí mismo, tarde que temprano estará insatisfecho.
NOS HICISTE PARA TI Y NUESTRO CORAZÓN ESTÁ INQUIETO HASTA QUE DESCANSE EN TI (quia fecisti nos ad te et inquietum est cor nostrum, donec requiescat in te).
III. Lectura de la Palabra, Reflexión y Explicación
En la primera lectura, tomada del libro del Profeta Isaías (22,19-23) se nos narra sobre el mayordomo mayordomo Sobná ó Sebna, depende la traducción. Este hombre tenía mucho poder, era el mayordomo, es decir sería como el Primer Ministro del rey, y este hombre se había mandado construir un mausoleo, una torre en el Monte de Los Olivos. Sebná ha querido asegurar bien su prestigio, para que su fama perdure después de su muerte, pero Dios va a destruir esa falsa seguridad arrojándole, desterrando, a través de Isaías lo condena claramente, ¿Por qué? porque nadie de nosotros tenemos nuestro puesto, ni hemos recibido poder, ni hemos recibido una responsabilidad para nuestro propio fin, nadie de nosotros debe de poner foco en sí mismo, todo el foco debe estar puesto en Dios. Por eso es que escuchamos que ahora se elige a un nuevo mayordomo, un nuevo Primer Ministro: Eliacín ó Eliaquim al cual se le darán estas llaves del castillo, las llaves del palacio del Rey. Estamos viendo como siempre nos explica el Catecismo de la Iglesia Católica en los número 115 al 118, que al leer la Biblia siempre tenemos que encontrar una imagen de Cristo. Bueno aquí más allá de encontrar al propio Cristo, encontramos una imagen anticipada de Pedro aquel que va a tener las puertas del palacio del Rey, ¡¡¡Que es Jesucristo!!! Sí son curiosos y ven el capítulo 36, de este mismo libro de Isaías, el versículo tercero, se darán cuenta que Eliaquim ahora será el mayordomo, el Primer Ministro y Sebná lo han descendido al Rango de escriba.
El salmo de este domingo utiliza una frase en la tercera estrofa muy bella, muy profunda: El Señor es sublime, se fija en el humilde y de lejos conoce al soberbio.Algo muy bello de todas las apariciones Marianas es justo la elección que hace siempre la Virgen de a quien se le aparece, y siempre es a gente humilde, nunca ha elegido a alguien soberbio.Pongo el ejemplo en particular de Guadalupe en México donde no se le presenta directamente al obispo Fray Juan de Zumárraga si no que se le presenta a un local, a un indígena, a alguien que en esa época estaba varios niveles abajo del Obispo.Así el Salmista reconoce que a Dios le gusta elegir esa humildad, esa franqueza, no le gusta el soberbio, no le gusta el que confía en su propia fuerza, sino aquel que pone todo en Dios.
En la Segunda lectura Seguimos leyendo la carta del apóstol San Pablo a los romanos, ahora en el capítulo 11 y San Pablo hace una serie de preguntas, de cuestionamientos, muy fundamentales para todos nosotros y que seguramente en algún momento hemos tenido.Ponemos a Dios a nuestro mismo nivel, nos ponemos de tú a tú, nos comparamos con Él, queremos que nos dé respuesta, es más le pedimos cuentas, le cobramos un poco que haga o no haga lo que nosotros le pedimos. San Pablo hace un ejemplo básico y fundamental, dice: ¿Quién le ha dado primero, para que él le devuelva? Una pregunta muy directa, muy económica, muy contable. El primero que nos ha dado es Él y si Él no nos hubiera dado nada no tendríamos nada, si Él es el origen, ¿Por qué yo tendría que cuestionar a Dios? ¿Por qué tendría yo que cuestionar sus decisiones?A Dios no debemos de hablarle de iguales, claro que puedo tener una conversación en confianza, de amigos, más no puedo tener una conversación de tú a tú donde yo le exijo, no tengo nada que exigirle, Dios me ha dado todo como regalo, y así lo debo de ver. De la Humildad y no de la Soberbia debe surgir nuestra fuerza.
Hoy leemos en el Evangelio como Jesús va a la región de Cesarea de Filipo, y allí plantea la siguiente pregunta: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre? En la versión de Mateo y ¿Quién dice la gente que soy yo? En la versión de Marcos (8, 27). Estamos tan acostumbrados a oír esta pregunta en los evangelios que hemos perdido el sentido de su excepcionalidad. No les preguntaba cuál era la opinión de la gente sobre sus enseñanzas, qué impresión producía o cómo interpretaban sus acciones —cuestiones perfectamente razonables—. Quería saber lo que pensaban sobre su identidad, su ser. Y esta pregunta —reiterada por teólogos cristianos a lo largo de los siglos— sitúa a Jesús aparte del resto de los grandes fundadores religiosos.
- Buda disuadía a sus seguidores de concentrarse en su persona, urgiéndolos más bien a tomar el camino espiritual que tanto bien le había hecho a él mismo.
- Mahoma era un hombre corriente que afirmaba haber recibido una revelación definitiva de Alá. No se le hubiera pasado por la cabeza atraer la atención a su propia persona; lo que verdaderamente buscaba era que el mundo leyera y guardará lo contenido en el Corán, que él había recibido.
- Confucio era un filósofo moral que, con particular agudeza, formuló toda una serie de recomendaciones éticas que constituían un modo equilibrado de vivir en el mundo.
La cuestión sobre la identidad de estos personajes nunca fue algo que inquietaba ni a sus seguidores ni a ellos mismos.
En cambio, Jesús, a pesar de impartir instrucción moral y de enseñar con gran entusiasmo, no atrajo la atención de sus seguidores primariamente hacia sus palabras sino hacia él mismo.
Lo que hay que desechar —y C. S. Lewis (autor de las Crónicas de Narnia) así lo percibió con particular clarividencia— es la ñoña postura intermedia adoptada por muchos teólogos y personas religiosas de hoy en día, de que Jesús no era divino sino un estimulante maestro moral, o un gran filósofo religioso.
Esto es visto, entendido y vivido por Pedro, por nuestra piedra, por nuestro Papa, y por eso dice, claramente iluminado por el Espíritu Santo: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo. No le dice, tu eres mi cuate, tu eres mi brother, NO, Pedro se reconoce necesitado de salvación y se da cuenta que aquel Hijo de Hombre es quien lo salvará.
Pedro al igual que Eliacín ó Eliaquim, llevará las llaves del Reino, no nos preguntemos, como dice San Pablo los motivos de Dios, Él da poder y sabiduría a quien le place y bajo sus razones. Nuestro trabajo es poner las capacidades que no da a su servicio.
NO estamos llamados a ser para nosotros mismos, eso es egoísmo, estamos llamados a darnos, estamos llamados al amor.
IV. Oración
EL METRO, de Michel Quoist (Oraciones para rezar por la calle)
Pssssss… ¡clac! La puerta se ha cerrado,los cuchillos mecánicos han cortado, en la masa humana del andén, una «ración de metro».
Arrancamos.
No puedo menearme.
He dejado de ser una persona, soy masa.
Una masa que se desplaza en bloque, como una tarta helada en una caja un poco grande.
Masa anónima, indiferente, alejada tal vez de Ti, Señor.
Yo formo un todo con ella y a veces me doy cuenta de lo difícil que resulta elevarse.
La multitud es torpe, pone suelas de plomo a mis pies, ya de por sí tan lentos,somos demasiados pasajeros en esta mi barquilla atestada.
Y, con todo, Señor, yo no tengo derecho a ignorarlos, ya que son mis hermanos.
Yo no puedo salvarme solo, en taxi.
Puesto que tú lo quieres, me salvaré «en metro».
V. Compromiso
Reflexión:
¿Qué dones me ha dado Dios que los estoy usando, como Sebná, para mi propio beneficio?¿Cómo puedo devolverle a Dios los dones que me dio?
Acción:
Poner mis dones al servicio de mi familia

Me parecen muy interesantes y bien fundamentados todos los concepto aquí expresados, y desde luego mueven a imitarlos y ponerlos en práctica en y con los miembros de nuestro equipo de Evangelización de nuestra parroquia Cristo Rey de Reyes
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