El Domingo pasado, dejamos abierto el tema de ¿Dónde está Dios? Santo Tomás de Aquino en la Suma Teológica, le dedico una pregunta, la pregunta número 8, y la dividió en 3 artículos. El día de hoy solo comentare el tercer artículo.
Se dice que Dios está en una cosa de dos maneras:
- De una manera, a la manera de una causa eficiente; y así está en todas las cosas creadas por Él;
- De otra manera, Él está en las cosas como el objeto de la operación está en el operador.
- Esto es propio de las operaciones del alma, según:
- Lo que se sabe está en el que sabe; y
- Lo deseado en el que desea.
- De esta segunda manera, Dios está especialmente en la criatura racional, que lo conoce y lo ama consciente o inconscientemente. Y debido a que la criatura racional posee esta prerrogativa por gracia, como se muestra en la pregunta 12 de la Suma Teológica (¿Cómo Dios es conocido por nosotros), se dice que está así en los Santos por gracia.
- San Agustín al inicio de las Confesiones explica que todos (por eso usa nos, plural, y corazón, singular) buscamos al operador: “Nos creaste para ti y nuestro corazón andará siempre inquieto mientras no descanse en ti”
- Esto es propio de las operaciones del alma, según:
Pongamos esto en un lenguaje más mundano, más humano.
Ya que Dios está en otras cosas creadas por Él, usemos el ejemplo de un Rey, que está en todo el reino por su poder, aunque no está presente en todas partes.
De nuevo, se dice que una cosa es (del verbo ser) por su presencia en otras cosas que están sujetas a su inspección, supervisión o investigación; Yo soy Papá por (entre otras cosas) la inspección, supervisión o investigación a mis hijos.
Así en un lenguaje romántico, decimos que una cosa es a modo de sustancia o esencia en ese lugar en el que puede estar su sustancia, y entonces, mi corazón y mi mente están en el ser amado, no físicamente, sino espiritualmente.
Usando el estilo de Santo Tomás de usar la negación para explicar la verdad, pondré los 3 escenarios contrarios, y finalizare con una breve explicación de la visión Cristiana
- Los maniqueos (a los que perteneció San Agustín) decían que las cosas espirituales e incorpóreas estaban sujetas al poder Divino; pero que las cosas visibles y corpóreas estaban sujetas al poder de un principio contrario.
- Por lo tanto, contra estos es necesario decir que Dios está en todas las cosas por su poder.
- Muchos creen que todas las cosas están sujetas al poder Divino, más no creen que la Providencia Divina se extienda a los cuerpos inferiores, y en la persona de estos se dice que: «Densas nubes se arremolinan a su alrededor y no puede vernos. Él está allá arriba, caminando en la bóveda del cielo» (Job 22: 14).
- Contra estos es necesario decir que Dios está en todas las cosas por su presencia.
- Otros dicen que, aunque todas las cosas están sujetas a la Providencia de Dios, aún no todas fueron creadas de inmediato, desde el principio, por Dios; que Él solo creó a las primeras criaturas, y estas crearon a las demás.
- Contra estos, es necesario decir que Él está en todas las cosas por su esencia.
Por lo tanto, Dios está en todas las cosas por su:
- Poder en la medida en que todas las cosas están sujetas a su voluntad;
- Él está por su presencia en todas las cosas, ya que todas las cosas están desnudas y abiertas a sus ojos;
- Él está en todas las cosas por su esencia, en la medida en que está presente para todos como la causa de su ser.
Es cierto que al leer algunas de estas líneas, al igual que a mi, te surgirán más dudas, por lo que en la siguiente entrada explicaré la misma pregunta 8 de la Suma Teológica en su artículo 2: ¿Está Dios en todas partes?

Un comentario en “¿Está Dios en todas partes por esencia, presencia y poder?”