I. Experiencia de Vida
Una de las cosas que las personas que han tenido la oportunidad de amar, a sus parejas, a sus hijos, a su familiares, o amigos, tienen en común, es que empiezan a sentir una felicidad por lo que el amado logra o por lo que el amado dice o hace. Recuerdo el primer festival del colegio de mi hija, era chiquitita y bailo una canción de Navidad, al día de hoy recuerdo ese momento y me lleno de orgullo, felicidad, satisfacción… pero ¿por qué? Si yo no hice nada, todo lo hizo Ella. Nos sentimos felices y orgullosos al ver al otro tener éxito, porque la unión es tal que los dolores se dividen y las alegrías se multiplican. Yo cobro sentido en el otro, y el otro cobra sentido en mi: Yosotros.
II. Mensaje
- El plan de Dios, es que nosotros entremos en el amor Divino, la dinámica del amor, por eso creo la familia, para perpetuar su modelo de amor. Un Padre que ama y protege a la Madre de tal forma que los hijos son consecuencia de ese amor.
- De esa forma la Pasión, Muerte, y Resurrección de Jesús, no son un hecho aislado en la historia, yo puedo hacer “que los misterios que hemos venido conmemorando se manifiesten siempre en nuestras obras” (Oración Colecta).
- El amor de Dios es algo expansivo (como la teoría del Big Bang), y que no se detiene, nosotros podemos aislarnos de entrar en esa dinámica amorosa expansiva, más eso no implica que Dios deje de buscarnos. El quiere vivir en nosotros y que nosotros vivamos en Él.
III. Lectura de la Palabra, Reflexión y Explicación
El plan de Dios se realiza en esta primera lectura (Hechos 8, 5-8. 14-17) por 2 grados distintos del Orden Sacerdotal, Felipe, diácono ordenado en la lectura del domingo pasado va a Samaria, dice el texto que bajo, a estas tierras, lo cual denota un doble símbolo, el físico, ya que la tierra de Samaria esta debajo de las montañas de Judea y en particular de Jerusalén, y el social-religioso, ya que debemos de recordar que los Judíos y los Samaritanos no se hablaban, por lo que podía haber sido visto como ir a predicar el Evangelio a los menos queridos, como dice el Papa Francisco: «ir a la periferia, al encuentro de los otros». El trabajo de Felipe en Samaria es el trabajo del Apóstol, inicia con la predicación y sus actos, que son los de Cristo, confirman que lo que dice es verdad, es decir no solo es la palabra de Dios, sino que su actuar es como de quien trabaja por Cristo:
- Expulsa demonios,
- Cura enfermos,
- Trae la alegría, y
- Trae unidad.
El trabajo de este diácono fue tan grande que el mismo Pedro y Juan se vieron “forzados” a ir a dar la bendición y recibir lo que hoy llamaríamos el Sacramento de la Confirmación, Sacramento que únicamente pueden administrar los Obispos. En las acciones de Felipe vemos la confirmación de lo que Cristo dijo la semana pasada: “El que crea en mí, hará las obras que hago yo y las hará aun mayores”. La misión de la Iglesia no solo es la contemplación de Cristo, sino la realización de sus obras.
El Salmo (65) de este domingo VI del tiempo de la Pascua, es una expresión de la Dinámica Divina a la cual estamos llamados, cuando el Salmista dice “Admiremos las obras del Señor, los prodigios que ha hecho por lo hombres” nos esta dando una formula, para poder ver las obras del Señor, un medio es ver los prodigios de los hombres. ¿Mis actos son tan prodigiosos que se puede ver en mi la obra de Dios?
San Pedro en la Segunda Lectura (1ª Carta de San Pedro 3, 15-18) utiliza muy pocas palabras para expresar grandes ideas, inicia diciéndonos que veneremos a Cristo en “sus corazones”, es decir en lo más intimo, e interno, no esta hablando del órgano del corazón, sino del interior de nuestro ser, ya que si logramos dicha veneración, estaremos dispuestos a dar razón de nuestra Fe (inicio de la Apologética). Esto es importantísimo, Pedro no eligió las palabras al asar, las medito y el Espíritu Santo lo ilumino, la palabra dispuesto, no es la misma que preparado, déjenme uso un ejemplo para explicar la importancia de la palabra dispuesto: ¿Podemos decir que la Virgen María estaba Preparada para ser Madre de Dios? No, nadie esta preparado, para los planes de Dios, son tan grandes y tan misteriosos, que el estar preparados, significaría que tenemos en nosotros la capacidad de hacer las cosas, sin importar si Dios nos impulsa mediante el Espíritu Santo, por el contrario, al estar dispuestos, reconocemos que nos falta “algo”, estamos con las ganas, con el corazón animado, más sabemos que no tenemos todos los elementos para lograr algo. Un niño quiere ir a la alberca, más no esta preparado para nadar, sino que esta dispuesto a nadar junto a su Papa. ¿Que tan dispuesto esta tu corazón a que Dios te lleve a “nadar”?
La veneración y la disposición nos deben llevar a dar razón de nuestra esperanza (fíjense como San Pedro no dice Fe, sino Esperanza), me gusta muchísimo que San Pedro no diga únicamente las palabras, los hechos, las acciones, sino las razones, somos una religión que constantemente dice: «Creo en”, es decir no solo somos creyentes de actos, sino somos creyentes en la razón. Busquen otra religión con un Credo, solo en nuestra religión existe una base de razones. San Pedro no se queda únicamente en decirnos que debemos estar dispuestos a dar razones, sino nos dice como debemos hacerlo, nos dice que debemos hacerlo con sencillez y respeto, y en linea con nuestra conciencia. No podemos hablar de Dios y que nuestros actos sean de violencia o de frustración, debemos predicar y dar razón con calma y sabiendo que nuestra disposición deja el espacio para que el Espíritu Santo haga su trabajo. Mi querido compadre Jorge Landetta, siempre dice que espera no estorbarle a Dios, es actitud es la que San Pedro, nos pide este domingo, pon todo lo que esta de tu lado, pero que tu soberbia, tu sabiduría, o tu ego, no le estorben a Dios.
San Pedro finaliza estas idea con una explicación que le da el contexto a la disposición: “Él, por nosotros, para llevarnos a Dios”, al inverso del AMEN Solemne: “Por Cristo, Con Él y En Él”, ¿Por qué en unas oraciones es Él por nosotros y en otras nosotros por Él”, porque Dios quiere que seamos uno solo, y por lo tanto hacemos las cosas unos por los otros, llegando al bellísimo yosotros.
El Evangelio de este domingo, tomado del Evangelio de San Juan (14, 15-21), nos vuelve a poner en modo formula matemática, en modo de despeje de ecuaciones. Si de verdad amas a Dios, cumplirás sus mandamientos, por lo tanto, Si cumples sus mandamientos amas a Dios… y si eso sucede ¿qué pasará?, El Espíritu Santo vendrá a nuestras vidas. ¿Por qué en muchas ocasiones no puedo recibir a Dios?, porque no lo reconozco, Él siempre esta ahí, más muchas veces yo no he puesto mi disposición para verlo.
Cuando nos disponemos, podemos entonces ver que Jesús esta en el el Padre, nosotros en Jesús, y Él en nosotros, es decir, la forma (El Camino) para llegar al Padre es estar en Jesús, no es ir, no es dar, no es buscar, sino es estar en Jesús.
San Juan termina el texto del Evangelio repitiendo el texto inicial: «Si me aman cumplirán mis mandamientos”, más la finalización es distinta, dice. “Y me manifestaré a él”, ¿quieres que Dios se te manifieste? Disponte a cumplir los mandamientos.
IV. Oración
Señor Dios, Tú que nos enviaste a tu Hijo Jesucristo, para que por medio de Él podamos llegar a ti, abre nuestros corazones, como lo abrió la Virgen María, para poder conocerte y dar testimonio de nuestra esperanza, que es Jesucristo, Nuestro Señor.
V. Compromiso
Reflexión: ¿En qué tanta unidad estoy con Dios? ¿Qué tan cercano esta Dios de mí? ¿Cuándo fue la ultima vez que di la razón de mi esperanza, la razón de mi alegría?
Acción: Tener unos momentos al día para pedirle a Dios que nuestro corazón este dispuesto a ser uno con el suyo
