I. Experiencia de Vida
Los que hemos tenido la bendición de ir de misiones, dar una catequesis, hacer caridad en un orfelinato o en un hospital, dar un retiro, un curso de capacitación o un encuentro, sabemos la sensación, emoción y percepción de estar llenos, en muchas ocasiones, físicamente o, mentalmente estamos agotados, más nuestro espíritu esta hinchado, nuestra parte espiritual esta en su mejor estado y por lo tanto el sentido de trascendencia esta en su mayor expresión.
He tenido la bendición de trabajar para, con y por la Iglesia de Jesucristo desde los 13 años, y les puedo decir que muchos de los momentos más felices de mi vida han sucedido cuando he dejado que Dios trabaje en mi, mediante su Espíritu Santo, en la misión que Él diseño para mi, desde la Eternidad, como le dijo a Jeremías: «Antes de darte la vida, ya te había yo escogido; antes de que nacieras, ya te había yo apartado;te había destinado a ser profeta de las naciones...No digas que eres muy joven. Tú irás a donde yo te mande, y dirás lo que yo te ordene. No tengas miedo de nadie, pues yo estaré contigo para protegerte. Yo, el Señor, doy mi palabra.
En varias ocasiones he tenido una sensación de sentir como Dios toma mi boca y la usa a su voluntad, no solo ha sido una sensación, en muchas ocasiones he dicho palabras, conceptos o ideas que no estaban en «mi plan», más como siempre inicio con la oración del Espíritu Santo, se que Él es quien habla, yo solo pongo mis ganas de transmitir su palabra, más es Él quien trabaja. Cómo dice extraordinariamente Luis González-Carvajal Santabárbara: «Cuando Dios trabaja el hombre suda»
II. Mensaje
- El plan de Dios, siempre ha involucrado al ser humano, es decir, Dios quiere que seamos co-creadores con Él.
- El Catecismo de la Iglesia Católica en el 307, lo expresa perfectamente:
- Los hombres, cooperadores a menudo inconscientes de la voluntad divina, pueden entrar libremente en el plan divino no sólo por su acciones y sus oraciones, sino también por sus sufrimientos (cf Col 1, 24). Entonces llegan a ser plenamente «colaboradores […] de Dios» (1 Co 3, 9; 1 Ts 3, 2) y de su Reino (cf Col 4, 11).
III. Lectura de la Palabra, Reflexión y Explicación
El plan de Dios no esta completo con la resurrección de Nuestro Señor, Jesucristo, si así fuera, el texto Bíblico finalizaría con los evangelios, y no es así, la plenitud de los planes de Dios involucran que el hombre se ponga a trabajara y sea colaborador NO para en Dios, sino en Dios.
Hoy leeremos en varias ocasiones la preposición: EN, que involucra que lo hacemos dentro de, ¿dentro de qué? Dentro de la trinidad, y dentro de los planes de Dios. La oración colecta es un ejemplo de esto: «…lleva a su plenitud en nosotros el sacramento pascual», noten como no dice para nosotros, por nosotros, sobre nosotros, ya que esas preposiciones involucrarían que es Dios el único que obra, y que nuestro papel es quedarnos quietos y que Dios haga todo, y ese no es el plan de Dios, el quiere trabajar EN nosotros, desde adentro de nuestro ser, por eso no se puede ser Cristiano de exteriores, se debe ser Cristiano desde dentro, donde vive Dios: EN nosotros.
En la primera lectura, como los domingos anteriores, leeremos el libro de los Hechos de los Apóstoles (6, 1-7), se nos narra que la Iglesia estaba creciendo, más como siempre sucede cuando una organización esta creciendo, surgen los problemas, ahora no debemos ver únicamente el problema, debemos ver que la fuente del problema es la bendición de que «aumentaba mucho el numero de los discípulos», es decir es un happy problem, un problema derivado de una bendición, ahora depende de nosotros volver esas quejas, o problemas en una bendición o en una división.
Dios siempre buscara la unidad, por el otro lado el diablo, busca la división, la propia palabra diablo viene del griego y significa: «El que divide». Ahora ante la situación de queja de los judíos griegos versus los hebreos, los Apóstoles, que estaban llenos del Espíritu Santo no toman una actitud que pueda crear división, al contrario, buscan una actitud de unidad, y les piden «escojan entre ustedes a siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santo y sabiduría», después de esta propuesta nos damos cuenta como Dios estaba presente, ya que la tercera estrofa inicia con una palabra que involucra el trabajo de Dios en los hombres: Todos. De hecho de ahí viene la palabra Católico, es decir Universal, es para todos, y estamos llamados a estar unidos, todos, no es valido estar unidos unos cuantos.
¿Cuál es el resultado de que los discípulos estuvieran unidos, su oración y su escucha a la necesidad de la Iglesia? La multiplicación de los discípulos.
El Salmo, a primera vista parece desconectado de las demás lecturas, pero eso no puede suceder, justo estamos viendo la unidad, como característica primordial de la Iglesia. La segunda estrofa del Salmo, es la que nos brinda la mayor luz. Dios nos dice, Si vives en mi debes obrar con justicia y entonces veras la bondad de Dios. Podríamos leer este texto como algo externo, más les recomiendo que siempre hagamos 2 cosas con los salmos, los leamos en ingeniería inversa y leamoslo a titulo personal. De esa forma un texto que no es personalizado como: Sincera es la palabra del Señor y todas su acciones son leales, debe convertirse para mi en, para poder ver las acciones leales del Señor debo entender con claridad la palabra del Señor, y por otro lado leeríamos, para poder ver todas las bondades del Señor debemos alinearnos a su derecho y su justicia.
La segunda lectura de este domingo esta tomada, como los últimos domingos, de la Carta de San Pedro (2, 4-9), y San Pedro nos habla de la misión espejo de nosotros y de Jesucristo, mientras que Jesús es la piedra viva, nosotros también somos piedras vivas, es decir, la obra de Jesús se complementa en mi vida, por eso junto con Él podemos formar un sacerdocio Santo.
Pedro, el primer Papa, nos nombra, como en Éxodo (19, 6) o Isaías (43, 20-21), una estirpe elegida, sacerdocio real, nación consagrada a Dios y pueblo de su propiedad, no para obtener algún privilegio especial y/o único, sino para proclamar las obras maravillosas que Él hace en nosotros.
Pedro nos esta explicando lo que Jesús nos dirá en en el Evangelio, que nuestra misión es continuar con la obra de Jesús, ser como Él, y como el mismo Jesús lo dirá: hacer obras aun mayores que las que Él hizo.
El evangelio tomado del capitulo 14 de San Juan, nos coloca en la ultima cena y en un dialogo con 2 personajes que surgen pocas veces en el Evangelio, más que hoy podríamos ser cualquiera de nosotros, ambos plantean preguntas o requerimientos importantes: ¿Cómo podemos saber el camino? y Muéstranos al Padre.
Hagamos una disección de ambos puntos, la pregunta de Tomás esta en linea con su personalidad dudosa, seguramente sería como un racionalista actual, que busca los pasos exactos, el plan especifico, la evidencia admisible: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿Cómo podemos saber el camino? A lo cual Jesús contesta, con una de mis frases favoritas de Jesús: «Yo soy el camino, la verdad y la vida» Es o significa que es a través de Él que podemos llegar al Padre, diría Tomas de Kempis que nuestra vida debería ser una Imitación de Cristo.
Ahora la pregunta de Felipe, no se refiere al medio de como llegar, sino del destino final, queremos ver al creador, me gusta mucho como en la obra del Mago de Oz, el camino termina donde esta el Mago, la bendición que tenemos los Cristianos, es que al final del camino no esta un Mago, sino esta el Salvador EN el Padre, por eso Jesús le cuestiona: ¿No crees que yo estoy EN el Padre y que el Padre esta EN mi? Al igual que en el salmo, podriamos dejar este texto como un dialogo que sucedió hace 2000 años, más no es así, debemos usar la frase final como código para entender el resto del texto; Aquel que esta en comunión con Cristo, y por consecuencia con el padre, por medio del Espíritu Santo, hará las obras aun mayores que las que hizo Cristo. ¿QUÉ? Esto suena inaudito ¿cómo alguien podría hacer obras más grandes que las que hizo Cristo, esto de entrada escandaliza, pero al ver a los Santos, como Santa Teresa de Calcuta, el Padre Damián ( de Molokai), San Francisco Javier, entre otros, veremos que es cierto que realizaron obras aun más grande que las de Jesús, pero no en sentido de competencia contra Jesús, sino de unidad, es decir ellos actuaron EN Cristo. Como el sacerdote se reviste y actúa In Persona Christi (actúa como Cristo mismo), nosotros estamos llamados a ser las manos de Cristo en la tierra.
Si nuestra religión es de verdad divina, si de verdad esta guiada por el Hijo de Dios, debe entonces mostrara, una extraordinaria bondad. A ella estamos llamados.
Con claridad el Catecismo de la Iglesia Católica en el numero 768 nos describe:
- La Iglesia, enriquecida con los dones de su Fundador y guardando fielmente sus mandamientos del amor, la humildad y la renuncia, recibe la misión de anunciar y establecer en todos los pueblos el Reino de Cristo y de Dios. Ella constituye el germen y el comienzo de este Reino en la tierra.

IV. Oración
Señor Dios, tu quieres que seamos uno contigo, como lo hacías con Adán en el jardín del edén, quieres caminar con nosotros, danos la gracia de seguir los pasos de tu Hijo, para que se convierta en nuestra vida en Camino, Verdad y Vida, por la gracia y guia del Espíritu Santo, para que entreguemos nuestra vida al servicio de los demás, y logremos ser uno en la unidad de tu Trinidad Santísima.
V. Compromiso
Reflexión: ¿A qué obras me llama Dios? ¿Cuándo he sentido que Dios trabaja a través mio? ¿Qué tan seguido me siento colaborador de la creación de Dios?
Acción: Buscar a aquella persona que esta dividida o alejada y ser yo instrumento de Dios para unirla con los demás.
