I. Experiencia de vida
Recuerdo muy vivamente la semana Santa de 2013, estaba en uno de mis momentos más complicados y recuerdo escuchar el Salmo de este domingo: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Esto es aplicable en el sentido literal a quien lo escribió, David, más es aplicable a Jesús ya cualquiera de nosotros que se considere desamparado, sin auxilio y sin respuestas, más sin dejar de clamar a Dios, con el deseo de volver a ver el rostro de Dios. Para nosotros no debería existir un dolor, molestia o pesar más grande que el sentimiento de desamparo espiritual… por eso muchos decimos: » Dios mío ¿ por qué estoy enfermo? ¿ por qué estoy pobre? Y eso sonaría como un descontento o mundanidad, pero ese «Por qué (mejor aún, ¿para qué, según algunas traducciones del griego) me has desamparado?» Son el lenguaje de un corazón que sólo halla se felicidad en la comunión con Dios. Es por tanto que la celebración de la Pascua, iniciando hoy con el domingo de Ramos cumplen con lo que el CIC en su número 118 nos dice: «Littera gesta docet, quid credas allegoria, Moralis quid agas, quo tendas anagogia»(La letra enseña los hechos,la alegoría lo que has de creer,el sentido moral lo que has de hacer, y la anagogía a dónde has de tender).

II. Mensaje
¿Por qué la salvación de la raza humana por parte de Dios tiene que incluir algo tan horrible como la crucifixión del Hijo de Dios?
Los autores de la Biblia han entendido y explicado al pecado no como una serie de actos sino como una condición en la que estamos atrapados. Ninguna cantidad de esfuerzo puramente humano podría resolver el problema. Algo terrible debía hacerse en nuestro nombre para compensar el horror del pecado.
Con este realismo Bíblico en mente podemos comenzar a comprender por qué era necesaria la crucifixión del Hijo de Dios. La relación justa entre Dios y los seres humanos no podía restablecerse a través de nuestro esfuerzo moral o simplemente con una palabra de perdón. Había que hacer algo, y sólo Dios podía hacerlo.
La pasión de Jesús no podía incluir solo un acto aislado, debía contener la mayor significación de pecados posibles, por eso debía no solo de morir, sino de sufrir.
III. Lectura de la Palabra, Reflexión y Explicación
La primera lectura, es una profecía de lo que veremos en el Evangelio, ahora de manos de Isaías, el texto conocido como el Siervo del Señor, nos narra lo que Jesús sufrirá en su pasión, para los judíos debería haber sido muy fácil de ver que la profecía de Isaias se cumplía en Jesús, más para aquel que no tiene Fe, ni la Luz misma, Jesús, es suficiente para dejar la oscuridad
El Salmo es un cántico muy usado para pedirle a Dios nos explique el porque de las situaciones de vida, lo escribió David, lo vivió Jesús y lo vivimos todos nosotros… la condición humana del dolor, al igual que la del pecado no son actos aislados, son condiciones de vida.
La Segunda Lectura de San Pablo a lo Filipenses es muy grata para los Cristianos, se nos explica el plan de Dios. Jesús no nos salva, únicamente, desde su dimensión divina, decide dejarla a un lado y sufrir en toda su capacidad la pasión y muerte, y como dice San Pablo, la peor de las muertes, la muerte en cruz… esto qué implica para mi? I.- Que no existe una condición humana en la que Jesús no haya estadio y que no pueda entender; tenemos un Dios que sabe lo que es ser humano. II.- Que obedecer y hacer el plan de Dios Padre es lo más importante, por encima de mis propios planes y deseos.
El evangelio de este domingo es la lectura de la pasión de Nuestro Señor Jesucristo según San Mateo. Quiero este domingo mostrarles 12 “pecados” que Jesús sufrió en la pasión y porque era trascendental que viviera esos pecados en si mismo.
- Traición. El evangelio de este domingo inicia con la intención de Judas de entregarles a los Sumos Sacerdotes a Jesús. Nadie de nosotros podrá decir que Jesús no lo entiende cuando sufre una traición, Jesús sufre la traición de uno de sus amigos, de uno de los elegidos, de uno en quien confiaba, quien ademas lo traiciona con un acto de amor: un beso. … Jesús debía pasar por el dolor de la traición para salvarnos del pecado de la traición.
- Indiferencia. Los discípulos más especiales para Jesús: Pedro, Santiago y Juan, no entendieron la importancia de aquello Jesús les pedía, oren por mi. Cuantos de nosotros sabemos que debemos hacer algo por Jesús y por su Iglesia y preferimos la indiferencia de dormirnos, de ser tibios… Jesús debía pasar por el dolor de la indiferencia para salvarnos del pecado de la indiferencia.
- Violencia. Jesús no llevaba armas, ni espadas, ni palos, más vienen por Él con armas y antorchas, Él no tiene con que defenderse, ni busca tenerlo, El “quiere” sufrir la violencia de este mundo para poder salvarnos de ella… Jesús debía pasar por la violencia para salvarnos del pecado de la violencia.
- Cobardía. De los 11 discípulos que quedaban los Evangelios solo nos narran que Pedro y Juan intentaron acercarse a ver a Jesús, los otros 9 fueron cobardes y aun cuando habían prometido seguir a Jesús hasta la muerte, en el momento de la verdad, prefirieron correr. Junto con esto Jesús siente la soledad de no tener con quien sufrir, los Santos que han sufrido los estigmas de Cristo comparten con Jesús lo que sus discípulos y muchos de nosotros no podemos hacer: Acompañar a Jesús… Jesús debía sufrir la cobardía para salvarnos del pecado de la cobardía.
- Mentira. Todos los testigos que llevaron ante los sumos Sacerdotes, eran testigos falsos, que intentaban con mentiras inculpar a Jesús, y Jesús no hace nada por callarlos o refutarlos, Él debe sufrir en silencio, aceptando que muchos de nosotros cometemos o somos víctimas del pecado de la mentira… Jesús sufrió las mentiras y calumnias para salvarnos del pecado de la mentira.
- Chivo expiatorio. Toman a Pedro como el chivo expiatorio, lo critican por su forma de hablar, Pedro no puede humanamente aguantar que lo usen de chivo expiatorio, mientras que Jesús, es justamente el que puede tomar los pecados de todos nosotros para salvarnos. Jesús debía ser un chivo expiatorio para salvarnos del pecado de ser o hacer a otros chivos expiatorios.
- Negación. Pedro niega a su maestro, a su amigo, a su salvador, siempre me ha conmovido el texto que dice que cuando Pedro se dio cuenta de que había traicionado a Jesús, inicio su llanto, mucho historiadores cuentan que Pedro siempre lloro esa traición, el negar a Jesús pasa también en nuestro trabajos, con nuestros amigos, en mi escuela, con mi pareja. Jesús debía ser negado para poder salvarnos del pecado de la Negación.
- Rechazar el perdón de Dios. Aun cuando Judas vendió a Jesús, su pecado mayor no fue ese, sino pensar que no alcanzaría el perdón de Dios y por eso se suicida, de acuerdo a la Parábola del hijo prodigo, lo que mas desea Dios, es que volvamos a sus brazos y le pidamos perdón, ya que Él, disfruta perdonando nuestros pecados, más también respeta si nos alejamos de su perdón. Jesús debe aceptar que Judas no reconocerá en Él al que lo puede perdonar para salvarnos del pecado de la falta de contrición.
- Injusticia. Pilatos sabe que Jesús es inocente, y aún así lo condena. Cuantos de nosotros nos sentimos atrapados en la injusticia del mundo de parte de un familiar, de un jefe, de un maestro. Jesús debe sufrir la Injusticia para poder salvarnos del pecado de Injusticia.
- Burla. Jesús recibirá la burla de todo tipo de personas, soldados, transeúntes, los sumos Sacerdotes, etc. Todos nosotros hemos recibido una burla… Jesús sufre las burlas para que no exista nadie que pueda estar fuera de su comprensión.
- Juzgar a alguien justo como Ladron. A Jesús lo ponen en medio de 2 ladrones, para marcar que el peor de los 3 es Él y por eso esta al centro. Más ese era el plan de Dios, estar entre los pecadores, para poder salvarlos, “los sanos no necesitan de medico”. Jesús sufre el ser tratado como Ladrón para que podamos identificarnos cuando nos confunden o no no nos dan lo que creemos merecer.
- La oscuridad. Jesús que es la luz sufre la oscuridad del medio día hasta las 3 de la tarde, Él que es la luz, debe introducirse en la oscuridad para acabar con Ella. Jesús debe sufrir las tinieblas para que tú no las tengas que vivir, por esa oscuridad “descendió a los infiernos” y hoy esta “a la derecha de Dios Padre” para que todo el que quiera ser salvado, se tome de su manto en su recorrido del abismo a la eternidad junto al Padre.
IV. Oración
Dios todopoderoso, concédenos la oportunidad de acompañar a Jesús en su camino por la oscuridad de nuestro pecado, desde su divinidad y aun más en la humanidad que compartimos con Él.María Santísima, tu que pudiste entender como debemos vivir para ser elementos de obediencia ante el plan del Padre, préstanos tus ojos para poder vivir esta Semana Santa desde la visión bendita de tu visión.
V. Compromiso
Volver a leer los números 115 a 118 del CIC y ver esta semana desde la visión de Dios, personal y la de los demás.
