I. Experiencia de vida
- ¿Quién no ha sufrido por las acciones o palabras de otras personas?
- ¿Quién no recuerda una critica de sus padres, maestros o jefes?
- ¿Quién no ha sufrido un sabotaje por alguien del trabajo?
- ¿Alguno tal vez sufrió el engaño o la mentira de la pareja?
- ¿Algún abuso físico o emocional?
De acuerdo a la clínica Mayo, dejar atrás el rencor y el resentimiento puede mejorar la salud, y la paz mental.
El perdón puede contribuir a:
- Relaciones más saludables
- Mejor salud mental
- Menor ansiedad, estrés y hostilidad
- Menos presión arterial
- Menos síntomas de depresión
- Sistema inmunitario más fuerte
- Mejor salud del corazón
- Mayor autoestima
II. Mensaje
El perdón misericordioso, que nosotros concedemos a otros y que buscamos nosotros que nos den, es indivisible.
Si nosotros mismos no somos misericordiosos y no podemos perdonarnos mutuamente, la misericordia de Dios no puede entrar en nuestro corazón.
Nuestra petición se dirige al futuro, nuestra respuesta debe haberla precedido; una palabra las une: “como”. CIC 2838
III. Lectura de la Palabra, Reflexión y Explicación
En la primera lectura (Levitico 19, 1-2 17-18), Dios nos busca, Dios busca que seamos su Imago Dei: Su Imagen y Semejanza, por eso dice: «Sean Santos, porque yo, el Señor, soy Santo». Lo que Dios busca de su pueblo Israel (y de su Iglesia) es el Kadosh, es decir la diferenciación versus el mal, versus el pecado.
Dios busca llevarnos a nuestra mejor versión, por eso nos pide: No odies, no te vengues, no guardes rencor y Ama a tu prójimo como a tu mismo.
Dios nunca pide cosas sencillas, Él lo sabe, nos exige cosas complicadas, más son cosas que nos hacen bien, cosas que nos hacen Kadosh, cosas que nos hacen Santos, nos hacen especiales, nos hacen ser Hijos de Dios.
El Salmo (Salmo 102) Dios nos pone el ejemplo: «No nos trata según nuestros pecados,
no nos paga según nuestras culpas«. Más eso no es algo ajeno a nosotros, eso involucra que nosotros tengamos la misma visión, esa visión de perdón y de compasión solo la podemos ver cuando entramos en la dimensión de Dios, la dimensión del amor.
La Segunda lectura, tomada de la carta de San Pablo a los Corintios (3, 16-23), nos muestran las formas de Dios y las formas de los hombres, San Pablo nos presenta una metodología inversa, hacernos ignorantes (de este mundo) para poder ser verdaderamente sabios.
Jesús, en el Evangelio (Mateo 5, 38-48) nos da una gran lección sobre el perdón, no pasiva frente al mal. Jesús entiende que el perdón tiene su fuente en que alguien haga algo malo, así que tenemos la opción de quedarnos estáticos ante el mal o de ser activos frente a el.
¿Cómo «atacar» al mal de forma estimulante y no violenta?
Cuando Jesús nos dice: «No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra» estoy haciendo que el atacante muestre su maldad al usar su mano mala, en las épocas de Jesús, y durante mucho tiempo, el uso de la mano izquierda era señal de maldad.
Al hacer que el otro tome mi túnica y mi manto, quedare desnudo, más el que me ataca desnuda su maldad, el que desnuda queda públicamente como alguien abusivo.
Al caminar el doble de lo pedido , el otro reflexionara en el doble de tiempo, su exigencia y se dará cuenta de que esta actuando mal.
Solo con actos como estos seremos diferentes, seremos Santos, seremos Kadosh, es entonces cuando:
- Merecemos el perdón de Dios
- Seremos visto distintos
- Seremos extraordinarios
- Seremos Santos, como el Padre Celestial
IV. Oración
Señor, me declaro culpable, pido clemencia, perdón por mis pecados.
Me acerco a ti con absoluta confianza porque sé que tú prefieres la penitencia a la muerte del pecador.
A ti no te gusta ni la venganza ni el rencor, tu corazón es compasivo y misericordioso, y sé que sólo estás esperando a que tenga la humildad de reconocer mi pecado, arrepentirme y pedir perdón para desbordar la abundancia de tu misericordia.
Miro al horizonte: veo tus brazos abiertos y un corazón de Padre queriendo atraerme con lazos de un amor infinito.
Padre, perdóname, quiero recibir el abrazo eterno.
Tu enseñanza es muy clara: para ser perdonados y poder entrar en el Reino de los cielos debemos tener un Corazón como el tuyo.
V. Compromiso
Buscar a una persona a quien no he perdonado, y decirle el dolor que te causo y pedirle que hagan oración en conjunto para obtener el perdón mutuo y el perdón de Dios

